Dietas & Nutrición > Dietas

¿Sirven las pastillas para adelgazar?

¿Sirven las pastillas para adelgazar?
Generalmente, aparte de la dieta, nos preguntamos si tomando algún suplemento o producto podemos bajar de peso más rapido. ¿sabes qué efecto producen estas 'pastillas antikilos'? ¿Son eficaces? ¿Son peligrosas para la salud? Nunca las tomes sin leer antes este artículo.

Varias encuestas demuestran que en algunos países más de la mitad de la población toma algún suplemento vitamínico o dietario para reforzar su dieta. Algunas personas los toman por la falta -o por que creen que les faltan- ciertas vitaminas y minerales. Otros quieren mejorar algún aspecto de su salud, como el sistema inmunológico.

Las vitaminas, los minerales y las hierbas son los más populares entre los suplementos dietarios. Pueden presentarse en polvo o líquido, y se pueden tomar mezclado en la comida o bebidas.

La fiebre por adelgazar que domina a medio mundo -mientras el otro medio se muere de hambre- ha hecho que proliferen en la televisión, la radio e internet los anuncios de milagrosas pastillas y productos adelgazantes. Farmacias, parafarmacias, herbolarios y hasta supermercados ofrecen un completo surtido de este tipo de productos.

Las preguntas que a todos nos surgen son: ¿sirven para algo?, ¿de qué están compuestas?, ¿son peligrosas?, ¿pueden tomarse por cuenta propia? Antes de explicarte el porqué, te adelantamos la conclusión: la mayoría sirve para muy poco; unas contienen ingredientes de origen natural y se venden sin receta, y otras son medicamentos que sólo pueden tomarse por prescripción médica; tomadas sin control, todas pueden tener efectos secundarios muy peligrosos.

La mayoría de las pastillas y fármacos adelgazantes, ya sean con o sin receta médica, dicen tener efectos diuréticos, moderadores del apetito y quemagrasas. Pero, a excepción de los medicamentos indicados en caso de obesidad, el resto son prácticamente ineficaces si no se combinan con dieta o ejercicio, y hasta peligrosos si se toman sin control. O sea, que si se toman, debe ser pro prescripción médica o como complemento de un plan de adelgazamiento serio.

Durante años, los médicos y nutricionistas han pregonado que una persona no necesita ningún suplemento vitamínico, si la dieta es saludable y balanceada.

¿Y cómo saber si su dieta es saludable?

Revise la Pirámide Alimentia que explica qué comidas se deben comer a diario y en qué proporción para una correcta dieta. Una dieta saludable debe ser baja en grasas y azúcares, y rica en vegetales, frutas y legumbres.

Tipos de "pastillas mágicas"

Las pastillas o preparados adelgazantes pueden clasificarse en función del efecto que pretenden producir. Toma nota:

• Diuréticos y laxantes: pastillas o infusiones a base de diente de león, té verde, abedul, alcachofa, ciruela... plantas conocidas por sus propiedades diuréticas y digestivas. Son eficaces en caso de problemas digestivos y de retención de líquidos o problemas de estreñimiento, pero no eliminan los kilos de más por mucho que digan que eliminan las reservas de grasa del cuerpo. No se debe abusar de ellos porque pueden favorecer la deshidratación del organismo, lo que puede provocar fatiga y vértigos. Además, lo que hacen es eliminar líquidos, por lo que la bajada de peso es engañosa y vuelve a recuperarse en poco tiempo.

• Disminución de la absorción de grasas: pretenden impedir o disminuir la absorción de grasas en el organismo, concretamente en el intestino. En las farmacias, parafarmacias y herbolarios hay numerosos preparados a base de plantas que pretenden utilizar este mecanismo. Sin embargo, el único fármaco con efectos probados en este sentido es el Xenical, que únicamente se emplea bajo prescripción médica en el tratamiento de personas con problemas de obesidad real. En ningún caso puede ser empleado para eliminar kilos de más, ya que sus efectos secundarios son muy peligrosos.

• "Quitahambres": hay productos que intentan moderar el apetito a base de fibras que se hinchan en el estómago y dan sensación de saciedad. Suelen tomarse entre 10 y 30 minutos antes de las comidas. Aunque no son peligrosos, no se aconsejan si se tiene el intestino delicado; tampoco se puede empezar a consumir grandes cantidades de fibra si no estamos acostumbrados.
Si el problema de tu exceso de peso está relacionado con tu comportamiento alimentario, lo que necesitas es la ayuda de un psicólogo. Para sentirte saciada, procura comer más frutas y legumbres, ricas en fibras y bajas en calorías.

Aumentar el gasto energéticas: excesivo aporte calórico y poco gasto energético = kilos de más. Pero si te cuesta reducir la cantidad de comida que ingieres lo que deberías hacer es aumentar el gasto calórico. Y esto es precisamente lo que pretenden algunos de estos productos milagro, que dicen acelerar la actividad metabólica hasta quemar ingentes cantidades de calorías sin movernos del sofá. Falso. No existe ningún estudio fiable al respecto y ni siquiera científicamente es posible: para quemar muchas calorías sin movernos la temperatura de nuestro cuerpo tendría que ser similar a la de un horno... Seguir un régimen hipocalórico y aumentar la actividad física son los únicos métodos eficaces para quemar calorías.

Cambios en la vida

A menudo, los cambios en nuestras vidas y cuerpos dificultan mantener una dieta saludable. Por ejemplo, la pérdida de trabajo o un fuerte disgusto, puede causar falta de apetito. También algunos medicamentos o problemas dentales pueden atentar con nuestra dieta.

Algunas personas, a medida que van siendo más adultas, dejan de beber leche porque el azúcar de la leche hace más dificultosa la digestión. Pero esto puede provocar la falta de calcio que sirve para mantener los huesos fuertes.

Si usted no está seguro de tener una dieta saludable, consulte a su doctor o a un nutricionista. Ellos pueden orientarlo en encontrar qué es lo que está faltando en su dieta. Quizás usted tiene que tomar tabletas de calcio o un suplemento multivitamínico. Fíjese que suplementos debe dejar de tomar si está enfermo o si está tomando algún medicamento. Algunos suplementos pueden empeorar su salud o interferir en el accionar de su medicina.

Tenga cuidado al comprar

Si usted desea tomar un suplemento porque leyó o escuchó que puede mejorar su salud, primero infórmese bien. Busque en Internet o en bibliografía médica para saber si se ajusta a sus requerimientos. Si, por caso, desea tomar un suplemento para la memoria, confirme con especialistas si tal suplemento es el apropiado. También consulte con su doctor o farmacéutico si el suplemento es seguro y la manera de administrarlo.

Los suplementos dietarios por lo general son de venta libre y no requieren autorización de los gobiernos para ser vendidos. Los fabricantes son responsables de que los suplementos sean seguros y efectivos. Por lo tanto, hay que revisar bien la información antes de tomarlo.

Estas son algunas de las recomendaciones de la Asociación Americana de Nutrición sobre estos suplementos:

Cuidado con los falsos anuncios. Hay suplementos que aseguran mantener la juventud, recuperar el cabello, perder peso o curar el cáncer. Podría ser falso. Si suena muy bueno para ser verdad, probablemente no lo sea.

Vigile las contraindicaciones. Pese a que se anuncia que las hierbas tienen el mismo efecto que algunas drogas, no tienen el mismo control de éstas últimas. Busque información acerca de las hierbas que piensa tomar. ¿Tiene efectos secundarios? ¿Es peligroso tomarla en altas dosis? ¿Por cuánto tiempo puede tomarlas? ¿Hay algún estudio que pruebe su efectividad?

Altas dosis de suplementos dietarios pueden ser dañinas. Hay algunas guías para saber qué cantidad de vitaminas y minerales se deben tomar para mantenerse saludable, pero no para las hierbas. Algunas de éstas últimas pueden ser dañinas en grandes cantidades. Lo mismo con las vitaminas y minerales.

Natural no significa sano. No porque un suplemento sea natural o provenga de una planta, tiene que ser sano. Muchas veces, los productos herbales no incluyen anuncios de los efectos colaterales.

Por ultimo, recuerde que si usted quiere probar suplementos dietarios, debe ser usted mismo su mejor doctor. Primero revise su dieta, busque información y si es necesario, consulte a un especialista. Recién luego decida qué hacer, y elija la mejor opción.

No juegues con tu salud

Para perder peso, consulta un especialista, sobre todo si tienes obesidad severa o problemas de hipertensión. Por supuesto, pregúntale antes de tomarte ningún producto, ya que la mayoría no cumple las promesas anunciadas y pueden ser peligrosos. Huye de pastillas recetadas por médicos que prometen adelgazar en poco tiempo y sin esfuerzo, de las que venden por la tele o internet, de las fórmulas magistrales y cualquier otro producto de composición dudosa. No dejes que te engañen: no se puede perder en dos días lo que se ha ganado en varios meses o años, va en contra de toda lógica y de la naturaleza misma.

Según Loles Vives, Bióloga y Master en Nutrición, "de entrada hay que desconfiar de las pastillas para adelgazar, ya que o bien pueden resultar tóxicas y nocivas para la salud, o bien totalmente inocuas; pero absolutamente ineficaces para perder peso. Se comercializan muchos 'productos milagro' que no sirven para nada. Lo único que pierde peso es la cartera."

"Es cierto que sí existen productos útiles y sanos en el mercado que pueden utilizarse con éxito como suplementos adicionales en dietas de reducción de peso, pero nunca se logrará adelgazar tomando sólo estos productos si no se sigue una dieta", explica Loles.

"Los fármacos que más se utilizan para adelgazar de forma rápida y que pueden resultar tóxicos y peligrosos para la salud son: los laxantes, los diuréticos, las píldoras de extractos tiroideos y las anfetaminas. Estos productos, tomados de forma indiscriminada, pueden llegar a provocar disfunciones intestinales, cánceres de colon, daños endocrinos y adicción, entre otras muchas dolencias", asegura la experta.

"Mi consejo es que en lugar de recurrir a píldoras p productos adelgazantes se sigua una dieta adecuada que permitiera perder peso, además de hacer ejercicio físico"

No existen los milagros

Para fundamentar la ineficacia de estos productos basta con leer la conferencia del doctor José Enrique Campillo, responsable del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de Badajoz, y cuya intervención en el último Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad versaba precisamente sobre los ‘Remedios mágicos y milagrosos para el tratamiento de la obesidad’.

En esta charla, el doctor Campillo detalló el imposible proceso fisiológico que debería sufrir nuestro organismo para hacer realidad las promesas concretas realizadas en la publicidad de algunas cremas adelgazantes.

Según este especialista, en el mercado hay toda una batería de cremas, lociones y emulsiones para aplicación localizada para reducir volumen de grasa. Todos estos productos se acompañan de una publicidad tipo "moldea la figura sólo donde es necesario", "aplicado en la piel disuelve la grasa"; además, argumentan inexistentes propiedades médicas y la mayoría tiene un precio desorbitado.

Algunas cremas adelgazantes, en su agresividad publicitaria, llegan a hacer promesas inverosímiles. Por ejemplo, actualmente una de ellas proclama que aplicada sobre la piel de la cintura es capaz de disolver y eliminar la grasa del organismo, y su potencia disolvente es tal, que es capaz de reducir 4 centímetros de cintura en 40 minutos. El doctor Campillo, basándose en un modelo matemático y en sus conocimientos fisiológicos, explica que si verdaderamente se quemara y metabolizara (eliminara) tal cantidad de grasa, las reacciones fisiológicas que debería llevar a cabo nuestro organismo provocarían “un aumento de la temperatura corporal de varios cientos de grados”.

La opinión de este especialista es realmente clarividente: “Yo no pongo en duda que los principios que contiene esa crema puedan llegar a disolver la grasa de la cintura hasta hacer perder 4 centímetros, pero lo que sí es cierto es que es un efecto que debería de estudiarse en todas las universidades del mundo, ya que va en contra de las leyes de la física..."

Evidentemente, se trata de un fenómeno imposible y que deja patente el engaño que sufre el consumidor.

El tratamiento de la obesidad mediante la utilización de remedios mágicos o milagrosos está adquiriendo unas dimensiones alarmantes en nuestra sociedad. Los productos se siguen anunciando con sus pretendidas virtudes, no demostradas científicamente; algunos se venden en farmacias; otros se dispensan por correo o en consultas y clínicas diversas. Y siguen produciendo daño a numerosas personas, sobre todo a un blanco especialmente susceptible a este problema: las adolescentes.

Volver arriba Volver al Inicio