Warning: embed_me.html could not be embedded. Momentos de Ansiedad Alimentacion Sana
-
_
-
-
_
-
-
_
-
-
_
-
_

   

 

Momentos de Ansiedad

.
1
Subtítulos
Hay situaciones que inevitablemente despiertan ansiedad. Hay inclusive boleros que nos proponen esa clase de ansiedad romántica en la que se añora el abrazo amado.

Ansiedad al comenzar un nuevo trabajo; la universidad; ansiedad por los preparativos de un matrimonio, de unas vacaciones, de una cita esperada. Los exámenes generan ansiedad; un juicio, una apuesta, un inicio en cualquier ámbito genera ese estado que comúnmente definimos como ansiedad.

¿Es normal, pues? Sí. La ansiedad forma parte del bagaje de emociones de que disponemos en tanto seres sociales; emociones que se impactan con manifestaciones orgánico-fisiológicas que le son propias.

No podemos concebir formas de enfrentar el mundo que no involucren un monto, aunque sea mínimo, de ansiedad. Forma parte de los recursos de que disponemos para hacer frente, con el cuerpo y la mente, a situaciones que se nos aparecen como nuevas o desconocidas. Parte de nuestras herramientas adaptativas, nuestra lupa de análisis y llave de ajuste.

Pero entre la ansiedad normal y el trastorno de ansiedad hay marcadas diferencias. Se pierde el sentido práctico-adaptativo de la ansiedad para presentarla en todos sus aspectos patológicamente restrictivos. Una herramienta que nos ayuda a superar obstáculos y seguir se convierte en un freno que se sufre de manera impensada, con intensidad y con un carácter que lo aleja de toda decisión voluntaria: la obligatoriedad, la inevitabilidad de los síntomas.

Los síntomas

Es normal que las personas sientan ansiedad en diversos momentos de tensión, de miedo o de apuro porque es una respuesta adaptativa. Es decir, la ansiedad es un reflejo que permite salir adelante ante situaciones de alarma, comenta Nieto Caraveo.
Cuando se convierte un problema, la respuesta es más intensa, e incluso puede dispararse esta respuesta ante situaciones que no existen o que no lo ameritan.

Cuando hay un trastorno de ansiedad, la persona siente preocupación constante por todo: miedo, angustia, pesimismo y tensión. Sufre dolores musculares, le duele la mandíbula y el cuello por apretar los dientes y padece permanentemente de problemas intestinales.
No toman ningún riesgo porque temen que les pase algo catastrófico o más grave de lo que en realidad será y normalmente tienen molestias físicas como dolor de cabeza, piernas y espalda.

En los casos más fuertes se puede llegar a crisis de angustia o ataques de pánico, en los que los síntomas son muy intensos, la persona puede presentar náuseas y/o vómito, sudoración y tener una percepción de irrealidad.

La ansiedad en adultos puede ser resultado de una depresión mal tratada o consecuencia de problemas de pareja o laborales, por ejemplo.

Los niños pueden presentar terrores nocturnos por una situación de separación por los padres o por estrés postraumático, comenta García.

Y si existe una predisposición genética es más fácil que una persona padezca el trastorno.
Sin embargo existen también factores predisponentes como el uso de sustancias como alcohol o drogas, pastillas para bajar de peso, enfermedades hormonales como las de las glándulas tiroides y suprarrenales, medicamentos anticongestionantes, procinéticos (que favorecen el tránsito intestinal), y el no respetar el ritmo circadiano o del sueño.

"Las personas pueden dejar de ser funcionales porque este problema afecta tremendamente su calidad de vida", señala el terapeuta.

La ansiedad puede ser a nivel motor (las personas se están moviendo todo el tiempo y se truenan los dedos o hacen ruiditos con éstos); a nivel neurovegetativo (padecen colitis, gastritis o alta presión); y a nivel cognitivo (esas personas que le dan vueltas a lo mismo todo el tiempo, lo que les provoca mucho desgaste).
"Las señales de alarma son un equivalente emocional del miedo, sólo que en lugar de que disminuyan cuando lo amenazante se va, van en aumento", agrega el psicólogo García.

La fórmula de desgaste

Los trastornos de ansiedad comprenden un incremento –irracional– de los montos de ansiedad generados por situaciones específicas. Implican un desgaste corporal, ya que su sintomatología se presenta con gran compromiso del cuerpo que lo padece. Implican una variada gama de limitaciones a cuestiones que pueden ser absolutamente cotidianas, inofensivas o necesarias.

Pueden asimismo, significar recortes, restricciones, privaciones, que pueden aumentar en el tiempo –destinadas a evitar el incremento de la ansiedad. Cuando la vida cotidiana de una persona se encuentra limitada –o comienza a verse suspendida en algunas actividades- nos encontramos frente a algún tipo de trastorno de ansiedad. Sumado al malestar que acompaña el despliegue sintomático, se transforman en una situación de sufrimiento.

La gente inmediatamente supone que – a causa de la irracionalidad de los síntomas- esto se supera a base de un esfuerzo de voluntad personal, sin tener en cuenta que lo más efectivo generalmente es recibir ayuda profesional que ayude a superar la enfermedad.

Cuando comprobamos la presencia de un trastorno de ansiedad, aún debemos delimitar diagnósticamente de qué tipo, o sub-clase – se trata. Muchas veces, un trastorno de ansiedad se complejiza acompañándose por otras enfermedades como depresión, trastornos alimenticios, abuso de sustancias, alcoholismo, variadas adicciones, manifestaciones de otros tipos de trastornos de ansiedad, estado de ánimo variable, etc.

 

 

 

Warning: embed_me.html could not be embedded.

-