Warning: embed_me.html could not be embedded. La Pasta y la comida Mediterranea Alimentacion Sana
 
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La Pasta y la comida Mediterranea

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Subtítulos
La Pasta como alimento saludable
Secretos de la Pasta
Los orígenes de la pasta son confusos. En la mitología latina se cuenta que hubo una disputa entre Vulcano, el dios del fuego, y Ceres, la diosa de la vegetación y de los granos.

El dios se enfureció tanto que arrancó todos los granos de trigo de la tierra y los aplastó con su enorme maza de hierro; la harina que obtuvo la introdujo en la boca del Vesubio entre sus llamas y vapores, luego las roció con jugo de aceitunas y se comió el primer plato de pasta al “ollio” de la historia.

Muchos países reivindican el origen de la pasta, como China, Japón, Francia e Italia. Algunas fuentes afirman que Marco Polo introdujo la pasta en Italia a finales del siglo XIII tras su viaje a China, aunque otros indicios apuntan a que la pasta ya se consumía en Italia antes de esa época. “Pasta" deriva muy probablemente de un término griego que significa "harina mezclada con líquido". Más tarde se referiría a un alimento de origen itálico, que los romanos llamaron "lagano".

En la salud

La materia prima más recomendada para la elaboración de las pastas son las sémolas de trigo duro, el cual tiene un alto contenido en proteínas, es rico en gluten y relativamente más pobre en almidón que el trigo blando. Este tipo de trigo tiene la particularidad de que aún después de la molienda, sus productos siguen siendo granulosos, lo cual permite que se elabore una pasta que resiste bien la cocción, es más consistente y apenas se pega.
La sémola presenta un color amarillo ámbar, uniforme en toda la superficie. Es ligeramente áspera al tacto. En la cocción, aumenta hasta tres veces su volumen.

Es indiscutible el valor nutritivo de la pasta, teniendo en cuenta que se elabora a partir del trigo. Más importante es aun la riqueza nutricional que tienen las pastas elaboradas con huevo. Anteriormente vimos que las proteínas del trigo eran de bajo valor biológico y que necesitaban ser combinadas con otros alimentos proteicos. En las pastas “al huevo” esta situación es perfecta. Las proteínas del trigo se combinan con las proteínas del huevo (de alto valor biológico) para dar un alimento muy nutritivo. Por otra parte, la pasta normalmente se aliña con aceite, y en la cuenca mediterránea al hablar de aceite, hablamos generalmente del de oliva. Las conclusiones son obvias, un plato casi perfecto desde el punto de vista nutricional.

Orígenes

"Pasta" deriva muy probablemente de un término griego que significa "harina mezclada con líquido". Más tarde se refiriría a un alimento de origen itálico, que los antiguos romanos llamaban "lagano". Horacio, en sus sátiras, describe el placer de volver a casa para comerse una buena sopa de puerros y "lagano". Del manual gastronómico de Apicio aprendemos, además, que los romanos ponían en algunas de sus recetas pasta troceada para que la comida fuera más compacta.

Por otra parte, la cámara sepulcral de la famosa tumba etrusca de Cerveteri, llamada "de los relieves", lleva numerosas decoraciones que reproducen utensilios domésticos, entre los cuales varios de ellos están destinados a cocinar, dar forma y cortar la pasta. Por lo tanto, la pasta fresca era usada y apreciada en Italia desde la época de los etruscos y de los romanos. Con el paso de los siglos, la pasta siguió apareciendo en las mesas de Italia con diferentes nombres. Por ejemplo, en el 1400 la pasta se llamaba "lasagna" y los fabricantes de pasta "lasagnare". En el 1800 cambiaron de nombre y se llamaron "vermicellai". Pero entre el 1400 y el 1800, entre "lasagne" y "vermicelli", nacieron los "fidelli", que eran hilos de pasta con forma cilíndrica. De este modo los fabricantes de pasta también se llamaron "fidellai".

Por último, muchos afirman que la pasta fue introducida en Italia por primera vez en 1292 por Marco Polo. Sin embargo, un documento notarial de 1279, que se conserva en el archivo de Génova, desmiente esta creencia. De hecho, en él se habla claramente de los macarrones, testimoniando así la existencia de la pasta en Italia antes de esa época.

La Pasta como alimento saludable

Los expertos en alimentación sugieren comer diariamente almenos 100 g de pasta porque de este modo se da al organismo de un 14% a un 18% de su necesidad energética. Ha sido probado clínicamente que la pasta baja el grado de colesterol en la sangre y favorece el funcionamiento regular de la tiroide. La pasta, moderadamente condimentada puede ser incluida también en dietas de adelgazamiento. De hecho, al aumentar de volumen durante la cocción provoca saciedad manteniendo las calorías en los límites permitidos.

Secretos de la Pasta

Para cocinar bien la pasta, el agua tiene que ser muy abundante, al menos un litro para cada 100 g de pasta. La razón es simple: a mayor cantidad de agua más rápidamente volverá a hervir ésta después de la inmersión de la pasta.

Es preferible usar sal gorda de cocina en vez de sal fina. La proporción aproximada es de 7 g por cada litro de agua. La pasta tiene que ser echada al agua en el momento de máxima ebullición y mezclada enseguida. Una vez que el agua vuelve a hervir, la cocción debe continuar sin la tapa de la cazuela.

El fuego debe ser alto al principio. Una vez que la pasta está echada y el agua ha vuelto a hervir se baja un poco la llama y se continúa la cocción a fuego medio. El tiempo de cocción se calcula desde el momento en el cual el agua vuelve a hervir (una vez echada la pasta). La pasta, para que realmente esté buena, tiene que estar hecha "al dente". Es decir, sólo el tiempo necesario para que se vuelva tierna. Para juzgar el tiempo de cocción correcto, el único sistema seguro consiste en ir probando, de tanto en tanto, un trocito. Trascurrido el tiempo requerido en cada formato, la cocción debe pararse inmediatamente, echando en la cazuela un chorrito de agua fría. Finalmente, pasaremos la pasta de la cazuela al colador y de ahí a la bandeja.

Para controlar si la pasta es de buena calidad pondremos en un vaso un poco de agua de la cocción y lo miraremos a contraluz. Cuanto más limpia esté el agua, mejor es la pasta.

 

 

 

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