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Reglas para una buena digestión
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Hay reglas que no debemos violentar si queremos no solo evitar molestias estomacales, sino optimizar el proceso digestivo.
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La boca es uno de los puntos fronterizos entre el mundo exterior e interior de nuestro organismo. Ahí comienza el largo proceso de la digestión que no pocas veces resulta abortado por el estilo de vida apresurado que suele marcar nuestros días o por hábitos poco saludables que comprometen el proceso de asimilación de los nutrientes esenciales al organismo.

  1. Cuándo debemos comer
    La regla fundamental para comer es hacerlo cuando tenemos hambre y nunca sin él. No existiendo hambre sólo podrá comerse crudo. La inapetencia es una defensa del organismo que trata de impedir que ingiramos un alimento que no va a poder digerirse normalmente.
    El alimento por bueno que sea, que se come a la fuerza, sin hambre, pasa a ser un veneno para el organismo.
    Un buen apetito es el mejor prólogo de una buena digestión.
  2. Qué debemos comer
    La selección adecuada del alimento es la primera fase de la normalidad digestiva. Debemos elegir el alimento sano, liviano, de fácil digestión y refrescante. Estas condiciones óptimas de digestibilidad se encuentran en las frutas, verduras y semillas que son, precisamente, lo que debemos comer y conviene a nuestra salud.
  3. Cómo debemos comer
    Debemos comer con hambre, ensalivando, masticando y deglutiendo completamente los alimentos, sin olvidar que el estómago no tiene dientes y que la primera digestión se hace en la boca. De aquí la importancia de una dentadura completa y sana. Mejor sabor se gusta a los alimentos masticándolos pausadamente y por completo.
    Debemos comer tranquilos, libres de preocupaciones, sin prisa, disponiendo del tiempo necesario para digerir sin mayor apremio.
  4. Dónde debemos comer
    Lo natural y más conveniente a nuestra salud es hacerlo al aire libre, rodeado de las comodidades necesarias, en la buena compañía de nuestros seres queridos y en medio del ambiente de belleza que nos brinda la naturaleza.
    Si no es posible hacerlo así diariamente, aprovechemos la ocasión que nos brindan los días festivos para realizar excursiones, acampar o hacer picnic.
    En la ciudad el lugar ideal es un comedor alegre en que se conjuguen: la buena compañía, la preparación de la mesa, la tonalidad de la luz, la presentación de los alimentos y, si es posible, el acompañamiento musical.
  5. Cuánto debemos comer
    La cantidad de alimento que debemos comer es aquella necesaria para saciar el hambre natural.
    Sea que estimulemos nuestro apetito con aperitivos u otros artificios o que comamos en exceso, causaremos daño a la salud.

Consejos adicionales

Haz tiempo para comer
Comer rápido es un invento de la Revolución Industrial para que los empleados pierdan el menor tiempo posible, sin tener en consideración su salud, y ciertamente tampoco su desempeño. Digerir los alimentos es probablemente la actividad más compleja que realiza el cuerpo humano, y hacerlo mientras estamos enojados, angustiados o resolviendo problemas obstaculiza el proceso. Tomarse un tiempo puede ser la diferencia, en especial si los alimentos que comemos son pesados, contienen exceso de sal o azúcar o son ricos en grasas.

Mastica
Muchas veces olvidamos que la digestión empieza en la boca. Tendemos a dejar todo el trabajo al estómago, pero resulta que el estómago no puede cumplir muchas actividades que se realizan en la boca.
La saliva es ligeramente alcalina y ayuda a disolver algunos alimentos en formas que los jugos gástricos (que son ácidos) no pueden hacerlo. Además, al masticar adecuadamente, damos información al páncreas y la vesícula biliar sobre los alimentos que se aproximan, para que liberen los químicos adecuados.
El tiempo que le requiere al estómago disolver alimentos mal masticado puede conducir a gastritis y a otros problemas digestivos.

Evita los líquidos
Los líquidos obstaculizan la salivación de los alimentos. Puedes consumir líquidos antes de comer para estimular la salivación, o después, para ayudar a la digestión. Durante la comida, no los uses. Si lo que comes es muy seco y te parecen necesarios, es probable que debas dejar de comerlo.
Evidentemente, una excepción son caldos y sopas, que deben comerse siempre como primer plato.

Evita sobrecalentar las proteínas
Evidentemente, muchos alimentos no son recomendables crudos, como el pollo o el puerco, pero la mayoría de los alimentos ricos en proteínas contienen enzimas que ayudan a su digestión, y si se exponen a altas temperaturas, pueden perder estas enzimas.
Es el caso particular del miso, un excelente alimento rico en proteínas, pero no del amaranto, que es el único alimento no animal con todo el espectro de proteínas, pero que no puede digerirse crudo.

Consume alimentos fermentados a diario
Todas las culturas contienen en su dieta original alimentos fermentados. La inteligencia de la alimentación ancestral reconoce el valor de los microorganismos presentes en estos alimentos, claves para el funcionamiento de los intestinos.

Incorpora alimentos integrales
Los alimentos integrales son, como regla general, superiores a los alimentos refinados. Debe comerse toda la parte comestible, ya que se complementan los nutrientes contenidos en todas las partes. Si las semillas son comestibles, deben comerse; si la piel es comestible, también.
La mayoría de los alimentos que se separan o refinan lo hacen por considerar duración, manejabilidad y economía, más no porque así se obtenga ningún beneficio nutricional. Si existe el riesgo de que alguna de las partes esté contaminada por aditivos o fertilizantes, procura consumir productos orgánicos.

Evita lo artificial
A excepción de la sal, nada de lo que incluyas en tu dieta debe provenir de fuentes no animales ni vegetales. No existe ninguna razón que justifique el consumir colorantes, aditivos u otras sustancias. Limita los medicamentos a situaciones que pongan en riesgo tu salud y tu vida y prefiere los remedios naturales.

La satisfacción no es prioritaria
Tu comida debe ser deliciosa, suculenta, atractiva, pero no desbordante. Incluso los mejores alimentos deben comerse con moderación. Ésta es una importante clave para la salud y la longevidad.
Sirve porciones pequeñas, come despacio, mastica conscientemente y reposa unos minutos antes de servirte de nuevo. Descubrirás que es fácil comer mucho menos de lo que acostumbras. No dejes que la ansiedad dicte la velocidad ni la cantidad que comes.


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