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¿Obesos y felices para siempre?

¿Obesos y felices para siempre?
Si le preguntan hoy, en qué momento fue que su peso empezó aumentar vertiginosamente, podría identificar con certeza de fue después de que inició su feliz vida en pareja…

La revista científica “Obesidad” en julio del 2009 publico un estudio que tuvo como objetivo identificar cómo pueden afectar las relaciones sentimentales los números de la báscula.

Los investigadores le dieron seguimiento a casi 7000 personas por varios años. Su conclusión: aquéllos que deciden vivir juntos, presentan un riesgo mucho mayor de obesidad, y desafortunadamente las mujeres tiene las de perder! Desde el primer año de convivencia, tienen un riesgo mucho mayor en relación a los solteras, y entre más años en pareja, mayor probabilidad aún de obesidad.

Se estimó que en los primeros 5 años pueden tener un riesgo de aumento de peso de hasta un 63%! Por otro lado, el riesgo de los hombres solo aumenta ligeramente en el primer y segundo año, después no es mayor en relación a quienes se mantienen viviendo solos.

¿Peso por enamoramiento?

Varios estudios habían analizado de forma similar el efecto que varios investigadores llamaron “ganancia de peso por enamoramiento”. Por ejemplo en octubre del 2008, se encontró que las mujeres que tenían novio, podían ganar en promedio 15 libras (7 Kg.) en un lapso de 5 años, en relación a las que las que se mantienen solteras.

Otro estudio publicado en el New England Journal of Medicine hace 2 años, había concluido que la obesidad puede ser “contagiosa”. Afortunadamente, no de la misma forma que la gripe, pero sí “socialmente” contagiosa. En el caso de parejas casadas se encontró que si uno de los dos es obeso, su compañero tiene un 37% mayor probabilidad de llegar a serlo también.

¿Qué sucede?

Muchas razones pueden estar entrando en juego, pero la principal que han señalado los investigadores es que los malos hábitos se contagian con facilidad.

Por ejemplo, las mujeres tienden a comer igual que su pareja, y teniendo metabolismos más lentos, esto les resulta en ganancia de peso.

Otro mal hábito que puede contagiarse rápidamente es la “pereza” por hacer ejercicio. Muchas personas que talvez tenían rutinas fijas, las dejan al convivir en pareja, ya sea por favorecer más tiempo juntos, o simplemente porque se desmotivan al ver que su compañero no le da la misma importancia.

Finalmente, también en las mujeres se ha observado una clara tendencia a aumentar de peso cuando se casan o están en pareja, y a perderlo cuando se divorcian o están solteras.

¿Cómo mantener una relación sin kilos extra?

Cuando uno persona de la pareja inicia un programa de control de peso, su esposo / esposa suele perder en promedio hasta 5 libras (2.3 Kg.). De la misma forma, los buenos hábitos se pueden contagiar, con un poco de esfuerzo positivo hacia ello. Incluso en algunos programas en que la pareja da solo “apoyo emocional” al que está perdiendo peso, se ha observado que en muchos casos puede hasta terminar perdiendo más peso que el participante.

A continuación los puntos más importantes en que una pareja puede canalizar sus esfuerzos para perder peso y salud:

1. Comunique sus inquietudes. Si siente que ha ganado peso y dejado su salud de lado, háblelo con su pareja. Explíquele por qué se siente así, cuál es su plan para cambiar, y en qué formas puede apoyarle.

Si su pareja también ha ganado peso, y no desea cambiar no le reclame o exija que cambie si no muestra interés. Solo el hecho que le pida apoyo y usted inicie su campaña saludable, podrá “contagiarle”, si lo hace de una forma positiva, y no como algo exigido.

2. No deje de lado actividades que disfruta por estar en pareja. Con el tiempo sentimientos de resentimiento por haberlo dejado pueden afectarle, además es importante siempre tener su propio espacio, y darle tiempo a actividades que le definen a usted como persona, no solo en su vida en pareja.

3. Planeen actividades juntos para también mantengan su espacio!! Puede ser bueno disfrutar algunos días de alguna actividad juntos, como partidos de fútbol, caminar, bailar, etc., pero también es importante que cada uno tenga su programa de entrenamiento por separado. Es lógico que los niveles de condición física sean diferentes, y tratar de mantenerse al nivel de otro puede ser que alguno no trabaje lo suficiente, o que otro trabaje más de su capacidad poniéndose en riesgo de lesión.

4. Busquen ayuda juntos, o bien apoye a su pareja en la búsqueda de ayuda. Iniciar un programa de control de peso en pareja puede tener mucho más éxito que hacerlo por separado. De esta forma, ambos pueden comprender bien los cambios que deben hacer.

Si uno de los dos no está convencido de ingresar al programa, puede simplemente servir de “red de apoyo” para su pareja. Comprometerse a ayudarle yendo a restaurantes con alternativas saludables o teniendo comida más saludable en casa, y verá pronto también resultados positivos en sus hábitos y números de la báscula!

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