Su deficiencia es la causa de serios problemas físicos e intelectuales.

Las recomendaciones diarias no se cubren solamente con la dieta, debe consumirse aún más. No confundan los valores. La cantidad que debemos consumir por día no es la misma fracción que nuestro organismo absorbe.

Cuidado con la falsa publicidad, con esos productos farmacéuticos o preparados efervescentes que dicen contenerlo en la cantidad que lo necesitamos diariamente, hasta señalan contener más o concentrado y no es así. El cuerpo sólo absorbe una porción de ese aporte. Es preciso reforzarlo.

¿Cuáles son sus beneficios?

Forma parte de más de 100 enzimas, al metabolismo de proteínas y glúcidos, como así también a la síntesis de insulina, ARN, y ADN.

Colabora con el correcto funcionamiento de la glándula prostática y el desarrollo de los órganos reproductivos.

Y mucho más!
• Previene el acné, elabora proteínas, de colágeno.
• Actúa frente al estrés.
• Promueve la cicatrización de heridas.
• Intensifica la respuesta inmunológica del organismo.
• Es protector hepático.
• Es fundamental para formar los huesos.
• Forma parte de la insulina.
• Es un potente antioxidante natural.
• Aumenta la absorción de la vitamina A.
• Interviene en el normal crecimiento y desarrollo durante el embarazo, la niñez y la adolescencia.
• Ayuda a mantener los sentidos del olfato y del gusto.
• Ayuda a mantener las funciones oculares normales.

¿Dónde lo encontramos? ¿En qué alimentos lo encontramos?

Se encuentra mayormente en productos de mar, sardinas, mariscos, ostras, aves, carne de cordero, hígado y lácteos, yema de huevo, en frutos secos y cereales integrales y fortificados, levadura de cerveza, algas, legumbres, hongos, nueces pecan, lecitina soja, soja. Pero su dosis diaria no se cubre en una alimentación normal, por la calidad y biodisponibilidad de los alimentos actualmente; además de otros factores que dificultan su absorción.

¿Que provoca su carencia?

Anorexia, diarrea y mala absorción de los nutrientes, retraso en el desarrollo sexual; alteración en el crecimiento; pérdida del cabello; cansancio y fatiga; impotencia, infertilidad, debilidad del sistema inmune, susceptibilidad a procesos infecciosos, debilidad y manchas blancas en las uñas; pérdida de los sentidos del gusto y el olfato, piel con acné; alteraciones oculares; aumento del nivel de colesterol sanguíneo; cicatrización lenta de heridas y lesiones en la piel; trastornos prostáticos.

Debilidad y manchas blancas en uñas. Disminución de los sentidos del gusto y olfato. Piel con acné. Pérdida de apetito. Alteraciones oculares. Retraso en el desarrollo sexual. Alteración en el crecimiento. Pérdida del cabello. Cansancio y fatiga. Impotencia, infertilidad. Debilidad del sistema inmune, susceptibilidad a procesos infecciosos. Aumento del nivel de colesterol sanguíneo. Cicatrización lenta de heridas y lesiones en la piel. Trastornos prostáticos. Diarrea.

Son sólo algunos de los problemas que provoca su déficit en nuestro organismo.

¿Podemos suplementarlo?

Sí. Y es de hecho, necesario.

No se deje engañar.

Infórmese.


Lic. Sofía Naval

• Licenciada en Nutrición
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA). Tucumán. Argentina
MN 7587

• Entrenadora de Hockey
Tucumán Lawn Tennis Club – Club Macabi Buenos Aires. Argentina

• Docente Campañas Educativas sobre Nutrición y Hábitos Saludables
Desarrollo de proyectos y talleres para Foro XXI. Capital Federal. Buenos Aires. Argentina.

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