Warning: embed_me.html could not be embedded. Su Majestad... El Helado Alimentacion Sana
 
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Su Majestad... El Helado

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Subtítulos
Con aditivos permitidos
Apetitosos y nutritivos
Las altas temperaturas que acompañan a los meses de primavera y verano nos incitan a ingerir alimentos o productos ligeros, frescos o fríos, con la idea de calmar la sed y refrescarnos un poco.

Este producto, posiblemente de origen chino, comenzó a consumirse como una mezcla de nieve, miel y frutas.

Es posible que el helado tuviera su origen en China hacia el año 2000 a.C., y se elaborara a partir de una mezcla de nieve de las montañas con miel y frutas.

En Europa, fue el viajero Marco Polo quien introdujo a finales del siglo XIII la receta de los helados elaborados con agua, y los colonizadores ingleses popularizaron su consumo en los Estados Unidos a comienzos del siglo XVIII.

¿Cómo se elabora un helado?

Para su obtención, el antiguo método consistía en introducir todos los ingredientes en un recipiente metálico rodeado de una mezcla congeladora que contenía hielo y sal gorda. Los ingredientes se batían y removían hasta que se obtenía una mezcla de consistencia pastosa y textura suave.
Actualmente, en la industria moderna, los ingredientes se vierten en un tanque donde se mezclan y pasteurizan.
La pasteurización es necesaria para higienizar la mezcla y consiste en someterla a altas temperaturas (cercanas a los 80º C) durante un breve periodo de tiempo, lo que permite eliminar posibles gérmenes patógenos (que pueden provocar enfermedades).

A continuación, la mezcla se homogeneiza para deshacer los grumos de grasa y para que la textura quede homogénea, y se enfría. Es en ese momento cuando se conduce a un tanque congelador por medio de tuberías y se bate para introducir aire en la mezcla hasta que ésta quede suave. En la última fase, suelen añadirse nueces o frutas u otros ingredientes según el helado que se trate.

El helado sale del tanque casi congelado y se guarda en recipientes que se almacenan en cámaras refrigeradoras hasta que se endurece.

Los helados, por tanto, son preparaciones alimenticias que han sido llevadas al estado sólido, semisólido o pastoso por una congelación y que han de mantener la cadena de frío hasta el momento de su venta al consumidor para conservar al máximo su calidad original.

Si vamos a comprar barras o postres o cajas de helado, etc., con la intención de conservarlas en el congelador, lo haremos justo antes de volver a casa y a ser posible en una bolsa isoterma (especial para productos congelados). Si se rompe la cadena de frío y se congelan de nuevo, aparecen en los helados cristales de hielo que lo estropean por completo.

Una alternativa interesante, más de lo que muchos piensan, es tomar helado, un producto alimenticio apetitoso, refrescante y fácilmente digerible. Hoy día, gracias a las diversas técnicas de elaboración y a su composición nutritiva, los helados se pueden adaptar a todos los gustos (variedad de sabores, colores, texturas, ingredientes…) e incluso a necesidades especiales de algunas personas (helados apropiados en caso de diabetes, bajos en calorías para quienes necesitan cuidar su peso, etc.).

Podemos clasificar los helados, según su composición nutricional, en cuatro grupos: helados preparados a partir de crema o nata, leche entera o desnatada y grasa animal o vegetal no láctea, los de hielo (polos, sorbetes, granizados…), los postres helados (tartas, pasteles helados), y por último, los helados especiales, dentro de los cuales incluiremos a los elaborados con edulcorantes no calóricos (aspartame, sacarina...) o fructosa, especiales para diabéticos, y los helados bajos en calorías o light, con edulcorantes no calóricos y sin grasas.

Su elaboración

Los ingredientes de los helados se vierten en un tanque donde se mezclan y pasteurizan. La pasteurización es necesaria para higienizar la mezcla, y consiste en someter ésta a altas temperaturas (cercanas a los 80 grados) durante un breve periodo de tiempo, lo que permite eliminar posibles gérmenes dañinos. A continuación, la mezcla se homogeneiza para deshacer los grumos de grasa y para que la textura quede uniforme, tras lo cual se enfría.

Después, se conduce a un tanque congelador por medio de tuberías y se bate para introducir aire en la mezcla hasta que queda suave. En la última fase, se añaden nueces, almendras, frutas u otros ingredientes, según el tipo de helado del que se trate. El preparado sale del tanque prácticamente congelado, y se guarda en recipientes que se almacenan en cámaras refrigeradoras hasta que se endurece.

Con aditivos permitidos

Los helados pueden contener aditivos permitidos, con al finalidad de mantener su calidad o mejorar ciertas características sensoriales. Encontramos, entre otros, colorantes naturales como el caramelo (E-150) y carotenos (E-160), emulgentes que permiten mantener homogénea la mezcla de ingredientes (mono y diglicéridos de ácidos grasos E-471, lecitina) y espesantes, extraídos de semillas y algas, que aumentan la viscosidad del producto (carragenato E-407, guar E-412, alginato sódico E-400...). Los helados, por tanto, son preparaciones alimenticias que han sido llevadas al estado sólido, semisólido o pastoso por una congelación y que, para conservar su calidad original, han de mantener la cadena de frío hasta el momento de su venta al consumidor.

Si compramos barras o postres de helado con la intención de conservarlas en el congelador, es recomendable hacerlo justo antes de volver a casa y a ser posible en una bolsa aislante especial para congelados, ya que si se rompe la cadena de frío y se congelan de nuevo aparecen cristales de hielo que los estropean.

Apetitosos y nutritivos

El helado, por ser habitualmente una mezcla de alimentos de calidad (leche, yogur, frutas y frutos secos, etc.), resulta refrescante, sabroso, nutritivo y de fácil digestión. El helado de "primera calidad" es el que contiene mayor proporción de grasa, lo que contribuye a su excelente palatabilidad y cremosidad (10 gramos de grasa por cada 100 gramos de helado, a diferencia de los de leche, que contienen cerca del 6%). Está menos oreado (contiene menos aire en la mezcla) que los helados más comunes e incluye saborizantes de buena calidad, como la fruta natural.

El valor nutricional del helado depende de sus componentes: cantidad de agua (85%-90% en polos y sorbetes, y 50%-60% en los de crema o leche), de leche (entera, desnatada, en polvo), mantequilla, nata, grasas vegetales (fundamentalmente, grasa de coco o palma hidrogenadas), azúcar común o sacarosa, jarabe de glucosa (líquido viscoso constituido por solución de azúcar en agua), frutos secos, concentrados de zumos, frutas (frescas, almíbar…), pralines, yema de huevo, chocolate, turrón, galletas, bizcochos, etc. Podemos considerar definitivamente a los helados no como una simple golosina o refresco veraniego, sino como un postre delicioso y nutritivo compatible con una dieta equilibrada, tanto en la niñez como en la etapa adulta. Una bola de helado puede combinarse con fruta fresca, una merienda o postre delicioso, saludable y rico en vitaminas que puede alegrar nuestro menú.

 

 

 

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