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Dificultad para masticar alimentos

Dificultad para masticar alimentos
Un problema muy frecuente entre las personas con enfermedades degenerativas como el Alzheimer, que exige modificar la textura de los alimentos.

La dieta indicada en caso de dificultad para masticar alimentos se denomina dieta blanda mecánica o de fácil masticación.

Esta dieta está indicada para personas que tienen alguna dificultad "mecánica" para masticar los alimentos debido la falta de coordinación muscular, a la falta de piezas dentales, prótesis inadecuadas…, un problema muy frecuente entre las personas mayores o quienes sufren enfermedades degenarativas de las funciones vitales, como el Alzheimer.

Se modifica la textura de los alimentos considerados duros (pan, carne, verduras y frutas crudas, quesos duros, frutos secos, etc.) y la de aquellos alimentos concretos con los que la persona tiene problemas.

Modificaciones en las texturas de los alimentos considerados duros

Pan: Se puede optar por el pan de molde si no se puede masticar el pan convencional.

Carnes: Se tomarán picadas (hamburguesas, pilota, albóndigas) o guisadas para ablandar su textura.

Verduras: Se han de incluir cocidas enteras, chafadas o en puré, en función de la tolerancia individual. Se excluyen de esta dieta las ensaladas y verduras crudas; salvo preparaciones como el gazpacho y el tomate fresco maduro, que preparado sin piel y en ensalada, es una buena fuente de beta carotenos (provitamina A).

Frutas: Se pueden tomar enteras bien maduras, chafadas, batidas, en macedonia, compota o al horno (manzana)… Se han de evitar los frutos y las frutas secas.

Quesos: Evitar los semicurados o curados y los de pasta dura.

El resto de alimentos se pueden incluir con la textura habitual, y se ha de tener en cuenta la tolerancia individual.

Alimentos permitidos

Bebidas: Agua, zumos, infusiones, refrescos con gas, batidos lácteos.

Sopas: Sopa de pasta, de sémola, de tapioca, de arroz, de verdura cocida, con pan…

Dulces: Sorbetes, gelatina de frutas, repostería blanda (bollo suizo, bizcocho desayuno, magdalenas) y postres comerciales o caseros suaves (natillas, flan, cuajada, yogur, arroz con leche, helado…).

Condimentos: Sal (si no existe contraindicación), azúcar, mermelada, miel…, especias suaves y hierbas aromáticas.

Lácteos: Leche y yogur, queso fresco, quesos cremosos (gallego, de nata), requesón, cuajada, arroz con leche.

Alimentos ricos en proteínas: Huevo, carne magra picada o guisada, pescado blanco o azul, jamón york y fiambres (de pollo o pavo, etc.).

Cereales: Pan de molde y pan tostado o galletas (remojados en la leche), arroz, pastas alimenticias, patatas, sémola y tapioca.

Legumbres: Lentejas, garbanzos, guisantes, alubias... enteras o en puré, en función de la tolerancia individual.

Verduras: Cocidas enteras o en puré. Crudas, en forma de gazpacho o tomate maduro en ensalada sin piel.

Frutas: Crudas, batidas o enteras muy maduras. Cocidas: asadas al horno, en compota, batidas, en almíbar.

Grasas de condimentación: Aceite, mantequilla o margarina.

Ejemplo de menú

Desayuno: Descafeinado o café con leche, mantequilla o margarina y mermelada con pan de molde.

Comida: Crema de legumbre. Pescado en salsa verde. Fruta blanda o postre lácteo y pan de molde.

Merienda: Cuajada y compota.

Cena: Sopa de arroz. Tortilla variada. Fruta blanda o postre lácteo y pan de molde.

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