Al calmar nuestra sed con un sorbo de agua experimentamos un tremendo alivio y una sensación agradable asociado a nuestra primera alimentación: La leche materna. Incluso algunos psicoanalistas creen que el primer llamado del recién nacido expresaría su sed. A veces lo que insita a beber es un estimulo local, al secarse las mucosas de la boca y la faringe.

Existe también la sed hipovolémica o de la sangre, en la el agua forma parte en alrededor de un 70% de su composición, si no se bebe lo debido, la sangre pierde agua y reduce su volumen.

También hay una sed social, como una especie de ritual, que experimenta cuando uno está acompañado.

Curiosamente, la mayor parte de las veces se bebe sin tener necesidad de hacerlo. Basta eliminar una pequeña cantidad de agua para notar esta sensación. "Sólo con perder el 0.5% del total que hay en el organismo se tiene sed - afirma el doctor Gregorio Mariscal Bueno, experto en nutrición y dietética - . Si esa pérdida oscila entre un 1 y un 2% se siente sed intensa, si rebasa el 10% produce alteraciones graves en el organismo y, cuando alcanza el 20%, la deshidratación es incompatible con la vida.

La importancia de saciar la sed

La importancia se explica por la propia composición del cuerpo humano. Es su elemento principal, pues representa al rededor del 60% de su peso corporal, si bien esta cantidad depende de varios factores.

Así, en mujeres es algo menor, a aproximadamente el 50%, ya que, a mayor volumen de grasa, menos agua. Mientras el varón tiene el 15%, en ellas oscila entre el 22 y el 25%, aunque estén delgadas. Otra variable importante es la edad. Si las lactantes tienen un alto contenido, que llegan hasta el 75%, los ancianos poseen menos que un adulto, a causa sobre todo del propio envejecimiento, que origina un aumento del tejido adiposo.

Conciente o inconcientemente el hombre repone el agua que continuamente pierde el organismo, aproximadamente 2.5 litros al día.

En general, es el sudor lo más induce la sed, que desaparece de inmediato al tomar líquidos pese a que éste, aunque llega al estómago, tarda algún tiempo en absorberse por la sangre y pasar a las células, proceso que dura de 2 a tres horas. En este sentido, ciertos estudios apuntan a que existen en el estómago una especie de receptores de distensión, cuya misión sería la de calmar la sensación de sed. Aunque se beba mucho el agua únicamente se queda unas horas en el aparato digestivo y por eso aparece la necesidad de volver a hidratarnos regularmente.

En situaciones normales, el agua que se pierde se repone por dos mecanismos. "Uno es la ingestión de bebidas y alimentos ricos en ella - afirma el doctor Mariscal Bueno-, y otro, la oxidación de los propios alimentos, que es el agua metabólica. Por la combustión de 100 gramos de grasas se producen 107 gramos de agua, 55 por la misma cantidad de hidratos y carbono, y 41 por cada 100 gramos de proteínas. Eso equivale a aproximadamente 300 mililitros al día, mientras que los líquidos aportan más o menos litro y medio y el otro litro procede de los alimentos ricos en agua. En total, de dos litros y medio a tres litros, prácticamente la misma cantidad que se pierde cada 24 horas."

Buenas razones para hidratarse

• Al consumir agua y otros líquidos, consigues cuidarte por dentro y por fuera. Te damos ocho razones fundamentales para que atiendas tu hidratación:

1.- Regulas tu temperatura corporal.
2.- Hidratas tu piel.
3.- Facilitas tus digestiones.
4.- Ayudas a diluir líquidos corporales
5.- Consigues una mayor capacidad de concentración.
6.- Facilitas el transporte de nutrientes en tu organismo.
7.- Consigues que tus riñones funcionen mejor.
8.- Aumentas tu esperanza de vida.

Hidratación durante el verano

Durante el verano las altas temperaturas, la humedad y una mayor sudoración hacen que tu organismo pierda mayor proporción de agua que durante el invierno. Por eso es fundamental ingerir líquidos con mayor frecuencia, sobre todo, si te expones al sol, prácticas ejercicio o realizas algún tipo de actividad física. Durante los meses estivales no conviene que te desplaces sin ir aprovisionado de tu botella de agua siempre que vayas a la playa, al campo, corras, montes en bicicleta o tengas previsto hacer un viaje de largo recorrido donde te sea difícil abastecerte de bebida. Los ancianos y los niños son quienes más tienen que controlar sus niveles de hidratación durante la época estival porque ven alterado su mecanismo de la sed. Los niños, porque no siempre piden bebidas cuando tienen sed. Y los ancianos, porque tienen menos agua corporal que en etapas anteriores. Para saber si estás bien hidratado debes observar algunas pistas que tu propio organismo te da: si tu piel está tersa y suave, sin zonas resecas; si no sientes accesos de sed descontrolados y si al beber consigues saciarla, tienes una buena hidratación.

Bebidas para todos los gustos

• AGUA: Es la bebida que mejor calma la sed y puedes elegir entre potable, mineral con o sin gas y agua de manantial. También puedes degustar agua con sabores a limón, fresa, manzana, etc.

• ZUMO DE FRUTAS: Bebida que conserva todas las propiedades de la fruta fresca. Por eso, además de hidratar y calmar la sed, resulta nutritiva y aporta energía (en forma de fructosa).

• INFUSIONES: Se preparan con agua y plantas de distintos sabores y propiedades. Pueden tomarse frías o calientes, convirtiéndose en otra forma apetecible de tomar agua.

• HELADOS Y BATIDOS: Los helados como polos, sorbetes y granizados, cuya base principal es el agua, hidratan y refrescan a la vez. Los batidos, con aporte de leche, resultan además de hidratantes, muy sanos y nutritivos.

• REFRESCOS CON GAS: Pueden ser naranjadas, limonadas, tónicas, colas… con burbujas que salpican el paladar. Tomados con moderación contribuyen a paliar la sed, pero su exceso puede ocasionar el efecto contrario por su contenido en azúcares.

• BEBIDAS ENERGÉTICAS: Contienen sustancias excitantes como cafeína, teobromina, ginseng o guaraná. Quitan la sed y aportan energía, razón por la que suelen tomarse después de practicar ejercicio o cuando se nota decaimiento físico.

Reemplazos y calorías

Despierte las papilas gustativas y reduzca calorías al mezclar y combinar estas sugerencias para un nuevo giro en bebidas refrescantes.

Reemplazos y calorias

En lugar de
Pruebe
Calorías ahorradas aproximadamente*

1 taza de jugo de frutas

1/2 taza de jugo de frutas + 1/2 taza de agua con gas

65

1 taza de café en botella

1 taza de café solo + 1/4 taza de leche de soja de vainilla

100

1 taza de jugo de manzana

1/2 taza de jugo de manzana + 1/2 taza de agua

60

1 taza de té dulce

1/2 taza de té sin azúcar + 1/2 taza de limonada dietética

35

1 taza de jugo de naranja

1 taza de bebida a base de jugo de naranja dietética

60

lata de 360 ml (12 onzas) de bebida efervescente común

lata de 360 ml (12 onzas) de bebida efervescente dietética

140


Sed excesiva

Tomar grandes cantidades de agua suele ser saludable, sin embargo, la necesidad de beber demasiado más allá de cierto límite puede ser el resultado de una enfermedad subyacente, ya sea física o emocional. La sed excesiva puede ser un síntoma de la presencia de altos niveles de azúcar en la sangre (hiperglicemia) y puede ser una clave importante en la detección de la diabetes.

• Es un síntoma muy común y con frecuencia es la reacción a la pérdida de líquidos durante el ejercicio o al consumo de alimentos salados

Causas comunes:

• Una comida reciente muy condimentada o salada
• Sangrado suficiente para causar una disminución considerable en el volumen sanguíneo
• Diabetes
• Medicamentos como los anticolinérgicos, demeclociclina, diuréticos y fenotiazinas
•Pérdida excesiva de agua y sal (posiblemente debido a la falta de tomar suficiente agua, sudoración profusa, diarrea o vómito)
• Pérdida de los líquidos corporales desde el torrente sanguíneo hasta los tejidos debido a: problemas como infecciones severas (sepsis) o quemaduras insuficiencia cardíaca, hepática o renal
• Polidipsia psicógena, el resultado de un trastorno mental, es una afección que hace que la persona beba demasiado.

Datos interesantes

Entre el 2% y el 3% de la perdida de agua, provoca malestar, sequedad en la boca y bajada del rendimiento físico. Los músculos tienen más dificultades para realizar las contracciones. Alrededor del 4% provoca una caída drástica del rendimiento físico de hasta un 30% (fuente OMS), pueden aparecer calambres en los músculos sometiditos a contracciones y se inicia una bajada de la capacidad de concentración y calculo.

Entre el 5% y el 6% los fallos en el organismo son múltiples, la dificultad de concentración y cálculo se hace ostensible, pudiendo llegar a ver visiones y tener problemas para la retención de imágenes. En el 6% aparecen fallos en la termorregulación del cuerpo. Por encima del 7%, en función del calor y el estrés los fallos multiorgánicos empiezan a aparecer, si se supera el 9/10% la muerte esta cercana.

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