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Leche Materna

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Composicion de la leche materna
Mientras más tiempo los bebés se alimenten con leche materna, más altas serán sus calificaciones en las pruebas de inteligencia cuando sean adultos, reveló el martes un estudio danés.

Las pruebas de inteligencia o de coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) aplicadas a más de 3.000 personas que nacieron entre 1959 y 1961 revelaron que haberse alimentado hasta por nueve meses con leche materna confería un beneficio intelectual a largo plazo.

Sin embargo, la lactancia, pasados los nueve meses, realmente fue en detrimento de las puntuaciones de IQ, aunque los investigadores concluyeron que no hubo un efecto positivo adicional. El estudio "demuestra una fuerte asociación entre la duración de la lactancia y la inteligencia cuando adulto", escribió el autor del estudio, Erik Mortensen, del Hospital Universitario de Copenhague, en la edición de esta semana del Journal of the American Medical Association.

"Los nutrientes en la leche materna, los factores conductuales y los asociados con la elección del método de alimentación pueden contribuir al vínculo positivo", escribió. Se sabe que la lactancia desempeña un papel importante en el desarrollo al proporcionar varios nutrientes y anticuerpos que tal vez no están presentes en la fórmula infantil o la leche de vaca.

Estudios previos de niños pequeños revelaron una asociación entre la lactancia y el desarrollo cognoscitivo en la niñez temprana e intermedia.

En el último estudio de adultos, los que recibieron leche materna durante menos de un mes cuando eran bebés tuvieron una calificación de IQ de 99,4, con valores progresivamente más altos en correlación con la duración prolongada de la lactancia.

Los que fueron alimentados con leche materna durante siete y nueve meses registraron un valor promedio de 106 en la prueba de IQ. Después de nueve meses de lactancia, las calificaciones de los adultos bajaron a 104. Una calificación por encima de 100 es la mejor puntuación que obtiene el 50 por ciento de las personas.

El 25 por ciento de quienes se sometieron a esta prueba calificó por arriba de 110.

Nutrición del bebé

Lactancia materna.

La lactancia materna es, o debe ser, la principal fuente de alimento a esta edad, exclusiva en los primeros meses, ya que la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los lactantes hasta la introducción de la alimentación complementaria.

Introducción de la alimentación complementaria: Beikost.

La leche como alimento único a partir de los seis meses no proporciona la energía y nutrientes que precisa el lactante a partir de esta edad, y además, como sus funciones digestivas han madurado, se deben incluir nuevos alimentos en su dieta, siguiendo unas normas regladas. No está justificado introducir nuevos alimentos antes de los tres meses, aunque tampoco es aconsejable hacerlo más allá de los seis, porque la falta de diversificación es motivo frecuente de pérdida de apetito, a la vez que se desaprovecha una época muy válida para la educación del gusto y el conocimiento de los alimentos básicos que permitirán al bebé adaptarse a una alimentación equilibrada, variada y suficiente.

Se ha de ir sustituyendo, de una en una, las tomas de leche que recibe el lactante por los distintos componentes de la alimentación complementaria (papilla de cereales, fruta, puré de verdura...), de forma paulatina, con intervalo suficiente para que el niño vaya aceptando los nuevos alimentos, probando su tolerancia antes de introducir uno nuevo y dando tiempo a la adaptación de su organismo. En este periodo es muy importante permitir que la cantidad de alimento pueda variar de un día a otro y de una semana a otra, según el apetito.

Ritmo de crecimiento y desarrollo

Algunos parámetros antropométricos orientan y sirven para comprender porque las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta.

Peso: Durante el primer año de vida se triplica el peso del nacimiento.

Talla: Pasa de 45-50 centímetros (cm) al nacimiento a 75-80 cm al año de vida, mientras que el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después 7-10 cm por año.

Cerebro: Los primeros cuatro meses su volumen aumenta a razón de dos gramos al día.

Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Si la salida de los dientes se retrasa y no se observan problemas de crecimiento óseo, puede tratarse de una característica genética familiar.

Composicion de la leche materna

La leche materna es un fluido cambiante ya que se va adaptando a los requerimientos del lactante a lo largo del tiempo, en función de las necesidades energéticas y del desarrollo del recién nacido. Es así como su composición va sufriendo variaciones a lo largo de la lactancia y también durante el día. Entre las sustancias que tienen variaciones circadianas están los nucleótidos, algunos tienen su acrofase durante el día y otros durante la noche [Sánchez CL y cols. 2009].

Aunque las propiedades exactas integradas en la leche materna no son completamente conocidas, el contenido nutritivo después de este período es relativamente constante y obtiene sus ingredientes del suministro de alimentos consumidos de la madre. Si aquel suministro decrece, el contenido se obtiene de las reservas corporales de la madre. La composición exacta de leche materna varía de día en día, de toma a toma, inclusive dependiendo de si es de día o de noche, según el consumo de alimentos, el ambiente, la edad del bebé… También ha de ser tenido en cuenta que la proporción de agua y grasa fluctúa. La leche liberada al principio de una comida, es acuosa, baja en grasa y alta en carbohidratos, mientras que la del final de la toma es más rica en grasas, siendo por ello más saciante. La mama nunca puede ser realmente vaciada ya que la producción de leche es un proceso biológico continuo: a mayor succión del bebé, mayor producción de leche.
Aunque en la actualidad sea recomendada mundialmente, a mediados del siglo XX la práctica de amamantamiento con leche materna pasó por un período en la que se la consideraba fuera de moda y se empleaban leches artificiales que inclusive fueron consideradas superiores a la leche materna.

Sin embargo, actualmente se reconoce que no hay ninguna fórmula comercial que pueda igualar a la leche materna. Además de las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, la leche materna también proporciona vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas, es decir, todos los nutrientes que un infante en desarrollo requerirá. La leche materna también contiene anticuerpos de la madre que pueden ayudar al bebé a evitar infecciones, denominados inmunoglobulinas. Sólo en el caso de que una mujer sea incapaz de amamantar a su niño por hipogalactia (la verdadera hipogalactia únicamente ocurre en aproximadamente un 2% de las mujeres) u otra razón médica grave (algunas enfermedades contagiosas como el SIDA o algunos tipos de hepatitis, el consumo de estupefacientes, alcohol o medicamentos verdaderamente incompatibles) se le debería recomendar el uso de un sustituto artificial, puesto que la leche de vaca u otro animal puede ocasionar graves alergias en niños menores de un año.

 

 

 

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