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Edulcorantes

Edulcorantes
Efectivamente, los edulcorantes nos son tan familiares que es extraño no encontrar un hogar que no posea un frasco de estos endulzantes artificiales en cualquiera de sus presentaciones.

No tienen porqué existir problemas de diabetes para que tengamos a mano unos de estos preparados químicos que la moda por estar delgado nos ha hecho aceptar de buen grado, son uno de los aditivos más utilizados en alimentación.

De entre todos los aditivos que se suelen añadir a los alimentos, quizá sean los edulcorantes los más extendidos y conocidos. En la actualidad, se consideran legalmente como aditivos alimentarios a aquellas sustancias naturales o artificiales añadidas intencionadamente a los alimentos para mejorar sus propiedades físicas (sabor, conservación, etc.) Por tanto, deben atenerse a la correspondiente legislación a la hora de utilizarlos o añadirlos a los alimentos. En el caso español, dos Reales Decretos (2002/1995, BOE del 12 de enero de 1996, y 2027/1997, BOE del 17 de enero de 1998), fijan la lista de todos los edulcorantes autorizados, así como las condiciones y alimentos en que pueden ser empleados. En la Unión Europea, los aditivos alimentarios autorizados se designan mediante un número de código, formado por la letra E y un número de tres o cuatro cifras. Bajo esta letra se encuentran los conservantes, colorantes, potenciadores del sabor, etc., y debe de estar especificado en las etiquetas de los productos que compremos.

Estos edulcorantes están compuestos por sustancias sintéticas o artificiales, es decir, están tratadas químicamente (no encontramos en la naturaleza sacarina en estado puro, por poner un ejemplo), lo que hace que su uso no esté exento de polémica. El consumo masivo de estas sustancias las ponen en el punto de mira y existen ciertos estudios de algunos laboratorios cuestionando la acción cancerígena de la sacarina.

Según estos estudios, la sacarina podía influir directamente en la aparición de cáncer de vejiga en experimentos efectuados con ratas. No hay tampoco ningún experimento realizado a los edulcorantes que demuestren con certeza la nocividad de éstos en el ser humano. La industria de los edulcorantes artificiales se defiende insinuando que es una estrategia de las compañías productoras de azúcar, pues es cierto que el consumo de ésta ha disminuido en los últimos tiempos.

Esta es una sociedad preocupada por el exceso de peso, empeñada en combatir los kilos de más. Con un mercado de productos "bajos en calorías" cada vez más amplio y variado, no es de extrañar el interés de los fabricantes por que los alimentos sean agradables al paladar. A mejor sabor más compradores. Todos los productos light que tengan la necesidad de endulzar, al no llevar azúcar, tienen entre sus ingredientes alguno de estos aditivos. En el mercado existen multitud de productos de este tipo, desde bebidas hasta yogures edulcorados, helados, aperitivos, cereales, incluso en la composición de algunos chicles podemos encontrar alguno de ellos.

Como hemos dicho anteriormente, los edulcorantes químicos los podemos encontrar de infinidad de formas, los hay que son granulados, como el azúcar, líquidos o pequeños comprimidos, estos son los más utilizados por la comodidad y limpieza, además de su fácil transporte. Analicemos a continuación los edulcorantes químicos más populares, y los que más utilizamos a la hora de enfrentarnos a una dieta hipocalórica, o simplemente por problemas de salud como la diabetes.

Sacarina, la de toda la vida

La sacarina, sigue siendo la más utilizada desde que fue sintetizada en 1878, utilizándose como edulcorante desde principios del presente siglo. Se nos presenta frecuentemente con forma de la sal sódica, ya que la forma ácida es muy poco soluble en agua. Tiene un gusto amargo, sobre todo cuando se utiliza a concentraciones altas. Es un edulcorante resistente al calentamiento y a los medios ácidos, por lo que es muy útil en muchos procesos de elaboración de alimentos. En España se utiliza en bebidas refrescantes, en yogures edulcorados y en productos dietéticos para diabéticos. De todas maneras el consuno de sacarina debe de ser moderado, la OMS recomienda una dosis diaria de diez a quince comprimidos.

Otro elemento que encontramos con facilidad entre los ingredientes de cualquier producto light o bajo en calorías, es el aspartamo, este no es un producto químico propiamente dicho, sino una combinación de dos aminoácidos que encontramos en las proteínas. Su poder edulcorante es muy alto, por lo que con la misma cantidad de aspartamo que de azúcar, su poder edulcorante es doscientas veces mayor que el del tradicional azúcar, de ahí que engorde menos ya que utilizaremos una menor cantidad a la hora de endulzar algo. El aspartamo es el edulcorante "químico" más recomendado por los especialistas en salud, uno de sus pocos inconvenientes que tiene es que a temperaturas superiores a 120º pierde gran parte de su dulzor. Una cucharadita de este producto endulza como una cucharada de azúcar, pero solo aporta dos calorías.

El polémico "ciclamato"

Por último, haremos referencia al ciclamato, un edulcorante que desde el principio, sobre todo en Estados Unidos, resultó polémico por sus posibles perjuicios para la salud. Endulza menos que el aspartamo o la sacarina, pero no deja el gusto raro de esta última. Se suele emplear en combinación con la sacarina para reducir la cantidad total de ésta.

No queremos terminar el recorrido por este artículo tan dulce, sin hacer hincapié en que se debe reflexionar sobre el efecto permisivo de los edulcorantes artificiales, debemos de tener en cuenta que nuestra salud es lo más importante. A la hora de tomar estos productos tendremos que sopesar si asumimos algunos riesgos (muy remotos en todos los casos) en contrapartida a los beneficios y ventajas que nos aportan por otro lado. No hay que olvidar que los edulcorantes químicos han hecho más llevadera la vida de personas como los diabéticos, que gracias a estas sustancias pueden sentir el placer de tomar algo dulce.

Si queremos asegurarnos de no sobrepasar la dosis máxima recomendada, debemos alternar su uso durante el día.

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