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Principios de la dieta macrobiótica

Principios de la dieta macrobiótica
Consiste en una serie de diez dietas que van de menos tres a más siete. La dieta siete, se compone exclusivamente de cereales.

La palabra "macrobiótica", proviene de la asociación de dos palabras realizada por Oshawa (filósofo oriental) y su escuela para distinguir un régimen cerealista: Macro (griego) = grande, largo y Bios = vida.

Hufeland utilizó este mismo término hace dos siglos para designar el modo de vivir mucho tiempo por medio del régimen alimenticio y unas reglas de higiene general. No es por tanto algo nuevo, aunque muchos defensores lo crean así; sólo se han incorporado principios de la filosofía Zen-Budista.

Zen en japonés, Chan en chino, es la meditación asiática Budista. La palabra sirve hoy para designar una filosofía que busca la felicidad del género humano y que preconiza una serie de reglas para poder alcanzar la felicidad, la libertad y la justicia.

Sus adeptos, siguen una reglas de vida que residen en la orientación de su alimentación en armonía con la naturaleza, absteniéndose, en la medida de lo posible, de todo alimento adulterado.

Las reglas dietéticas del "Budismo Zen" son muy severas. El arte del rejuvenecimiento y la longevidad se basa en los datos de la experiencia y en la ley del Yin y el Yang. Todo es Yin o Yang en el universo, las estaciones, el clima, los seres humanos y todo lo que existe bajo la faz de la tierra, incluidos los alimentos.

Macrobiotica es solo la palabra acuñada modernamente para señalar una forma de alimentación, y por consiguiente, una forma de vida que es tan antigua como el hombre mismo. Mas bien cabría preguntarse qué es no ser macrobiotico. Nuestra cultura ha dejado de serlo desde el momento en que se ha comenzado a industrializar -a transformar el alimento-, y se ha dejado de tomarlo tal cual la naturaleza lo había hecho. Esto ha provocado la ruptura de la armonía entre el hombre, su alimento y el entorno natural; y ha producido una dieta moderna, cuyas consecuencias son cada vez más acertantes.

Todas las civilizaciones anteriores a nuestra época han sido y son -allí donde subsisten-, macrobioticas. Todas han tomado de la naturaleza el alimento justo, en el momento en que ésta lo produce, respetando el ritmo y el lugar en que se dan. Un pilar fundamental y una constante en la dieta de todos los tiempos han sido los granos: en América el maíz, en Europa el trigo, en Oriente el arroz, en África el mijo. Nadie ha inventado reglas en la macrobiotica, no existen alimentos prohibidos ni la obligación de tomar ciertos otros. Existe sí, el sentido común de no volverle la espalda a una sabiduría –elemental si se quiere- que siempre estuvo ahí.

Ser macrobiotico, ¿Implica un cambio de actitud mental?

Somos lo que comemos. Al alimentarnos, también alimentamos el cerebro, el sistema nervioso, la sangre que nutre los tejidos. Un estado de ánimo propio de la salud y el bienestar físico, no es lo mismo que el producto de la fatiga, la enfermedad o el dolor. También extremadamente todo nos afecta: las radiaciones solares, la humedad ambiental, la presión atmosférica, etc. Y todo está en constante cambio. Una alimentación que refleja estos cambios; nos hace adaptarnos a ellos, estableciendo un sano equilibrio. Al experimentar en nuestro cuerpo los beneficios de la nutrición adecuada, un cambio mental es inevitable. Podría decirse que es un error común a nuestros tiempos, el de considerar al hombre –y a todas las cosas-; como si estuviera hecho de partes independientes entre sí, sin ver la relación entre una y otra, lo cual es especialmente nocivo en el campo de la salud.

Principios que rigen la dieta macrobiótica

• Se deben suprimir los alimentos industriales, azúcar, conservas, colorantes, huevos no fecundados.
• Hay que cocinar los alimentos con aceite vegetal o agua, en recipientes de barro cocido, pyrex o de hierro esmaltado, salar con sal marina no refinada ni enriquecida.
• Abstenerse de frutas y verduras cultivadas o tratadas con abonos químicos.
• Evitar los alimentos procedentes de los países alejados del lugar donde se vive.
• Comer preferentemente las verduras de cada estación.
• Evitar las hortalizas Yin, como patatas, berenjenas y tomates.
• No tomar especias ni ingredientes químicos.
• Está prohibido el café; sólo se admite beber té de China natural y té japonés.
• Están vivamente recomendados los cereales: arroz completo, trigo, alforfón, centeno, maíz, cebada, mijo, cocidos o crudos, hervidos o salteados, al horno o a la crema.
• Se debe reducir al máximo la ingesta de líquidos.
• La masticación es importante. Hay que masticar cada bocado por lo menos 50 veces.

Características de la dieta y consecuencias de su empleo

El sistema macrobiótico preconizado por Oshawa consiste en una serie de diez dietas que van de menos tres a mas siete. Las cinco primeras (-3 a +2) incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal. Las dietas restantes (+3 a +7) son exclusivamente vegetarianas y contienen cantidades crecientes de granos de cereales, hasta llegar a la dieta siete. Esta se compone exclusivamente de granos de cereales groseramente triturados.

En la medida en que este régimen llega a ser exlusivamente cerealista, es muy desequilibrado: insuficiencia proteica en calidad (los cereales son bajos en el aminoácido lisina) y cantidad, carencia de hierro, vitaminas A, D, B12, caroteno, vitamina C. Bajo contenido en calcio y hierro, dificultada la absorción por la presencia de ácido fítico en las envueltas de los granos de cereales. Se detectan casos de: anemia, escorbuto (por carencia de vitamina C), hipocalcemia (déficit de calcio) e hipoproteinemia (déficit proteico).

Por otro lado, la reducción del agua de bebida para todas las dietas, constituye un peligro que se manifiesta por deshidratación e insuficiencia renal.

Para el lactante, el pecho es sustituído, en el momento del destete, por una mixtura especial, el Kokoh, mezcla extremadamente diluída de granos de sésamo, arroz, judías rojas, trigo, avena y soja. El equilibrio en aminoácidos es correcto, pero el valor calórico global es muy escaso, por lo que las proteínas se utilizan como fuente energética y no para la construcción de tejidos. Con frecuencia se observa un retraso en la estatura, el peso y carencias de minerales y vitaminas en niños alimentados de ese modo: raquitismo o síndrome de Biermer (Revista médica Lancet.- 9 de junio de 1973). No es por tanto sorprendente que se hayan descrito en la literatura médica repetidos casos de muerte en personas que seguían la dieta macrobiótica sin ningún tipo de control ni conocimiento.

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