Warning: embed_me.html could not be embedded. Huevos de Chocolate Caseros para Pascuas Alimentacion Sana
 
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Huevos de Chocolate Caseros para Pascuas

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Chef Norberto E. Petryk

Subtítulos
Diversos tipos de sabores
Como es costumbre, durante el festejo de las pascuas se obsequian huevos de chocolate para degustar en familia.

A continuación, se detalla la receta de esta exquisita preparación.

En tiempos remotos, los huevos eran construidos de piedra o de incalculables joyas, como los famosos “Fabergé”. Pero los más comunes fueron los de las aves, a veces cocidos o pintados en sus cáscaras de forma decorativa.

Sin embargo, fue el chocolate lo que permitió a los confiteros crear este delicioso alimento, que no escapa a la tentación de nadie. Existen desde pequeños huevos, hasta enormes reproducciones y algunos están registrados en los “guinness”, como los más grandes realizados en el mundo.

Exquisita tentación

Para realizar nuestros propios huevos de chocolate, debemos seguir los siguientes pasos:

Adquirir chocolate en cantidad suficiente (amargo, dulce, semiamargo, con leche, blanco o el que más te agrade pero siempre de buena calidad y del tipo cobertura).

Adquirir los moldes del tamaño elegido para nuestros huevos (pueden ser de acero inoxidable, plástico o silicona), son preferibles los de metal, ya que facilitan el enfriamiento adecuado para este tipo de confección.

Buscar un ambiente apropiado para trabajar con la temperatura adecuada, nunca por encima de los 20ºC.

Templar el chocolate para comenzar el trabajo

En relación a las técnicas de templado, se recomienda utilizar medio kilo de chocolate para las primeras pruebas.

Para fundirlo, caliéntelo a una temperatura aproximada de 45° C a 50° C, a baño maría, removiendo permanentemente con cuchara de madera para que los componentes del chocolate queden íntimamente mezclados y la temperatura resulte pareja en toda la masa (puede colocarse dentro de un bol, en el microondas por tiempos cortos de 1 minuto hasta que se funda)..

Una vez fundido se procede a darle temple, en donde se enfría el chocolate fundido mediante un baño maría, inverso, hasta que se espese tanto que ya no pueda revolverlo. También, se puede extender sobre una superficie de mármol, y con una espátula se lo va extendiendo y mezclando hasta bajar la temperatura.

El baño maría inverso es similar al otro, pero se hace en agua fría con hielo.
El siguiente paso consiste en procurar que alcance la temperatura adecuada para trabajarlo, por lo tanto se lo vuelve al baño maría, esta vez caliente.

Se cuenta hasta 10, se retira del baño y se mezcla, repitiendo la maniobra de enfriado. Si hace falta vuelta a calentar y enfriar hasta que el chocolate recupere la fluidez, alcanzando una temperatura de 27 a 29° C en verano y de 29 a 31° C en invierno.

Comprobación: moje la punta de un cuchillo en el chocolate y llévelo a la heladera durante 5 minutos. Si al retirarlo el chocolate aparece seco, de color parejo y brillo suavemente satinado, alcanzó la temperatura correcta de temple. Si aparece seco pero opaco y con vetas más claras, hay que calentarlo ligeramente porque aún no ha alcanzado la temperatura de temple. Si por el contrario resulta blancuzco, medio pringoso y muy brillante, se pasó de temple. Enfríelo un poco.

Un vez templado el chocolate, lo volcaremos sobre los moldes elegidos (perfectamente limpios y secos), luego esparcimos bien hasta obtener una capa mediana, es decir, ni muy delgada ni muy gruesa. A continuación, se deja asentar un poco al chocolate y se vuelca el molde (poniéndolo boca abajo), para que escurra el exceso.

Colocamos el molde boca arriba dentro de la heladera y dejaremos enfriar (unos minutos alcanzan), hasta que el chocolate se dilata por el frío y se desprende solo del molde.

Si va a realizar muchos huevos es conveniente contar por lo menos con dos moldes de una misma medida para agilizar el trabajo. El exceso de chocolate que quitamos del molde se vuelve a fundir (dándole temperatura se vuelve a utilizar).

Una vez logrados nuestros medios huevos, lo que haremos será rellenar cada mitad con confites, pequeños bombones, o caramelos y si gusta con alguna sorpresa como un juguetito para los niños o algún pequeño obsequio para la persona elegida.

Colocaremos la otra mitad de la cáscara por encima (debe coincidir exactamente) y las pegaremos con glasé real (azúcar impalpable), por medio de una manga de pastelería (puede ser con un pico rizado).

Así, comenzaremos a sellar nuestras dos cáscaras para cerrar el huevo, lo mismo se puede hacer con chocolate, llevándolo a la temperatura adecuada.

Luego procederemos a decorar una de las dos caras del huevo con figuras alegóricas como flores, aves o conejos.

Finalmente, dejaremos secar bien hasta que el sellado y la decoración estén bien firmes. Paso siguiente envolveremos nuestro huevo con papel celofán y los guardaremos en un lugar fresco y seco.

Diversos tipos de sabores

Existen diferentes tipos de cacao, según su país de origen, procedencia, y forma de fermentarlo y tostarlo, de esta forma varía el sabor y el tipo de chocolate.

Las casas especializadas en chocolates tienen fórmulas secretas para cada tipo de chocolate elaborado, ya sea mezclando diversos tipos de cacao, agregándoles otros ingredientes como especias o esencias, o en la cantidad de manteca de cacao que los compone.

El chocolate blanco, en realidad no es chocolate, sino manteca de cacao, un sub-producto del cacao con sólidos lácteos.

 

 

 

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