También se diferencia la obesidad del sobrepeso, donde el sobrepeso es un aumento de peso entre un 10 y un 20% del peso ideal y la obesidad es un aumento mayor al 20% del peso ideal. En este artículo se consideran ambos casos como obesidad.

La obesidad en el mundo ha dejado de ser una condición estética para convertirse en un factor de riesgo para la salud. Afecta a casi todos los aspectos de la vida, no solo a la salud, sino también la autoestima y a su bienestar social.

Esta enfermedad está aumentando tanto en los países desarrollados como subdesarrollados, si bien es mucho más frecuente en personas con nivel socioeconómico bajo. Afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres, especialmente a partir de los 50 años.

La obesidad infantil ha ido en aumento en los últimos años.

Las causas de la obesidad

Las causas son múltiples y a la vez poco conocidas. La obesidad se caracteriza por un exceso de depósito de grasa, debido a que a largo plazo, el gasto de energía es menor a la energía que ingiere. Entonces puede ser que una persona desarrolle obesidad por haber aumentado la energía de su ingesta, por haber disminuido su gasto de energía o por ambas razones.

El gasto de energía de una persona está determinado por tres factores:

· El gasto energético basal, es el gasto de energía para los procesos vitales en condiciones ambientales neutrales. Es mayor en los hombres y representa entre un 50 a 70% del gasto energético total.

· El gasto energético de la actividad física es el más variable. El gasto energético frente a una actividad física particular es superior en el individuo obeso debido a que éste tiene que realizar un mayor esfuerzo para desplazar un mayor peso corporal. Sin embargo, el individuo obeso es menos activo y en general realiza menos actividad física.

· El gasto energético luego de las comidas. Este es el gasto necesario para la absorción, digestión y metabolización de los nutrientes. La persona obesa puede tener un gasto energético luego de las comidas normal o disminuido.

El aumento de energía de la ingesta, puede estar aumentado en una persona obesa ya que según estudios, a causa de la obesidad, las personas ingieren mayor cantidad de alimentos. Esto es difícil de determinar ya que está comprobado que la mayoría de las personas obesas subestiman inconscientemente la cantidad de alimentos que ingieren.

Hay estudios que indican que en las personas obesas puede haber un disbalance entre las grasas que ingieren y una dificultad para oxidarlas lo que produciría un mayor depósito con el tiempo. También es importante destacar que las grasas producen un efecto saciante menor que otros nutrientes, lo que favorecería la ingesta.

Durante años se ha asociado a la obesidad como un problema endocrino, pero solo un 3% de las personas obesas presentan problemas endocrinos. Algunos fármacos pueden inducir al aumento de peso como los corticoides, antidepresivos tricíclicos, los estrógenos. Estos inducen a aumentar el peso por retención de líquidos fundamentalmente.

La transmisión familiar de la obesidad es muy conocida. Sin embargo, los miembros de una misma familia comparten la misma dieta u los mismos hábitos de vida.

La obesidad como enfermedad

Cuando persona ingiere mayor energía de la que gasta, esta energía se almacena como grasa en el tejido adiposo.

El tejido adiposo está formado por células llamadas adipocitos que tienen la capacidad de llenarse de grasa aumentando su tamaño. Cuando estos ya alcanzaron su tamaño máximo, se forman nuevos adipocitos.

Si la persona comienza a adelgazar se reduce el tamaño de los adipocitos, disminuyendo así el tejido adiposo.

Tratamiento

A pesar de esto, el hecho de querer llegar a un peso adecuado significa para muchos un problema, en el cual se cuentan sacrificios difíciles de llevar.

En algunos casos, se intenta llevar una dieta cuyo origen puede ser una revista, un libro, o aconsejada por alguna persona conocida, entre otras. Lo más habitual en este caso, es que se baje de peso en forma más o menos rápida. Luego de realizar la dieta, se vuelve a comer de la forma habitual, lo que hace que se recupere el peso perdido, tanto o más pronto que el tiempo que llevó bajarlo. Si vuelve a hacer la dieta, ocurrirá lo mismo y se creará un círculo vicioso (dieta, aumento de peso), donde el organismo puede dañarse.

Otro caso puede ser que al realizar la dieta, no se sienta bien y deba abandonarla.

Esto ocurre habitualmente y se debe a que no son dietas adecuadas a esa persona. Un plan alimentario debe educar a la persona, luego de seguirlo, debe saber qué es lo que debe comer, cómo combinar los alimentos, cómo se debe cocinar, sin someterse a un plan estructurado.

El plan de adelgazamiento con objetivos claros, debe incluir un seguimiento médico, con un plan de ejercicios controlados por una persona idónea, apoyo psicológico en caso de necesitarlo, y un plan alimentario controlado por un nutricionista.

En casos especiales se recurre a otras técnicas como fármacos o cirugías. En todos los casos los objetivos serán:
• Llevar el peso lo más cercano al ideal
• Disminuir el riesgo de enfermedades asociadas
• Disminuir el apetito
• Corregir perturbaciones metabólicas
• Reeducación alimentaria
• Mantener el peso alcanzado

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