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La Equinacea:Solución Natural para Gripe y Resfrios

Reducir medidas
En Europa, y también crecientemente en los E.U., los productos de equinácea son ampliamente usados para tratar los resfriados y los catarros.

La mejor evidencia científica sobre la equinácea concierne a su capacidad de ayudarle a recuperarse de los resfriados y los catarros menores rápidamente. La equinácea fue el remedio número uno para los resfriados y las gripas en los Estados Unidos hasta que fue desplazada por los antibióticos sulfa. Irónicamente, los antibióticos no son efectivos para los resfriados, mientras la equinácea parece ofrecer algo de ayuda real. La equinácea permanece como el remedio principal para las infecciones respiratorias en Alemania, donde más de 1.3 millones de recetas son expedidas cada año.

En Estados Unidos, por ejemplo, se cree que la venta de productos que surgen de esta planta representa aproximadamente el 10% del mercado de suplementos dietéticos. La llaman antibiótico vegetal, aunque el término está mal empleado, ya que no mata directamente las bacterias como un antibiótico clásico. Su actividad se explicaría, según varias investigaciones, por una estimulación del sistema inmunitario. También están sus detractores que cuestionan, entre otros puntos, la metodología utilizada en los estudios que destacan sus beneficios y sugieren ampliarlos.

Las tres variantes más comunes y utilizadas en fitoterapia son la Equinácea Angustifolia, la Pallida y la Purpúrea -se cree que esta última es la más efectiva-. Las partes que se usan en los preparados incluyen la raíz, sumidades floridas (los extremos de los tallos que contienen hojas) y las hojas recolectadas en otoño en el momento de la floración y después de producidas las semillas. A veces se emplea también la planta entera. Actualmente, hay disponibles centenares de productos que contienen Equinácea. Existen cápsulas con polvo de la planta, raíces disecadas para hacer infusiones y también tintura (preparación a base de alcohol). Algunas personas toman el jugo de plantas frescas.

¿Beneficiosa o no?

Fue introducido en la práctica médica de los EE.UU. en 1887 y se recomendaba para el uso en las condiciones que se extendían desde resfriados hasta la sífilis. La investigación moderna comenzó en los años 30 en Alemania.

Cuando aparecieron los antibióticos, la popularidad de la echinacea disminuyó mucho en los EE. UU. Sin embargo, en Alemania no sucedió lo mismo, donde se siguió utilizando muy frecuentemente para el tratamiento de padecimientos inflamatorios y algunas infecciones virales. Después de muchos estudios, la Comisión E de Alemania reconoció a la Echinacea purpúrea como una planta aprobada y efectiva en 1989. Los químicos a través de un arduo y minucioso trabajo sobre los principios activos de la Echinacea, han logrado aislar varios compuestos, de los cuales, algunos son exclusivos de ciertas especies de Echinacea. En la mayoría de las ocasiones, se ha podido descubrir cuáles son los efectos farmacológicos de cada uno de estos compuestos.

Reduce a la mitad el riesgo de resfríos

Quienes propician su uso destacan la capacidad de reforzar todo el sistema inmunológico y generar mayor resistencia frente a diferentes agentes externos como virus, bacterias y sustancias tóxicas. También mencionan su acción antiséptica y antiinflamatoria ya que aumentaría la resistencia a la piel contra el ataque de bacterias, virus y hongos gracias a la inhibición de una enzima llamada hialuronidasa. La acción antiinflamatoria de la Equinácea data de 1950, cuando se obtuvieron buenos resultados en la cura de pacientes afectados de artritis crónica. Otra cualidad curativa de la planta sería su acción cicatrizante al favorecer la proliferación de fibroblastos (células de la piel que contribuyen a su rápida cicatrización) y antitumoral.

La mejor evidencia científica sobre esta planta es su capacidad de ayudar en la recuperación de los resfríos y catarros más rápidamente, además de prevenirlos. Un meta-análisis realizado en 2006 para evaluar la eficacia de la Equinácea encontró que la probabilidad de contraer un resfrío fue 55% mayor con un placebo que con la Equinácea (con base en tres ensayos clínicos). En 2007, un equipo dirigido por Craig Coleman, de la Facultad de Farmacia del hospital Hartford (Connecticut, EEUU) realizo un nuevo meta-análisis que se publicó en "The Lancet Infectious Deseases" donde se concluyó que la Equinácea podría reducir en un 58% el índice de probabilidades de sufrir un resfrío común y acorta en un día y medio la duración de los síntomas.

Los autores llegaron a la conclusión de que, tomada para prevenir un resfriado común, la equinácea es capaz de reducir su incidencia en un 65 por ciento. Si, por el contrario, se inocula a los pacientes directamente el rinovirus, la hierba sólo reduce la incidencia del resfriado en un 35 por ciento.

"Dado que hay 200 virus capaces de causar el resfriado común, la equinácea podría tener un efecto más bien limitado contra el rinovirus, pero mucho mayor contra los otros virus", explican los científicos.

Por otro lado existe dudosa evidencia científica de los efectos de la Equinácea en cualquier tipo de cáncer, lo mismo que para la estimulación del sistema inmune (incluyendo pacientes que están recibiendo quimioterapia para el cáncer). Respecto a sus propiedades antiinflamatorias, en 1978 ( Wacker & Hilbig) se realizó un estudio clínico con 4.500 pacientes donde se destacaron sus beneficios frente a distintos problemas de la piel como la psoriasis.

Es evidente que aún se necesitan más investigaciones para poder obtener una conclusión definitiva sobre el uso de esta planta como tratamiento para el resfrío, además de determinar los efectos secundarios que podría ocasionar.

¿Quiénes no deben tomar equinácea?

Si usted toma otros medicamentos con regularidad, verifique con su médico antes de tomar equinácea. Si toma bebidas que contienen cafeína o alcohol, si fuma o si usa drogas ilegales, estas substancias pueden afectar la forma como la equinácea funciona. Las personas alérgicas a las flores de la familia de las margaritas no deben tomar equinácea. En la literatura médica existen informes de reacciones alérgicas a la equinácea (sibilancias, urticaria, diarrea).

Aunque no está clínicamente demostrado, hay quien piensa que las personas con enfermedades autoinmunes (como lupus o esclerosis múltiple) o progresivas (como tuberculosis o infección por VIH) no deben tomar equinácea.

En embarazo o lactancia se debe consultar al médico antes de comenzar a tomar equinácea. También en niños de entre 2 y 11 años, por falta de estudios concretos al respecto.

¿Cuál es la dosis usual?

Cuando aparecen los primeros síntomas del resfriado o la gripe, se pueden tomar 3 a 4 ml de tintura de equinácea cada dos horas el primer día de la enfermedad, y después tres a cuatro veces al día durante los siguientes 10 a 14 días. También se pueden tomar 300 mg de equinácea molida en forma de comprimidos o cápsulas, tres veces al día durante 10 a 14 días.

Datos de ficha

•Echinacea purpúrea, Echinacea angustifolia, Echinacea pallida

•English name: Echinacea
•Nombre común: Coneflower púrpura

Echinacea es natural de la flora silvestre de Norteamérica. La raíz o la parte sobre el suelo de la planta durante la fase floreciente del crecimiento se utilizan medicinalmente.

Utilización medicinal:

Resfriado común
Función inmune
Infección
Gripe
Faringitis, rinitis, sinusitis y bronquitis
Secundario Gingivitis (enfermedad periodontal)
Otro Úlceras de la boca
Enfermedad de Crohn
Infecciones del oído (recurrentes)
Vaginitis
Infección de hongos

Principios Activos:

Ésteres del ácido cafeico (equinacósidos A y B, cinarina, ácido chicórico), aceite esencial (borneol, bornilacetato, D-germacraneno, cariofileno), antocianósidos, trazas casi insignificantes de alcaloides pirrolizidínicos (tusilagina, isotusilagina), resina (conteniendo ácidos grasos, oleico, linoléico, cerótico y palmítico, así como fitosteroles), isobutilamidas y polisacáridos.

Modo de Empleo:

Infusión, extracto fluido, extracto seco, tintura y jarabe. Sola o asociada a otras plantas que refuerzan o estimulan las defensas del organismo. En uso externo, pomada, crema, loción y apósito.

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