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Guía para comer fuera de casa

Guía para comer fuera de casa
La necesidad de comer fuera de casa, especialmente al mediodía, es un hecho ligado a la vida moderna por múltiples y variadas razones (distancias del hogar al trabajo, jornada partida, ahorro de tiempo, celebraciones…).

Habida cuenta de los errores alimentarios que epidemiológicamente se constatan en el mundo occidental, se incluyen una serie de consejos, que son los que habitualmente se utilizan a modo de recomendación en los programas de Educación Nutricional y que tienen como principal objetivo promover hábitos alimentarios que apunten a mejorar la salud de la población.

- Las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) sugieren que se dedique un mínimo de 40 minutos para consumir la ración del mediodía.

- Trate de programarse una hora fija para acudir a comer y de respetarla siempre que le sea posible.

- Es preciso que coma una gran variedad de alimentos, pero no en gran cantidad.

- Coma despacio y mastique bien; esto favorece una mejor digestión de los alimentos y reduce la posibilidad de sufrir meteorismo o aerofagia.

- Evite distracciones (prensa, TV…) mientras esté comiendo…

- Si bebe alcohol, lo debe hacer con mucha moderación (El alcohol y sus riesgos).

¿Cómo escoger el menú en el restaurante?

A la hora de elegir los platos que componen el menú, deberá evitar aquellos alimentos y salsas excesivamente grasos y la repostería, como rutina de cada día.

No se alarme, existen otras ofertas de acuerdo a nuestro patrón gastronómico, muy apetecibles, más fáciles de digerir y saludables, que se adaptan perfectamente a nuestros gustos y necesidades.

- Verduras: "Algo verde" debe haber en las principales comidas; como ingrediente de primeros platos o bien como guarnición de los segundos.

- Arroz, pasta, patata y legumbre: Generalmente llevan ingredientes de origen animal significativamente grasos (tocino, chorizo, morcilla), en cuyo caso, trate de compensar el resto del menú escogiendo como segundo plato un pescado a la plancha o al horno con guarnición vegetal, o bien, de primer plato ensalada o verdura y de segundo el plato de paella o guiso de patatas o de legumbre o espaguetis con esos ingredientes de origen animal.

- Pan: blanco o integral en función de gustos y necesidades individuales.

- Carnes, pescados y huevos: Procure escoger a menudo las carnes menos grasas (pollo, pavo, conejo, ternera, cinta de lomo…), y las más grasas, no más de dos veces por semana o resérvelas para ocasiones especiales (cordero al chilindrón, costillas de cordero, pollo relleno, etc.). Los expertos en Nutrición recomiendan consumir con igual frecuencia semanal pescado que carne, o al menos incluir entre 3 y 4 raciones de pescado a la semana.

En cuanto a los huevos, es preciso diferenciar cuando éstos se toman como ración proteica o si se toman además de ella. El huevo "duro" en la ensalada, en mayonesas, natillas, rebozados, etc., debe ser tenido en cuenta para no excederse en su consumo.

- Acompañamientos: Con frecuencia ciertos platos incluyen ensaladilla rusa, fritos variados, patatas fritas, longaniza o bacon… Si quiere reducir el contenido graso del menú, puede solicitar que le cambien dichas guarniciones por ensalada, pimientos, salsa de tomate, puré de patata, etc.

- Técnicas culinarias: Procure escoger con mayor frecuencia las menos grasas (salteado, plancha, horno, etc.) Su aparato digestivo se lo agradecerá

- ¿Café o infusión?: En función de la costumbre y de la situación particular de cada uno. Si atraviesa estados emocionales como ansiedad, nerviosismo, estrés…, es preferible que sustituya el café o el té por bebidas más suaves como descafeinado, menta poleo, manzanilla o tila

Si no puede evitar ceder ante un deseo irresistible, sea razonable y no haga más que una concesión por comida compensándolo por otro lado:

- ¿Entrante graso y calórico, tipo ensaladilla rusa o fritos variados?: Tenga el reflejo de escoger pescado a la plancha o al horno acompañado de ensalada o verduras y de postre, fruta fresca.

- ¿Carne o pescado en salsa?: Comience con un plato ligero (sopa o crema o ensalada o verdura) y termine con fruta y una infusión.

- ¿Mousse de chocolate o postres dulces?: Elija un primer plato ligero (ensalada, verdura…), pescado o carne a la plancha o al horno con guarnición vegetal.

Los inconvenientes de comer fuera de casa

Un aporte vitamínico limitado

Según la médica nutricionista Magda Carlas, los menús suelen ser considerablemente energéticos: los platos potentes, como los guisos, rebozados y salsas son más habituales que los sencillos, como los alimentos hervidos o a la plancha, e incluso éstos últimos suelen ser más consistentes que los preparados en casa. Además, las preparaciones suelen estar generosamente condimentadas con sal, salsas y especias, cuya dosis habitualmente decide el cocinero en lugar del cliente, y que en ocasiones son una forma de camuflar calidades deficientes.

Para la experta, aunque los menús contengan verduras y ensaladas, su aporte vitamínico suele ser escaso, porque son platos que se preparan con bastante antelación y que se someten a remojos prolongados y troceados intensos.

Un exceso de proteína animal

Muchos menús contienen en exceso proteínas animales, al incluir tortillas, entremeses, croquetas de aves o pastas a la boloñesa, así como grasas saturadas, presentes en las harinas, aceite, carnes rojas y lácteos. Lo que sucede con estos menús es que suelen ser escasos en dos alimentos decisivos para la salud: los pescados, ricos en ácidos omega-3 y las verduras, legumbres, frutas y harinas integrales, ricos en fibra.

“Los vinos de baja calidad están incluidos en muchos menús, lo cual produce un efecto negativo sobre nuestro sufrido sistema digestivo, que está asegurado si se ingiere el vino en exceso, incluso aunque sea de buena calidad”, señala la experta.

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