Es una microalga completa y equilibrada de proteínas. De hecho presenta el más alto contenido proteico de todos los alimentos naturales 65% (la carne tiene un 22%). Está recomendada como suplemento dietético en curas de adelgazamiento, desnutrición, falta de vitaminas, proteínas y minerales o en situaciones de gran actividad: práctica de deportes, estrés físico y psíquico, trabajos intelectuales

Las nuevas alternativas

Desde el punto de vista de su alimentación, el hombre exhibe una asombrosa conducta adaptativa que lo ha transformado progresivamente en omnívoro, a pesar que anatómica y fisiológicamente corresponde a un animal herbívoro.

Se involucran en este proceso diversos factores culturales, más el natural ejercicio del instinto de preservación que lo han impelido a la búsqueda de nuevas vertientes en épocas de penuria alimentaria.

Derivadas de esta transformación, aparecen diversas patologías que se relacionan con los hábitos de la dieta humana. Así, siendo un animal estructuralmente herbívoro, esto es, con una anatomía de sus dientes diseñados para triturar y masticar, con molares planos y sin incisivos agudos como los animales carnívoros; con un diseño de sus manos carentes de garras de caza, y cuya función se relaciona más con colectar y asir alimentos vegetales que para abatir presas; con una longitud de su tracto intestinal cuatro veces más largo y con jugos gástricos veinte veces más diluidos que los animales de presa, señalan su limitada capacidad de digerir y utilizar eficazmente alimentos cárneos.

Esta limitación hace que el tránsito de la carne por el sistema digestivo sea considerablemente más lento, siendo su digestión y asimilación dificultosa y la formación de toxinas por la descomposición de los tejidos exacerbada exponencialmente. En el mismo sentido, el desequilibrio generado por la incorporación masiva de grasas saturadas, en relación con las familias de ácidos grasos mono y poliinsaturados Omega-3, Omega-6 y Omega-9, se traduce en la formación progresiva de placas u obstrucciones arteriales.

Aunque en las sociedades más adelantadas se manifiesta ya una marcada tendencia a la sustitución de las proteínas rojas por otras de origen vegetal o de carnes blancas, lo cierto es que deberá transcurrir aún un tiempo más o menos prolongado para que esta megatendencia se transforme en nuevos hábitos de alimentación consolidados.

Pero la búsqueda de nuevas alternativas alimentarías no se detiene, no solamente para disminuir o eliminar el hambre que en diverso grado afecta a más de un tercio de la población mundial, sino porque el aumento de la oferta de bienes comestibles se vincula estrechamente con una mejora en la calidad de vida. En esta búsqueda se inscribe el consumo creciente de algas. Impulsado por la moda, novedad, quizás algún conocimiento en Occidente o por hábitos ancestrales en Oriente, el consumo de algas aparece como un fenómeno curioso, dado que, en alguna forma, significa un auténtico retorno a las fuentes.

La Spirulina



Tanto el hombre como los animales superiores son absolutamente incapaces de asimilar los nutrientes del suelo o del agua y formar su propio alimento. Necesitan para ello de otros seres intermediarios: las especies vegetales. Ellas elaboran las moléculas orgánicas complejas –fitoquímicos- que necesitan los animales para su subsistencia. Así las proteínas, los carbohidratos, las vitaminas, las enzimas, los complejos órgano-metálicos, no presentes en los suelos, son sintetizados por las plantas a partir de un limitado número de iones simples como el Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio y el Azufre, entre los macronutrientes, y del Hierro, Manganeso, Boro, Cromo, Cobre y Molibdeno, como micronutrientes u oligoelementos. Se agregan, además, algunos otros iones en forma de trazas, tales como: el Vanadio, Selenio, Cloro y Sodio. En base a estas moléculas simples, al anhídrido carbónico del aire y a la energía solar que estimula un proceso de síntesis orgánica denominado fotosíntesis, las plantas son capaces de producir moléculas complejas.

Ello conforma un ciclo natural donde las plantas producen principios nutrientes a partir de moléculas simples del suelo y esos principios son absorbidos por los animales en la ingesta. Con la extinción de la vida, los iones básicos retornarán a la tierra para recomenzar el ciclo.

Existe una correspondencia manifiesta entre las necesidades alimentarías humanas y la composición química de las plantas comestibles, sean éstas terrestres o acuáticas. Naturalmente, esto es simplemente un proceso de adaptación recíproca en la ecuación animal-planta. No debe llamar la atención que el cuerpo humano haya aprendido, por un proceso de evolución a través de milenios, a reconocer y absorber alimentos de origen orgánico vegetal. Este hecho no siempre se verifica con otras sustancias de otro origen, especialmente cuando ellas le son administradas para corregir algunas deficiencias nutricionales. Así, por ejemplo, los minerales necesarios para el sostén de la vida humana son penosamente absorbidos como iones simples o sales minerales, tal como sucede con el Hierro, el Calcio o el Zinc. Para una eficaz absorción, la forma “reconocible” por el cuerpo es que esos iones formen parte de moléculas orgánicas, como ciertas proteínas u otros compuestos que funcionan como vehículos de los mismos. Este tipo de moléculas complejas órgano-metálicas son conocidas como quelatos, en las cuales el metal se encuentra como núcleo de una disposición espacial de moléculas orgánicas que la envuelven, y unidas entre sí por enlaces químicos y electrostáticos.

Algunas especies de algas, especialmente las microalgas azul-verde Spirulina, fueron utilizadas –y en algunas regiones lo son todavía- por muchas culturas antiguas como mayas, aztecas, toltecas, así como también por ciertos indígenas africanos actuales, como la tribu Kanembou del lago Tchad o las del Rift Valley en Kenya, siendo en aquellas el fundamento proteico posibilitante del sostenimiento y expansión de la población verificado en su época.

Las Spirulina son una fuente natural de nutrientes que el cuerpo humano absorbe y utiliza inmediatamente en una extraordinaria proporción (un 90 %). Ello es debido a que por su enorme antigüedad –entre los 3.100 y 3.500 millones de años- se encuentran en la base de todas las cadenas alimentarías que se generaron con los eones a partir de ellas. Y aunque el hombre como especie es reciente, no cabe duda que es también el heredero en grado enésimo del material químico y genético de los primeros organismos animales que se alimentaron con microalgas.

Este tipo de microalgas azul-verde es considerado de forma unánime por los expertos en nutrición como uno de los más completos alimentos de la naturaleza. Argumentos no faltan. Ellas contienen más del doble de proteínas que la soja, con la ventaja adicional de contener más Hierro, Zinc, Betacaroteno (cis), vitaminas del grupo B y ácido Gammalinolénico (GLA) que cualquier otro alimento natural conocido.

En idénticas superficies, las Spirulina son capaces de producir 20 veces más proteínas que las que pueden obtenerse mediante el cultivo de soja o maíz, y 200 veces más que las logrables con la ganadería bovina. Por comparación, estas proteínas tienen una biodisponibilidad de un 90 % en promedio (entre el 88 y 92 %), que puede contrastarse con un 17 % de la carne bovina, 40 % de la soja, 45 % de la levadura de cerveza o 35 % de la leche en polvo, con tenores proteicos sensiblemente inferiores (Inside MEDICINE Report – Nutriceuticals, Phytochemicals, Enzimes and other Nutrients – Spirulina, Blue Green Algae, and Chlorella, 1998. U.S.A.)

Ellas contienen los ocho aminoácidos esenciales y diez a doce aminoácidos no esenciales en proporciones sustantivas (según las diferentes especies), hecho que las constituyen en el alimento natural de mayor contenido proteico conocido (60-70 % de su peso).

Dentro de los minerales que presenta su composición se destacan el Calcio, Magnesio, Fósforo, Hierro, Cobre y Zinc, así como también microdosis de algunos minerales esenciales, como el Selenio, Cromo, Vanadio y Germanio. Todos estos minerales se encuentran, tal como se ha dicho, en forma de quelatos con soporte orgánico proteico, de forma que su biodisponibilidad es inmediata. Por ejemplo, el Hierro contenido en las Spirulina tiene una asimilación un 60 % mayor que cualquier otra forma de suministrar esta sustancia al organismo (Johnson P, and Shubert, L.E. - Availability of iron from Spirulina, a blue-green microalgae - Nutr. Res. 6: 85-94, 1986). Es de hacer notar, que el Hierro de estas microalgas es 58 veces superior al contenido en las espinacas crudas y 28 veces mayor al del hígado bovino. Metal esencial constitutivo de la hemoglobina, su deficiencia genera, además de ciertas formas de anemias, una extensa gama de alteraciones en las respuestas funcionales del sistema inmunitario.

De modo similar al Hierro, el contenido de Zinc de las Spirulina es sumamente relevante. El Zinc es un mineral co-factor de más de 200 enzimas, y un componente esencial de las reacciones enzimáticas antioxidantes. Las dietas humanas promedio no alcanzan a cubrir el 50 % de las necesidades básicas en la ingesta diaria (Inside MEDICINE Report –Op. cit.). La deficiencia de Zinc incrementa la susceptibilidad orgánica ante las infecciones y, eventualmente, disminuye los niveles de inmunoglobinas en la sangre. También es importante para el mantenimiento de la salud prostática.

Dentro de sus componentes más destacados es notable su aporte enzimático (Superóxido Dismutasa SOD = 15.000 U /10 g). Esta enzima resulta vital para la regulación de los mecanismos de nutrición celular, así como de la longevidad y salud de células y tejidos. Es, además un potente antioxidante, capaz de desactivar la reactividad de varios radicales libres generados por las complejas reacciones del metabolismo celular.

En otro trabajo nos hemos referido extensamente al resto de los componentes de las microalgas Spirulina (Strembel Sourigues -¿Qué son las algas Spirulina? – Biblioteca de Ciencia y Técnica sobre Nutrición – Laboratorios Hydro-Grow, 1996), de modo que, para evitar redundar, debemos remitirnos a él para ampliar el tema. Sin embargo, pueden comentarse brevemente algunos ejemplos de su utilización en determinados campos específicos.

“Precauciones:

Las microalgas en general, en especial las azul-verdes, tienen una capacidad importante para absorber todo lo que hay en los medios en los que crece, especialmente la bioacumulación de metales pesados. Por lo tanto, resulta fundamental contar con un ecosistema puro para cultivar y cosechar Spirulina. Recomendamos consumir aquellas que han pasado el debido control sanitario y comercializadas en establecimientos especializados."

Alimentación para Atletas

El ejercicio muscular depende de una vasta serie de interacciones electroquímicas. Los atletas ponen en juego un considerable Estrés sobre sus fibras musculares cuando ellas se contraen o distienden –muchas veces violentamente- para generar determinados movimientos. Cuando ellos están en entrenamiento prolongado y sostenido, las respuestas son progresivamente mejores, hasta un punto en el cual se alcanza un límite que no puede superarse con el mero entrenamiento. Este límite en la performance es conocido como respuesta adaptativa, y en el cual los progresos en velocidad o vigor se detienen.

En la actividad deportiva, las Spirulina son utilizadas como una fuente de “energía rápida”, posibilitando que el organismo almacene la energía directamente en la forma de glicógeno. Los carbohidratos, en cambio, que resultan la base dietaria de los deportistas antes de las competencias, deben ser convertidos previamente en glicógeno para su disponibilidad motriz.

Alimentación para madres gestantes y niños de edad temprana

En la alimentación de madres en gestación, en proceso de amamantamiento, en recién nacidos y niños de edad temprana, las deficiencias nutricionales son especialmente serios. El rápido crecimiento del feto y de los bebés luego de nacer, así como sus madres gestantes o lactantes demanda profusión de proteínas, vitaminas y minerales. Las deficiencias pueden generar daños irreversibles. Para estas madres se aconseja normalmente un incremento en la ingesta de proteínas en aproximadamente un 70 %, pero con aumento de calorías consumidas de un 15 %. Paralelamente la demanda orgánica de vitaminas del complejo B aumenta considerablemente, especialmente durante la gestación.

Ante este cuadro de necesidades proteicas, de vitaminas y otros nutrientes, en un marco de limitación calórica, las dietas enriquecidas con microalgas Spirulina aparecen como una de las posibilidades naturales más aconsejables. Estas algas aportan escasas calorías; tienen un perfil excepcional de proteínas y alta concentración de vitaminas del grupo B. Todos estos principios nutritivos se verifican dentro de una digestibilidad superlativa, por lo que reúnen todas las condiciones requeridas para una adecuada nutrición en esos particulares y exigentes estados.

Muchos países están utilizando las Spirulina como complementos dietarios para niños y madres, requiriendo sólo unos 4 gramos/día en promedio para satisfacer sus principales requerimientos, según sus demandas médicas específicas, aunque en casos muy severos, como en niños marásmicos o kwashiorkor se requieren unos 10 gramos/día. Dentro de esos países, se destacan China e India, que tienen demandas proteicas casi límites, y que han logrado progresivamente resultados formidables. En varios países africanos, como la República Centroafricana, Kenya, Togo y el Zaire están implementando rápidamente emprendimientos de cultivo de estas algas con la colaboración de ciertas ONG francesas y suizas, aunque este proceso se verifica también en muchos otros países asiáticos y americanos. (Fox, Ripley D. – Spirulina: Production & Potential, Edisud, France, 1997).

Sorprendente microorganismo, reputado como superalimento del futuro, deviene del pasado más remoto de la tierra. Testigo silente de los ensayos fallidos y exitosos de la vida, ha viajado a través de miles de millones de años para constituir una promesa de solución de uno de los mayores déficits del hombre de hoy: su alimentación. En la asimétrica distribución de los alimentos disponibles, donde coexisten sectores alimentados en exceso –casi atiborrados- con otros segmentos pauperizados que sólo se alimentan con las sobras del ciego e insensible derroche de los poderosos, las microalgas Spirulina se manifiestan como una de las posibilidades de mejoramiento alimentario horizontal, dado que sirven a unos y otros, corrigiendo tanto excesos como defectos, contribuyendo así en ambos a mejorar su calidad de vida

Recomendaciones Dietarias

• Coma moderadamente, pero sin obviar ninguna comida. El pensar que dejando de comer el almuerzo o la cena puede conducir a la reducción de peso, es un error. Por el contrario, el organismo humano tiene un mecanismo de alerta incorporado desde que era un primate que se pone en marcha cuando detecta la falta de alimento. Este mecanismo es de naturaleza enzimática, y se expresa a través de la enzima lipoproteína lipasa, que se comienza a segregar apenas el cuerpo verifica la falta de comida. La lipoproteína lipasa hace que automáticamente detectada la carencia, ordene al organismo la acumulación de grasa de reserva para la subsistencia posterior. En síntesis, no comer alguna comida diaria no adelgaza, engorda.

• Siguiendo con el criterio mencionado, es preferible comer porciones más pequeñas pero en forma más frecuente, aproximadamente cada dos ó 2 1/2 horas.

• Ingiera las calorías totales diarias en función de su actividad física y no más. Recuerde que no existe ningún otro mecanismo orgánico ni producto milagroso para consumir la grasa acumulada en el cuerpo. Esta se reduce solamente con el ejercicio muscular, dado que las grasas son el alimento de los músculos y únicamente la mayor actividad de éstos puede lograr reducirlas.

• La obesidad sólo se verifica en términos de proceso, mediante un incremento más o menos constante a través del tiempo y en forma de pequeños aumentos. Nadie engorda violentamente. Es un proceso pausado pero sostenido, producido en base a consumir más calorías de las necesarias. La reducción de peso, de igual forma, debe seguir el mismo proceso pero inverso. No espere perder dos o más kilogramos por mes, porque ello se logra mediante la reducción brusca del sistema muscular. El músculo tiene mayor peso que el mismo volumen de grasa. Si se logra bajar más allá de 900 a 1.000 gramos por mes, ello se produce mediante una significativa consumición de músculos, que son precisamente los únicos que pueden consumir las grasas acumuladas. De allí que ciertos regímenes o productos “milagrosos”, que dicen lograr hacer bajar rápidamente de peso, sólo están haciendo consumir más músculo, que en su necesaria recuperación posterior producirán el “efecto rebote”; es decir, recuperar rápidamente el peso que se perdió y aún más.

• Coma principalmente productos vegetales. Reduzca la proporción de alimentos grasos, en especial de carnes rojas o sus derivados. Reemplácelas por carne de pescado de mar de aguas profundas, en una frecuencia de, al menos, tres veces semanales.

• No coma frituras. Este proceso de cocción triplica las calorías del alimento en sí. Reemplácelo por otras formas de cocción, tales como al horno, a la plancha (sin medio graso) o al vapor (no hervido).

• Coma pan integral, así como los productos elaborados con ella. No consuma productos hechos con harina blanca. No coma galletitas –dulces o saladas? porque están elaboradas con grasas saturadas.

• No consuma azúcar blanca. Reemplácela con azúcar integral o, con ciertas limitaciones, con miel. No utilice, sino limitadamente, edulcorantes sintéticos. De ellos son preferibles la sacarina o los ciclamatos, que aunque son ligeramente tóxicos, el umbral para el daño orgánico es elevado. Según actuales investigaciones europeas, algunos autores consideran que no es recomendable utilizar productos edulcorantes a base de aspartamo o aspartame, dado que existen antecedentes de neurotoxicidad, pudiendo tener relación con la aparición de tumores cerebrales y otras patologías neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson (en estas dos últimas enfermedades existe una correlación con el aluminio).

Prefiera productos orgánicos e integrales.

• No utilice aceites comerciales de maíz, girasol, maní, etc. que no sean obtenidos por primera prensada en frío, sin solventes ni hidrogenación. Consuma aceites de oliva “extra virgen” o “virgen extra” (no otras denominaciones comerciales como: “virgen fino”, “fino”, “puro”, etc.), que se obtienen por primera prensada en frío. Para comidas frías (no para cocción) emplee, además, aceite de pepitas o semillas de uva. Para este último uso, puede emplearse también el aceite de soja virgen, obtenido por primera prensada en frío, sin solventes y sin hidrogenación.

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