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El desayuno ideal

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En función del tiempo, el apetito y las calorías que aporta, existe un desayuno para cada tipo de persona, ya sea estudiante, golosa o deportista.-

Los últimos avances en dietética y nutrición, han modificado nuestros hábitos alimenticios.

Se ha descubierto, por ejemplo, que el tan célebre desayuno inglés carece de un importantísimo elemento de la dieta: la fibra. Además, contribuye a aumentar el nivel de colesterol. Un buen número de males propios de nuestro tiempo como el infarto, la diabetes, las caries dentales, ó la hipertensión guardan una estrecha relación con el déficit de fibra y el aumento de colesterol.

El pan integral, la fruta, las verduras y cereales son alimentos que contienen fibra y que deben estar presentes en la primera comida del día. Pero para conseguir una dieta equilibrada, capaz de cubrir todas nuestras necesidades nutricionales, estos alimentos deben combinarse con productos lácteos ricos en calcio y vitaminas A, D, B2 y B12, y a ser posible, con alimentos ricos en proteínas de alto valor biológico como la carne,el pescado y los huevos.

En función del tiempo, el apetito y las calorías que aporta, para cada individuo existe un desayuno ideal.

El tradicional.

Este es el desayuno-tipo del español medio: una taza de café con leche, una cucharadita de azúcar, dos tostadas, una cucharada de mantequilla y una de mermelada. En total, unas 430 calorías.

El goloso.

taza de leche con una cucharada y media de cacao en polvo, una cucharadita de azúcar y churros. Alrededor de 524 calorías. El café con leche en sustitución del chocolate supone unas 100 calorías menos.

El deportista.

Una taza de leche, nueve cucharadas de cereales para el desayuno, un plátano, dos cucharadas de pasas y dos de nueces. 583 calorías.

El completo.

Un huevo pasado por agua, dos tostadas, una cucharada de mantequilla, un yogur natural y una cucharada de azúcar. En total, 442 calorías.

El continental.

Una naranja o su zumo, un croissant, una loncha de queso fundido, un café con leche y una cucharadita de azúcar. Unas 556 calorías.

El energético.

Un zumo de tomate, un huevo, una cucharada de aceite, una rebanada grande de pan, dos salchichas de frankfurt y una loncha de queso gruyere. 637 calorías.

El estudiante.

Una taza de leche, una cucharada de cereales solubles, una cucharadita de azúcar, dos rebanadas de pan, una cucharada y media de mantequilla, dos cucharadas de cacao soluble. Total, unas 638 calorías.

El innovador.

Un zumo de naranja, dos rebanadas de pan, un tomate maduro, seis anchoas, una cucharada de aceite, una pizca de sal, un café con leche y una cucharadita de azúcar. Cerca de 540 calorías.

El naturalista.

Una naranja, una manzana, un yogur natural, una cucharada de azúcar, un café con leche, una cucharadita de azúcar y cuatro galletas. 512 calorías.

Cualquier actividad supone un gasto de nutrientes que hay que reponer en las distintas comidas del día.

El desayuno, al menos, debe suponer un aporte de:

Glucosa:

combustible para el ejercicio físico y el trabajo intelectual. Se encuentra en la fruta, miel, azúcar, pan arroz y pastas.

Aminoácidos:

con los que se construyen los tejidos y los huesos, cartílagos, sangre y músculos.

Fósforo:

vital para la salud y el desgaste intelectual. Se encuentra en los sesos, yemas de huevo, quesos y leche en polvo, vísceras, mariscos, huevas de pescado, almendras, avellanas, nueces y cacahuetes.

Magnesio:

refuerza las neuronas y relaja los músculos. Se encuentra en las almendras, avellanas, cereales completos, huevas de pescado, semillas de cacao y soja y ciertos crustáceos.

Potasio:

necesario para compensar el desgaste muscular y la actividad cerebral. Se encuentra en casi todos los alimentos y, sobre todo, en las legumbres, cítricos, plátanos, etc...

Sodio y cloruros:

intervienen en la regulación de la presión sanguínea y se encuentran en casi todos los alimentos.

Complejo B:

ayuda a la absorción de las vitaminas por el organismo y se encuentra repartido en el hígado, las levaduras, las carnes rojas, el jamón y la levadura de cerveza.

Vitamina C:

necesaria para superar los complejos infecciosos, la regeneración de los tejidos conjuntivos y calcificación de huesos. Son ricos en vitamina C los kiwis, los tomates, los cítricos, la coliflor, la piña y las fresas.

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