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Los dulces: nuestra gran tentación

Los dulces: nuestra gran tentación
Los dulces constituyen el dolor de cabeza de muchas personas que cada día están planteandose la necesidad de reducir de peso.

En estas personas, los dulces se constituyen en un alimento apetitoso altamente conflictivo. La atracción hacia el dulce responde a las moléculas particulares de los mismos que estimulan específicos receptores ubicados en la lengua. El dulce es para la mayoría de las personas el más tolerado en proporciones grandes y que más gusta.

Desde el punto de vista nutricional, es importante recalcar que el dulce no son más que azúcares, glucosa, el cual es el único combustible que puede ser utilizado por todas las células del cuerpo y que constituye la principal fuente de energía para las neuronas del cerebro.

No menos importante es la dimensión simbólica de los dulces, desde niños(as) visualizamos los dulces como recompensa por haber hecho algo bueno, nos gustan las cosas dulces, las personas dulces, amorosas, tiernas, protectoras...etc. por eso decimos que una persona en particular es dulces cuando reúne todas estas condiciones.

Ahora bien, ¿por qué comemos dulces? Es importante entender en qué medida pesa cada una de estas dimensiones antes expuestas: la gustativa, la nutricional y la simbólica, para tener una idea de qué concretamente nos empuja a consumir dulces ¿Se trata de una tendencia metabólica a la hipoglucemia en mi cuerpo? ¿Es acaso un cordón umbilical invisible que nos une a nuestra infancia? ¿Un intento de amortiguar nuestras relaciones con el duro (amargo) mundo exterior? ¿Es una gratificación oral mal entendida? ¿O simplemente unas ganas inmensas de disfrutar de la vida?

Quizás en el caso suyo si es usted un adicto(a) a los dulces estén influenciando varios de estos elementos, lo importante es que ninguna de estas razones tenga un peso excesivo que produzca el desequilibrio en nuestro cuerpo.

Algunas ideas que pueden ayudar al equilibrio son las siguientes:

Solemos estructurar las comidas comiendo los dulces al final. Este es un hábito que responde a razones netamente de paladar, a nadie se le ocurre terminar la comida con un huevo frito para cerrar. Y cuando terminamos la comida, el estómago ya está lleno, lo único que deseamos es consumir algo verdaderamente apetitoso y placentero para culminar.

Debemos tener presente que una dieta equilibrada no debe tener más de 20 o 30grs de azúcar diarios. Es importante no rebasar esta cantidad con los alimentos que seleccionamos. Por ejemplo, 10g de mermelada contienen, entre los azúcares naturales y los añadidos, 7gr de azúcares, y que en 100g de melocotón en almíbar esto asciende a 22g. Un refresco de esos de botella (250-333c) cubre ya de por sí solo la dosis recomendada de azúcares.

Una buena opción de dulce son las frutas, ya que contienen azúcares y por ello es dulce, pero es considerado un alimento básico ya que también aporta vitaminas, minerales, oligoelementos y fibra. Esto no puede decirse de los dulces, ya que son productos superfluos, de escaso o nulo interés nutricional, resultado de importantes manipulaciones y con una considerable dosis de azúcar añadida.

Los dulces nunca deberían reemplazar a los básicos. Debemos estar atentos de que nunca sustituyan particularmente a los que pudieran entrar en competencia, estos son los productos lácteos, el pan y las frutas.

El mejor momento para consumir los dulces es precisamente el final de la comida, porque como ya hemos llenado el estómago, los consumimos en menor cantidad, ejercen menos influencia sobre los niveles de glucosa sanguínea, y si suponemos que luego de la comida se realiza la práctica de la higiene dental, entonces, proporcionan menos "alimento" a las bacterias causantes de las caríes dentales.

Debemos dar preferencia a los dulces que tengan la menor cantidad de contenido en azúcar, grasas y aditivos. Por eso hay una gran diferencia entre el dulce casero y el industrial.

Con relación a los llamados dulces "light", al optar por edulcorantes intensos del tipo aspartamo o sacarina, el número de calorías se reduce drásticamente. Pero, también deberíamos tener presente que un consumo importante de dulces "light" puede llevar a la ingesta de cantidades excesivas de estas sustancias, no del todo saludables. Por otro lado, tampoco está probado que el consumo de alimentos "light" reduzca la ingesta energética total.

Recuerden mientras menos azúcar, grasas y aditivos, más saludable será un producto.

Fuente: Revista En Forma

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