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No a la leche de vaca en niños menores de un año

No a la leche de vaca en niños menores de un año
Datos aportados por centros especializados de la Argentina advierten sobre el creciente y preocupante uso de la leche de vaca en menores de un año. "Este alimento no es el adecuado para la primera etapa de la vida”.

El consumo frecuente de leche de vaca antes de los 12 meses puede acarrear implicancias negativas en la salud de los niños, como anemia, sobrecarga renal (por la gran cantidad de proteínas) y lesiones intestinales", alertó el doctor Víctor Rolando Gallo. Él es jefe del servicio de Nutrición del Hospital de Niños y jurado en la certificación y recertificación para la especialidad de médico nutricionista.

Muchos casos de anemia

Gallo destacó que hay suficiente evidencia sobre la relación que existe entre la ingesta de leche de vaca y el microsangrado intestinal, lo que potencia la deficiencia de hierro. Añadió además que las proteínas y las grasas de la leche de vaca son más difíciles de digerir y absorber para el bebé.

Por su alto contenido de sodio, excesiva cantidad de proteínas y escaso aporte de hierro y de ácidos grasos esenciales, distintas organizaciones como Unicef, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) y expertos en nutrición infantil recomiendan no introducir leche de vaca en la alimentación de un niño hasta que no haya cumplido el año de vida.

Más económica, pero...

Los principales motivos por lo que las madres dan leche de vaca antes del año es la dificultad para amamantar y el hecho de que les resulta más económica que las de fórmulas infantiles.

Le faltan nutrientes

El doctor Gallo remarcó que es muy importante tener en cuenta que la leche de vaca no contiene la cantidad adecuada de hierro, vitamina C, zinc y otros nutrientes que necesitan los bebés. "La leche de vaca podría provocar una anemia por deficiencia de hierro en algunos bebés, debido a que la proteína de la leche puede irritar la pared intestinal y causar sangrando en las heces. Además, la leche de vaca no contiene los tipos de grasas que son más benéficos para la salud de los bebés en desarrollo. Las mamás tienen que tener mucho cuidado con la alimentación de su hijo", insistió el pediatra.

Mal alimentados

Estudios indican que el riesgo de que un niño sufra hipertensión, apoplejía, cáncer de colon y fracturas de caderas, disminuye de por vida si recibe el calcio que necesita desde pequeño.

Por sus beneficios nutricionales e inmunológicos para el desarrollo infantil, las autoridades sanitarias nacionales e internacionales y los expertos en nutrición infantil vuelven a insistir en la necesidad de fomentar la práctica de la lactancia materna durante los primeros dos años de vida de un bebé. Y si esta no es posible o no alcanza, la mejor opción, aseguran, es reemplazarla o suplementarla con una fórmula infantil.

"Antes de que el niño cumpla un año hay que evitar la leche de vaca pero también la de cabra, de oveja, de arroz o de soja. Mientras las madres puedan amamantar a sus hijos, no hay motivos valederos para no hacerlo", sentenció Gallo.

Lactancia

Ayuda a prevenir la alergia alimentaria
Generalmente, cuando se habla de alergia se piensa en gérmenes o en sustancias del aire y del ambiente que provocan en el organismo molestias y reacciones de defensa exageradas.

Sin embargo, algunos alimentos también representan una importante fuente de alergenos, como la leche, el huevo, el maní, las frutas secas, el pescado, los mariscos, la soja y el trigo. Si bien la alergia no se puede prevenir porque tiene un importante componente hereditario, científicos de la Facultad de Medicina John Hopkins, en Estados Unidos, concluyeron: "la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida ejerce un efecto protector en niños que presentan alto riesgo de atopia, o tendencia genética a desarrollar enfermedades alérgicas".

Después del año

Una vez que el sistema digestivo del bebé esté listo para digerirla, la leche de vaca se transformará en una fuente de calcio. Proporciona proteína para el crecimiento y carbohidratos que brindan energía.

Calcio y Vitamina D

De acuerdo con la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), la mayoría de los niños obtienen la suficiente cantidad de calcio y vitamina D si beben de dos a dos tazas y media de leche diariamente. Los niños de un año tienen que tomar leche entera, a menos que tengan un alto riesgo de padecer obesidad. No le ofrezcas a tu hijo más de tres tazas de leche al día, porque no le quedará espacio en el estómago para los demás alimentos que necesita ingerir diariamente para tener una alimentación equilibrada. Si la sed de tu hijo continúa, se recomienda darle agua. Una vez que el niño cumpla 2 años -y si no tiene ningún problema de crecimiento –se le puede dar leche descremada o semidescremada. Las opciones de leches vegetales son muy recomendadas, utilizadas actualmente mucho por los niños con intolerancia a la lactosa y en padres que no desean incorporar la leche animal en su alimentación.

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