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Preparación de los alimentos en Noche Buena

Preparación de los alimentos en Noche Buena
Estamos a pocos días de celebrar las fiestas navideñas y la gastronomía adquiere un especial protagonismo, el reencuentro con la familia y los viejos amigos invitan a compartir y revivir costumbres y tradiciones culinarias.

En esta ocasión tener claro cual es el menú de preferencia es importante para organizar las compras, por lo general predominan comidas más elaboradas que requieren de tiempo para su preparación y de una acertada elección de alimentos, aprovechando ofertas y buenos precios sin descuidar calidad y cantidad.

La preparación higiénica de los alimentos es muy importante en esta oportunidad, mucho más teniendo en cuenta que la cantidad de alimentos que se necesitan es mayor y que estamos en época de verano donde la manipulación y conservación de los mismo merece especial cuidado para evitar la contaminación.

LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD sugiere las siguientes REGLAS DE ORO para la preparación saludable de los alimentos:

1- Elegir alimentos tratados con fines higiénicos.

Mientras que muchos alimentos están mejor en estado natural (por ejemplo, las frutas y hortalizas), otro solo están seguros cuando están tratados. Así, conviene siempre adquirir la leche pasteurizada en vez de cruda y, si es posible, comprar pollos (frescos o congelados) que hayan sido tratados por irradiación ionizante. Al hacer las compras hay que tener presente que los alimentos no solo se tratan para que se conserven mejor sino también para que resulten más seguros desde el punto de vista sanitario. Algunos de los que se comen crudos, como las lechugas, deben lavarse cuidadosamente.

2- Cocinar bien los alimentos.

Muchos alimentos crudos (en particular los pollos, la carne y la leche no pasteurizada) están a menudo contaminados por agentes patógenos. Estos pueden eliminarse si se cocina bien el alimento. Ahora bien, no hay que olvidar que la temperatura aplicada debe llegar a 70 0C en toda la masa de este. Si el pollo asado se encuentra todavía crudo junto al hueso, habrá que meterlo de nuevo en el horno hasta que esté bien cocido. Los alimentos congelados (carne, pescado, pollo) deben descongelarse completamente antes de cocinarlos.

3- Consumir inmediatamente los alimentos cocinados.

Cuando los alimentos cocinados se enfrían a la temperatura ambiente, los microbios empiezan a proliferar. Cuanto más se espera, mayor es el riesgo. Para no correr peligros inútiles, conviene comer los alimentos inmediatamente después de cocinarlos.

4- Guardar cuidadosamente los alimentos cocinados.

Si se quiere tener en reserva los alimentos cocinados o simplemente, guardar las sobras, hay que prever su almacenamiento en condiciones de calor (cerca o por encima de 60 0C) o de frío (cerca o por debajo de 100C). Esta regla es vital si se pretende guardar comida durante más de cuatro o cinco horas. En el caso de los alimentos para lactantes, lo mejor es no guardarlos, ni poco ni mucho. Un error muy común al que se deben incontables casos de intoxicaciones alimentarias es meter en la heladera una cantidad excesiva de alimentos calientes. En una heladera abarrotada, los alimentos cocinados no se pueden enfriar por dentro tan de prisa como sería de desear. Si la parte central del alimento sigue estando caliente (a más de 10 0C) demasiado tiempo, los microbios proliferan y alcanzan rápidamente una concentración susceptible de causar enfermedades.

5- Recalentar bien los alimentos cocinados.

Esta regla es la mejor medida de protección contra los microbios que puedan haber proliferado durante el almacenamiento (un almacenamiento correcto retrasa la proliferación bacteriana pero no destruye los gérmenes). También en este caso, un buen recalentamiento implica que todas las partes del alimento alcancen al menos una temperatura de 70 0C.

6- Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.

Un alimento bien cocinado puede contaminarse si tiene el más mínimo contacto con el alimento crudo. Esta contaminación cruzada puede ser directa, como sucede cuando la carne cruda de pollo entra en contacto con alimentos cocinados. Pero también puede ser más sutil. Así, por ejemplo, no hay que preparar jamás un pollo crudo y utilizar la misma tabla de trinchar y el mismo cuchillo para cortar el ave cocida, de lo contrario podrían reaparecer todos los posibles riesgos de proliferación bacteriana y de enfermedad consiguiente que había antes de cocinar el pollo.

7- Lavarse las manos a menudo.

Hay que lavarse bien las manos antes de empezar a preparar los alimentos y después de cualquier interrupción (en particular, si se hace para ir al baño). Si se ha estado preparando ciertos alimentos crudos, tales como, pescado, carne o pollo, habrá que lavarse de nuevo antes de manipular otros productos alimenticios En caso de infección en las manos habrá que vendarlas o recubrirlas antes de entrar en contacto con alimentos. No hay que olvidar que ciertos animales de compañía (perros, gatos, pájaros), albergan a menudo agentes patógenos peligrosos que pueden pasar a las manos de las personas y de éstas a los alimentos.

8- Mantener escrupulosamente limpias todas las superficies de la cocina.

Los alimentos se contaminan fácilmente, conviene mantener perfectamente limpias todas las superficies utilizadas para prepararlo. No olvidar que cualquier desperdicio migaja o mancha puede ser reservorio de gérmenes, los paños que entran en contacto con platos o utensilios se deben cambiar cada día y hervir antes de volver a usarlo.

9- Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y otros animales.

Los animales suelen transportar microorganismos patógenos que originan enfermedades alimentarias. La mejor medida de protección es guardar los alimentos en recipientes bien cerrados.

10- Utilizar agua potable

El agua potable es tan importante para preparar los alimentos como para beber. Si el suministro hídrico no inspira confianza conviene hervir el agua antes de añadirla a los alimentos o de transformarla en hielo para refrescar las bebidas. Importa sobre todo tener cuidado con el agua utilizada para preparar la comida de los lactantes.

Seguridad alimentaria en las distintas áreas

Compra y recepción

•Verifique la fecha de elaboración y vencimiento de los alimentos.
•Cuando usted compre los alimentos en el supermercado, los alimentos congelados cómprelos al final.
•Las latas que contienen alimentos no deben estar abolladas, oxidadas, hinchadas o hundidas.
•Los alimentos congelados se deben transportar y almacenar a -18ºC de temperatura.

Almacenamiento y conservación de alimentos

•No abra las cámaras de frío y refrigeradores más tiempo de lo necesario.
•No sobrecargue la heladera y freezer.
•No volver a congelar aquellos alimentos que han sido descongelados.
•Las comidas preparadas deben enfriarse previamente, antes de refrigerar.
•Controle periódicamente la temperatura de los equipos y de los productos almacenados.
•Congelar adecuadamente los alimentos
•Emplear alimentos frescos.
•Usar materiales adecuados (como plástico o laminado).
•No volver a congelar alimentos que ya han sido descongelados.
•Descongelar en refrigerador a temperatura entre 0 a 5ºC.
•Teniendo estos cuidados y elegir comidas más saludables con menos contenido de grasas saturadas, incorporando al menú frutas y verduras y moderando el consumo de dulces y alcohol se puede disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos sin privarnos del placer de la comida.
Feliz Navidad

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