Warning: embed_me.html could not be embedded. La Apitoxina Alimentacion Sana
 
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La Apitoxina

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Subtítulos
Acciones Terapéuticas
Vías y sistemas de aplicación
La apitoxína del latín apis = abeja y del griego toxikón = veneno, es el producto segregado por dos glándulas, una acida y otra alcalina ubicadas en el interior del abdomen de la abeja obrera.

Es un líquido transparente, con olor a miel acentuado y de sabor amargo.
La inyección se produce a través de un aguijón, normalmente oculto en el interior del abdomen, pero que surge en forma inmediata ante el primer asomo de peligro para ella o para la colmena. Los ganglios nerviosos de la cadena abdominal actúan sobre el depósito, de manera que e! veneno sigue penetrando en la piel de la víctima, aunque la abeja muere, hecho que sucede inmediatamente después de separarse del picado.

Actualmente se han desarrollado métodos de obtención que no comprometen ia vida del insecto mediante colocar en la colmena una parrilla vidriada conectada a una fuente electrónica de control, encargada de producir una secuencia de estímulos muy precisos para que la abeja expulse el veneno, depositándolo en un lugar desde donde puede extraerse.

Cada aguijoneada aporta la cantidad de 0,3 miligramos, luego de extraer la humedad se obtiene 0,1 miligramo, por lo tanto para conseguir 1 gramo de veneno seco, es necesario recolectar la apitoxina de unas 10.000 abejas.

Su análisis químico indica un alto contenido de agua; una histamina (melitina), que es una proteína relativamente simple; lisolecitina; apamina; adolapín y dos enzimas (fosfolipasa A2 y hialuronidasa), además de ácido fórmico, ácido clorhídrico, y oligoelementos como hierro, yodo, potasio, azufre, cloro, calcio, magnesio, manganeso, cobre y zinc.
También se encuentran en ella, sustancias nitrogenadas, en forma de ácidos volátiles que normalmente desaparecen en los procesos de desecación.

Las acciones de la Apitoxina son el resultado de la suma de propiedades de las fracciones que la componen, pero, además, de la interacción de todas y cada una de ellas, y del equilibrio biomolecular que existe entre todos sus componentes.

La Historia

Sus efectos eran plenamente conocidos en la antigüedad. La literatura habla que Carlomagno la utilizaba para aliviar sus ataques de gota, e Hipócrates trataba con ella su reumatismo deformante.

Fue recién en 1858 cuando el médico francés Demarti la empleó en Europa con datos clínicos registrados.
En 1864 le siguió M. Lokumski de Retrogrado/cuyo compatriota I.B. Lubarski escribía en 1879 el trabajo "El veneno de abejas - un remedio". Por su parte el médico y apicultor Dr. Filip Tere, de origen checo, se dedicó en Maribor (Yugoslavia) al tratamiento de los enfermos de reumatismo con apitoxina. Publicó sus resultados en 1888 en una revista de Viena, Austria, y después de esta comunicación toda Europa Central comenzó a interesarse por la Apiterapia.

Acciones Terapéuticas

Las acciones terapéuticas de la Apitoxina son el resultado de la suma de propiedades de las fracciones que la componen, pero, además, de la interacción de todas y cada una de ellas, y del equilibrio biomolecular que existe entre todos sus componentes

  • Analgésica
  • Antiagregante plaquetario
  • Antiarrítmica
  • Antibiótica
  • Antiinflamatoria
  • Antiviral
  • Cardiotonica
  • Eritropoyetica
  • Fibrinolitica
  • Hipotensora
  • Inmunoactivante
  • Radioprotectora
  • Vasomotora

Las propiedades que nos interesan son:

1. Analgésica
Esta acción es potente, se debe, ante todo, a la fracción Adolapin, que es un Polipeptido de PM 115000, estudiada y experimentada por Shkenderov y Koburova. La actividad analgesica fue estudiada por el método de Randall y Selitto.
Se determino que la fracción Adolapin inhibe la acción de la enzima ciclooxigenasa y, por lo tanto, la síntesis de Prostaglandinas que, como se sabe, deriva de la síntesis de Bradiquinina, productora del dolor sociado a las inflamaciones.
Estos autores sostienen además que la fracción Adolapin estimula la liberación de endorfinas, potentes analgésicos endónenos.
Existe una amplia experiencia médica que corrobora la marcada acción analgésica de la Apitoxina.

2. Antiinflamatoria
La fracción Peptido 401 del veneno de abejas ejerce una potente acción antiinflamatoria, como lo demostraron Shkenderov y Koburova, 1982, al inhibir la acción de la Ciclooxigenasa y la biosintesís de las Prostaglandinas generadoras de inflamación. Otra fracción de la Apitoxina, la Apamina, posee también acción antiinflamatoria. Como lo experimentaron Ovcharov, R. y colaboradores, 1976, La Apamina inhibe la acción de la Serotonina (5-Hidroxitriptam
ina) y produce una reducción en los niveles de seromucoides y Haptoglobina, muy aumentados en los procesos inflamatorios agudos.

Vick, J.A. y Cols. , demostraron que la Apamina, la Melitina y el veneno entero de abejas (Apitoxina) en perros, estimulan Hipófisis y Suprarrenales para elevar los niveles de Cortisol Endógeno, con potente y duradera acción antiinflamatoria. Esos mismos efectos se obtienen en humanos.

Indicaciones:

  • Artrosis
  • Artritis
  • Dolores e inflamaciones de origen traumático
  • Esclerosis múltiple
  • Espondiloartritis deformantes
  • Hipertensión
  • Neoplasias
  • Neuritis - Neuralgias
  • Reumatismos de tejidos blandos

No se sugiere que la Apitoxina de uso médico desplace otros tratamientos específicos.

Vías y sistemas de aplicación

La vía más utilizada para la Apitoxina de uso médico es la subcutánea, con aguja y jeringa tipo tuberculina. Se aplica directamente en la zona afectada; articulaciones, columna cervical, dorsal o lumbar, etc.

La acción de la Apitoxina es primero local, en la zona aplicada, pero luego es de acción general, al ser absorbida.
Algunos médicos utilizan la vía intraarticular cuando lo creen necesario.

Contraindicaciones:

La Apitoxina está contraindicada en pacientes alérgicos específicos al veneno de abejas, en cardiópatas descompensados, en diabéticos insulino-dependientes, en hemofílicos, en pacientes con insuficiencia renal, en embarazadas, en bebes y en niños menores de 10 años, en enfermedades hepáticas degenerativas, en glaucoma avanzado, durante la menstruación y en alcohólicos y drogadictos.

 

 

 

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