No se conoce desinfectante, zahumados, germicida y purificador más poderoso que este bulbo; limpia los intestinos, depura la sangre y renueva todo el sistema interno, pudiendo ser usado interna y externamente por el más delicado invélido como por el más sano, ya que es perfectamente inofensivo.

Para las alteraciones de la sangre es uno de los mejores remedios conocidos, en efecto es casi un especifico en casos de envenenamiento de la sangre con una muy alta temperatura.

El tratamiento de ajo

Consiste en tomarlo en ayunas, a mediodia y por la noche, bien con leche, con pan, molido, cocido y aún en todas las formas con tal de saturarse bien. A veces, en casos dificiles, convendria ayunar unos dias y no comer más que ajos. La curación generalmente es segura.

Con ajos se expulsan lombrices solitarias y se evita el tifus.

El ajo es también usado con éxito para:
• El ajo calma las diarreas; el cólico intestinales es muy eficaz, en estos casos se empleará bien picado y hervido en leche, con algo de hinojo.
• Contra los gases intestinales se usará ajo crudo con sal.
• El ajo asimismo estimula el apetito y ayuda la digestión y la escesiva acidez del estómago

Se recomienda el ajo

En las enfermedades del higado, pues presenta inapreciables servicios contra los cálculos, arenillas y congestiones de este órgano. Para ello se tomará en forma de vino, la cantidad de una copa; preparándolo de la manera siguiente: a medio litro de vino blanco no muy fuerte se ponen tres dientes de ajo finamente picados y se deja macerar un dia, se pasa por el tamiz y luego se calienta antes de usarlo.

Según Hel, es eficaz para la diabetes, para esto se tomará en ayunas un diente de ajo hasta que baje la cantidad de azúcar de la orina.

Como la escencia sulfurada del ajo encierra propiedades antisépticas, se puede emplear en enfermedades infecciosas tales como: la fiebre tifoidea, tifus, difteria, gripe y para tratar úlceras pútridas, como preservativo contra el tifus se usa en enemas, dos dientes de ajo hervidos en un cuarto de litro de agua.

Según A. Lorand de Carisbad, el ajo ejerceria una acción preservativa en el cáncer y dice que la rareza de esta enfermedad en la China se ha debido posiblemente al consumo en gran cantidad de este bulbo.

Bergins, Laurens Y Lind, lo usaron con resultados alagueños en el escorbuto, indudablemente debido al abundante contenido de vitamina C. El primero de los mensionados autores, dice haber curado varios casos de paludismo, dándole al paciente un diente de ajo por la mañana y otro por la noche. Muchos han defendido el ajo como eficaz para aliviar las sensaciones desagradables asociadas al endurecimiento de las arterias, y alta presión arterial.

Esta acción anti-esclerosa se aprovecha ingiriendo todos los dias durante un mes de intervalo; el resultado se obtiene realizando esta cura 4 veces al año. El ajo se emplea en infusión de leche o caldo como vermifugo (que mata las lombrices) y febrifugo (que quita la calentura); o en decocción en leche a caldo, o en jarabe, que se prepara hirviendo una parte de ajo en dos partes de agua, con igual cantidad de azúcar y se administra 2 o 3 cucharadas diarias.

Los ajos en cocimiento aplicado en enemas, también da buenos resultados contra las lombrices. Goza también prestigio en las enfermedades de carácter nervioso, calambres, epilepsia, etc. El fósforo que encierra hace que sea beneficioso para el cerebro; y los nerviosos deben usarlo todos los dias en cocimiento en las comidas. Algunas autoridades médicas creen que el ajo a menudo ayuda la nerviosidad y el insomnio debido a la falta de carminativo en los alimentos.

Las enfermedades de la via respiratoria

Sorprendentes son las virtudes del ajo en las enfermedades de la via respiratoria en general, como son: Tuberculosis, neumonia, bronco-neumonia, catarros, bronquitis, catarros bronquiales crónicos, congestión pulmonar, pleuritis, resfriados, tos sanguinolenta, tos ferina, asma, etc. Para combatir la tuberculosis se usará un bulbo entero de ajo diario; pero se ingerirá en varias porciones y en cualquier forma, de preferencia crudo o a lo más ligeramente dorado, al horno, o en salsa con yema de huevo y aceite; de ninguna manera se empleará para este propósito hervido, ya que por ebullición pierde sus propiedades medicinales.

Para las enfermedades bronquiales se usa con buen éxito el preparado siguiente (ajos 200 grs.; azúcar refinado 700 grs.; agua 1000 grs.). Se hacen hervir los ajos en agua y luego se agrega unos 700 grs. de azúcar refinada; administrando tres cucharaditas al dia. En el tratamiento de bronquitis crónicas y para sacar completamente la abundante expectoración presente en los efectos pulmonares da buenos resultados el extracto de ajo, preparado como sigue; en una botella provista de una buen tapón se pone 40 gramos de ajo bien lavado y cortado en pedazos pequeños, luego se agrega 100 grs. de 90 % de alcohol; la resultante al principio será turbia pero después se tornará perfectamente clara al cabo de 5 o 6 dias. Al cabo de ese tiempo se vacia el liquido limpio, obteniéndose de este modo un estracto medicinal listo para ser usado, éste puede mantenerse en perfecta preservación por años.

El olor y el gusto puede ser disimulado con la adicción de 50 % de espiritu de menta y una o dos gotas de valerina de metilo; este no altera en nada el poder del extracto. También como anti-catarral, se puede utilizar el mismo extracto, suministrado 15 o 30 gotas en un poco de adua caliente; y en tratamiento del asma.

El ajo y la presión arterial alta

Las virtudes maravillosas del ajo dan excelentes resultados para aliviar sintomas de nerviosidad, dolor de cabeza, vértigos, cansancio, etc. que a menudo son debidos en una presión alta de la sangre.

La tintura de ajo, se prepara para este fin simplemente añadiendo a un litro de alcohol de 40 grados, unos 500 grs. de ajo bien picado, se le tiene en maceración por largo tiempo, y luego se filtra para usarlo. La dosis en caso de emplear esta tintura, será de 30 gotas cada dia, en tres tomas, pudiendo tomarse con leche. Si se utiliza en su estado natural, se empleará un bulbo o cabeza que será molida, pudiende añadirsele un poco de zumo de limón y aceite de oliva, y repartido en tres porciones durante el dia, se comerá con pan a manera de mantequilla. El ajo obra, pues, en la alta tensión arterial, como vasodilatador de los capilares y arterias; y no ejerce su acción a costa de la energia.

Aplicaciones externas del ajo

El ajo es esencialmente excitante, rubefaciente (que enrojece la piel), y vesicante (que produce ampollas en la piel) y por ello se utiliza en aplicaciones externas, en forma de cataplasmas sobre el vientre, contra humores frios.

En casos de catarro gastrointestinal se recomienda las cataplasmas de ajo en la espina dorsal. En zumo de ajo se emplea contra las verrugas, sarna, tiña, empeines, etc. exteriormente. En Rusia acostrumbran dar de comer o tomar infusión de ajos lo más caliente posible, contra mordeduras o picaduras de animales ponzoñozos, y luego se somete al atacado a un baño de vapor para que sude copiosamente.

También suelen aplicarse en forma de cataplasmas sobre la parte afectada, como un cauterio. El ajo posee también una peculiar virtud, cual es combatir los envenenamientos ocacionados por vapores minerales, por hierbas peligrosas y venenosas, y por corruptas y hediondas aguas, y sobre todo por la nicotina debido al mucho uso del cigarro.

Además se puede emplear el ajo en la hidropesia, ictericia, hemorroides, várices, estreñimiento, dolores de oidos, dolor de muelas, en este último caso se aplica un pedacito de diente de ajo a la muela o diente cariados.

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