Warning: embed_me.html could not be embedded. Carbonada para Halloween Alimentacion Sana
 
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Carbonada para Halloween

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Subtítulos
Ritos Olvidados
Fiesta que corresponde al hemisferio norte y que por arrastre cultural seguimos por el hemisferio sur, como todo los ritos olvidados, como los de Navidad, Pascuas, Carnavales.

Norberto E. Petryk, chef, escritor e investigador

En esta festividad se le da mucha importancia al fuego y generalmente se acostumbra a poner zapallos tallados con forma de cabeza (con ojos y boca) y una vela dentro.

¿Qué te parece una carbonada en zapallo para festejar?

Carbonada Norteña (Argentina)

Ingredientes para dos:

  • ¼ kg de carne de ternera (roast beef o falda) se puede usar carne de llama pero debe ser macerada 24 horas en vino tinto, laurel y hierbas.
  • 1 zapallo redondo de buena forma (que se pueda cortar su parte superior en forma de tapa y permanezca parado sobre su base, como una cacerola)
  • cantidad necesaria de leche
  • 1 y ½ cucharada de azúcar
  • 1 calabaza pequeña
  • 1 taza de caldo de verdura
  • 1 papa grande
  • 1 batata (camote/boñato) grande
  • 1 pimiento chicho
  • 1 cebolla de verdeo
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 choclo (maíz fresco)
  • ¼ kg de urucu y mote (maíces salteños, coloreados) y porotos blancos
  • 1 cucharadas de aceite
  • 1 cucharada de grasa de pella (grasa de panza de vaca, derretida y separada del chicharrón)
  • sal y pimienta
  • 1 pizca de rocoto (ají salteño, muy picante)
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de azafrán jujeño
  • 8 orejones de durazno o cuaresmillo (duraznitos salteños)

Procedimiento:

Cortar la carne en cubos del tamaño de un bocado y reservar en la heladera.

Limpiar bien el zapallo por fuera, quitarle la tapa superior, retirar las semillas y lavar por dentro. Verter leche hasta cubrir la superficie y agregar el azúcar. Tapar con papel aluminio y hornear a fuego moderando entre 45 y 60 minutos, hasta que la carne del zapallo esté tierna. Reservar.

Pelar media calabaza, cortarla en cubos y cocinarla en agua hirviendo hasta que esté tierna. Colar, procesar y mezclar con el caldo para obtener un sopa líquida. Reservar.
" Pelar la papa, batata y calabaz` restante. Cortar todo en cubos peqgeños, de igual tamaño para asegurar una cocci&kacute;n " par%ja. Reservar %n un boh con agua, para evitar que se oxiden.
! Picar el pim)ento- la cebolla de verdeo y la cebolla pelqda.
$Cocinar el choclo en agua hirviendo dur!nte 7 minutos, hasta que esté tierno. Escurrirlo y cortarlo en rodajas de un centííetro   de ancho.

HiDratar los porotos blancos junto con el mote y el urucu desde   la noche anterior. Hervirlos durante 60 minutos.
Calentcr el aceite y la grisa de pella en una olla profunda"y  dorar los cubos de carne. Agreoav la cebolla, el pimiento y saltear " 10 minutos. Salar para que los vegetales y la caren libermn sus jugos.
( 8br> Incorporar la sopa de calabaza, los cubos de papa, de batata y calabaza, el urucu, el mote y los porotos, y cocinar de 30 a 40 minutos. El tiempo de cocción depende del tamaño de los vegetales y de la carne.
Agregar el choclo, sal, pimienta, condimentos y cocinar de 5 a 10 minutos más. Estará a punto cuando la carne está bien tierna y se deshaga en la boca; los maíces y porotos blancos, y las verduras tiernas.
Añadir los orejones cortados en tirar finas, echar la carbonada en el zapallo (o en dos más pequeños) previamente calentados y servir.
Nota: si se desea se puede acompañar con una grasita colorada y picante que se logra friendo en grasa rocoto y guindilla.

Halloween, Ritos olvidados:

La celebración llevada a cabo alrededor del Primero de Noviembre concentra nuestra atención y hacia ella se dirige hoy nuestra mirada.
Durante este mes, que entre los celtas estaba consagrado al dios Taranis, mientras empezaba a empeorar el tiempo y el otoño lo embargaba todo, era cuando verdaderamente se ubicaba el comienzo del año. Las actividades necesariamente tenían que cambiar, y el ciclo del año daba un fuerte giro, al cual era necesario adaptarse en la medida de lo posible. El letargo de la naturaleza supuso que durante este periodo se dirigiera la mirada de las gentes hacia el Más Allá, hacia el Otro Mundo, el mundo de los muertos, de los que desaparecieron del lado de los vivos.

En el antiguo mundo de los territorios celtas, el calendario se articulaba entorno a los diversos festivales, siendo, sin lugar a dudas, el Beltaine y el Samain los dos más importantes y las celebraciones con más calado en aquel mundo cargado de misterios. Pero en este caso será el Samaín en el que nos centraremos, al coincidir con lo que hoy conocemos como Día de Todos los Santos y Día de los Difuntos, dos celebraciones que en ocasiones se confunden, y no sin cierta dosis de razón, pues es en realidad la puerta abierta con el Otro Mundo es la que se conmemora, recogiendo el testigo de la antigüedad pagana.

Esta celebración tenía su verdadero momento en la noche que discurre entre el 31 de octubre y el primero de noviembre. Realmente es una noche mágica y mistérica en grado sumo. Como tónica e hilo conductor de estas antiguas celebraciones nos encontramos con el fuego, es decir, con verdaderos Festivales Ígnicos. La fiesta del Samain o de Todos los Santos se celebraba especialmente en Escocia, Gales, Bretaña, Isla de Man e Irlanda con el encendido de hogueras en las laderas de las montañas y en las propias casas, era un festejo similar al que tiene lugar durante el Solsticio de verano. Pero como ha ido ocurriendo a lo largo y ancho de la historia, este tipo de celebraciones lúdico-religiosas se fueron transformando hasta convertirse en algo que tal vez no deje ver lo que en origen transmitieron y significaron. Así pues, la labor de cristianización, como no podía ser de otra manera, acudió en busca de una de las principales fechas del calendario pagano, y así, tras diversos intentos este ritual fue llevado al calendario cristiano por San Idolón en el 998, estableciendo para el día Primero de Noviembre el día dedicado a Todos los Santos y el día de los Difuntos, el 2 de Noviembre. El fuego y los cirios se unían en un ritual que estaba destinado originariamente a celebrar la llegada del invierno y con él, el despertar de ese Otro Mundo, que siempre está ahí y que sustenta las almas de todos los que han pasado por estos lares.

Algo que caracteriza a estos días es la proliferación de flores que adornan los campo santos de toda la región, lo que no parece exclusivo de este tiempo que nos ha tocado vivir, sino que ya los druidas recogían en este momento el sagrado muérdago, hasta el punto de que no son pocos los autores que consideran probado que los ciertos pueblos del ámbito celta llevaban flores a los difuntos.

Entorno a esta fecha se realizaban las labores de recoger el ganado para que pasara el duro invierno al calor del hogar. Esta práctica que además de tradicional es lógica, puesto que en estas regiones el invierno es lo suficientemente duro como para que las reses tengan que descender de los puertos para refugiarse en las cuadras, se fue convirtiendo en regiones como la nuestra en una verdadera fiesta, que actualmente no se liga a esta fecha del Primero de Noviembre, sino que constituye por sí sola un interesante festival en el que los ganados se engalanan paseándose orgullosos reses y familias ganaderas ante la atenta mirada de sus vecinos. Actualmente se denominan a estas celebraciones Campaná o Pasá, verdadero festivales de raíces ancestrales que han sido fomentadas durante los últimos años y que tienen como escenario numerosas poblaciones de Cantabria, quizá sean algunas de las más conocidas las de Abiada y Cabuérniga, destacando la Pasá realizada en Carmona.

Pero qué paradoja nos encontramos de nuevo, hoy día cada vez más es conocido este momento del calendario con el anglosajón nombre de Halloween. Es cierto, nos comen el terreno culturas que ni siquiera tienen esta celebración como autóctona, pues el Halloween no es algo típicamente norteamericano, sino que fue importado directamente de las islas británicas de la mano de los emigrantes que buscaron allí fortuna. Halloween no significa otra cosa que «Víspera de Todos los Santos», pues con este nombre All-hallow Even quiere decirse «Víspera de Todo lo Sagrado». En los países anglosajones los mozos en ese día salen de ronda por las casas pidiendo viandas para una celebración, lo que se ha convertido en un reclamo que intenta ya globalizar incluso lo que se refiere a lo festivo. Pero, ¿para qué recurrir a nombres y fiestas ajenas cuando son idénticas a las nuestras? Pero, claro está, con denominaciones más exóticas y “sugerentes”.

Pero no es una fiesta triste, sino todo lo contrario. Por toda la geografía de nuestra tierra montañesa se celebraban bailes y danzas sin fin. Se realizaban cenas entre los mozos tras recolectar entre los vecinos suculentas viandas para la época. No penséis que hablo de siglos lejanos, hace cuarenta años era habitual celebrar así este día y aún no ha muerto del todo esta tradición. Era esa noche la elegida para reunirse en la casa toda la familia y organizar una gran cena, mientras las campanas de las iglesias tocaban a muerto durante muchas horas, desde las 16 h. hasta las 2 de la mañana en lugares como Valderredible. Tras los cantos petitorios se pasaba a la cena de hermandad entre los mozos. Lo que algunos les puede parecer curioso, unir la fiesta culinaria con el día dedicado a los muertos y a la negra parca, no deja de ser algo habitual durante mucho tiempo y en muy diversas comunidades humanas, puesto que en diferentes lugares tras el fallecimiento de un ser querido, se ofrece una buena comida a todos los que han acudido a ofrecer sus respetos. Quizá algunos de los que leéis estas líneas hayáis conocido esta costumbre, sino es así, preguntad a algún venerable anciano y os lo confirmará. Aún hoy día ciertas comunidades celebran la muerte con un día festivo y con un gran banquete.

Acurrucaros en un rincón del hogar junto a un buen puchero de castañas asadas y disfrutad de cada una de las 303 páginas en las que Jesús Callejo en 1999 ofrece un interesante repaso a las principales festividades de la vieja piel de toro, desde un punto de vista ameno y al tiempo serio y documentado:
Fiestas Sagradas es su título y Edaf su editora. Buen provecho.

Espero seguir encontrándonos para seguir charlando de nuestras fiestas y ritos olvidados, por lo general todos relacionados con la naturaleza y los ciclos estacionales.

 

 

 

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