Warning: embed_me.html could not be embedded. Como controlar la Glucemia Alimentacion Sana
 
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Como controlar la Glucemia

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Subtítulos
Sin complicaciones
Los pilares del tratamiento
La falta de diagnóstico o el control inadecuado de la glucemia pueden permitir el avance de la diabetes y la aparición de complicaciones renales, oculares y cardiovasculares.

En la Argentina, de los dos millones y medio de personas que padecen esta enfermedad, existe cerca de un millón que lo ignora. Con el objetivo de mantener estable el nivel de "azúcar" en sangre, hoy la medicina ha desarrollado nuevas herramientas y tratamientos menos rigurosos que en otros tiempos. Pero para enfrentar la enfermedad, primero hay que conocerla.

Cuando hablamos del azúcar en sangre nos referimos a un hidrato de carbono en particular, la glucosa. Para su correcto uso en el organismo, existe la insulina, una hormona secretada por el páncreas que, además de retirar de circulación los excedentes de la glucosa, se encarga de facilitar su entrada a las células del hígado y los músculos, donde se deposita en forma de glucógeno, y de que penetre a las células adiposas para almacenarse como grasa. De esta manera, el cuerpo reserva energía.

Pero este mecanismo de regulación puede fallar y aumentar el nivel de glucosa en sangre, también llamada glucemia, que es la manifestación más visible de la enfermedad diabética.

Mucho se dice de la diabetes y se la describe como una enfermedad silenciosa, se hace hincapié en los antecedentes familiares y en síntomas como sed excesiva y abundante emisión de orina, pero, en realidad, los valores altos de glucosa en sangre obedecen a causas diferentes. Dicho de otro modo, el síntoma es uno pero las diabetes son dos.

El problema de la mayoría

El 90 % de los diabéticos presenta una variante de la enfermedad conocida como tipo II o diabetes no insulinodependiente. La alteración básica reside en la resistencia a la acción de la insulina a nivel de los tejidos, fundamentalmente en el hígado y en los músculos. El organismo posee insulina, pero ésta no logra que el azúcar entre en las células. Frente a esta situación, el páncreas produce mayores cantidades de hormona; con el tiempo, si el órgano continúa siendo exigido, puede llegar a un agotamiento total y el paciente necesitará un aporte externo.

Muy condicionada por factores genéticos y antecedentes familiares, este tipo de diabetes aparece también por otras causas, como la obesidad, que aumenta la resistencia a la insulina. Suele presentarse entre los 30 y los 40 años y, como carece de síntomas, el 50 % de quienes la padecen, lo ignora.

Cuando se requiere insulina

Otra variante es la conocida como tipo I o insulinodependiente. Puede presentarse a cualquier edad, pero generalmente se inicia en la infancia, la adolescencia o la juventud. En estos casos, los pacientes requieren el aporte de insulina porque su organismo no la genera.

¿Por qué el páncreas pierde la capacidad de producir la hormona? La causa es mixta: un componente genético de predisposición y un factor medio-ambiental, generalmente un virus, que desencadena el proceso. Se trata de un fenómeno de autoinmunidad en el cual se producen anticuerpos que atacan a las células pancreáticas productoras de insulina. El componente medio-ambiental es el predominante; por lo tanto, aunque existan familiares diabéticos o predisposición genética, si la persona no es afectada por el factor ambiental, la afección nunca se manifestará.

Es una enfermedad muy sintomática, caracterizada por aumento en la emisión nocturna de orina, sed excesiva y disminución de peso sin otra causa.

Sin complicaciones

La falta de diagnóstico o el control inadecuado de la glucemia pueden permitir el avance de la enfermedad y la aparición de complicaciones. El exceso de glucosa en la circulación tiende a dañar las arterias. Las consecuencias son varias, pero por lo general se presentan como: problemas renales, oculares, cardiovasculares y en los miembros inferiores.

En la actualidad, los especialistas destacan la importancia de la prevención de las complicaciones crónicas derivadas de la enfermedad. Para ello se realiza un exámen que detecta el porcentaje de hemoglobina glicosilada, una sustancia que tenemos en el organismo. El Dr. Maximiliano Ruiz nos da su opinión profesional: "Este dato equivale al promedio de la glucemia de los dos últimos meses. Es importante pedirle al paciente que realice este análisis por lo menos tres veces al año. Si logramos que los valores se mantengan debajo del 8 %, se previenen las complicaciones crónicas."

En Estados Unidos, un estudio realizado en 1500 pacientes demostró la existencia de una relación directa entre el control metabólico, el nivel de hemoglobina glicosilada y la aparición de complicaciones. Dos conclusiones importantes se derivan de este hecho: primero, quienes se mantengan por debajo del valor indicado no tendrán complicaciones en el futuro, o tendrán muchas menos que en la actualidad; segundo, constituye un hecho alentador, motivado para que la gente se controle. "Nosotros tratamos que el enfermo esté al tanto de estas cosas y sea él mismo quien le pida al médico el análisis - dice el Dr. Ruiz -. Porque en las enfermedades crónicas el pivote en el control y el tratamiento es el paciente. El médico acompaña, ayuda y orienta, pero cuando el enfermo está instruído, maneja mejor sus controles y logra que el tratamiento sea efectivo."

Los pilares del tratamiento

Un aspecto fundamental de la terapia es el farmacológico. La aplicación de la insulina o el uso de hipoglucemiantes orales se decide según el tipo de diabetes.

Algunos pacientes no insulinodependientes pueden requerir aplicación de la hormona para un más adecuado control de su glucemia. "El mayor adelanto en la diabetología de los últimos años - analiza el Dr. Ruiz - es el autocontrol domiciliario. Este permite que los pacientes realicen un chequeo diario y facilite los ajustes necesarios en su tratamiento". El autocontrol reviste importancia en el plano farmacológico pero también en otro aspecto del tratamiento, en el plan alimentario. "Al respecto - continúa el especialista - somos más liberales que antes, especialmente con quienes usan insulina. Ellos pueden comer prácticamente todos los alimentos, lo que importa son las cantidades. Por supuesto que no todos pueden disfrutar de esa posibilidad. La condición es no descuidar sus controles; conociendo los valores diarios de glucemia pueden saber cuánto dulce están en condiciones de consumir." Recomendaciones como la elección de hidratos de carbono complejos - almidones - en lugar de los simples - azúcares - siguen vigentes. Pero hoy el énfasis está puesto en la cantidad y no tanto en la calidad de los glúcidos; a tal punto que no se estimula el consumo de los alimentos dietéticos porque pueden dar una falsa sensación de libertad.

Los especialistas apoyan el tratamiento de la diabetes en cuatro pilares básicos: la terapia farmacológica, el plan de alimentación, la educación diabetológica, y la actividad física, que aumenta la sensibilidad a la insulina y permite que el organismo haga un mejor uso de la glucosa. Sin embargo, no dejan de lado lo relacionado con el estrés. "Es uno de los factores descompensantes más importantes; - reflexiona el Dr. Ruiz - en algunos casos es peor que una mala alimentación. Por esta razón, el tratamiento incluye el apoyo psicoterapéutico en aquellos casos en que fuera necesario; la modalidad es elegida por el terapeuta, atendiendo a las necesidades de cada paciente."

"Para hacer diabetología - finaliza el especialista - hay que saber escuchar y esperar. Escuchar al paciente y también a su grupo familiar, que debe estar preparado para tomar decisiones. Es importante recordar que, frente a cualquier descompensación, el enfermo de diabetes debe acudir al médico. El tratamiento es un verdadero trabajo en equipo que apunta a un balance entre los diferentes aspectos de la enfermedad. El éxito de la tarea permitirá que el paciente pueda mantener su organismo compensado."

 

 

 

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