Cocina & Salud > Fitoterapia

Plantas que curan - Parte III

Plantas que curan  - Parte III
Desde la antiguedad el ser humano ha empleado las plantas como remedio para sus enfermedades; éstas contienen la capacidad de provocar reacciones curativas debido a que sus componentes guardan una proporción sabiamente elegida por la naturaleza. Cada planta representa un todo, un medio completo para un tratamiento integral.

Son utilizadas desde las culturas clásicas europeas, pasando por la China milenaria, donde siempre ha sido fundamental en su sistema de salud, existiendo textos de recopilación de más de 10.000 plantas con propiedades terapéuticas. Se conocen textos al respecto desde el siglo XVII a. de C. en Egipto desarrollados por estudiosos de la época. Adquirieron especial importancia también en Mesopotamia, la India, Grecia y los países del Golfo Pérsico.

Fue mediante la invención de la imprenta en 1450 por Gutemberg, cuando se comenzó a difundir el cuidado de enfermedades mediante el uso de las plantas. De suma importancia fue al mismo tiempo el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492, pues se importaron muchas variedades desconocidas hasta entonces en Europa y Asia. Posteriormente, en los siglos XVI y XVII, mediante el estudio químico de las sustancias activas existentes en las plantas, comenzó a gestarse la farmacopea actual interviniendo activamente la química.

Puede decirse que la utilización de las plantas así como su desarrollo posterior es la base de la medicina alopática o tradicional actual. No obstante, hoy en día, cada vez son más las personas interesadas en el abandono de la manipulación química y buscan remedios exclusivamente naturales, existiendo un regreso a las técnicas más tradicionales de manejo y elaboración de la plantas.

Orígenes de la medicina naturista



Plantas que curan

Parte I: El MaízAloe VeraEl AnísMentaPinoMangoEl AlamoBerroAdormidera

Parte II: La cebollaAjenjoLaurelRomeroPerejilManzanillaDiente de LeónOrtiga Mayor

Parte III: Sustancias activasSustancias aromáticasClasificación por sus efectosFormas de preparación


Sustancias activas

Se estudian mediante la química botánica. Existen dos tipos de sustancias, aquellas que se encuentran directamente en las plantas y que son necesarias para su subsistencia (metabolismo primario - en estado puro), y aquellas otras no necesarias para ellas (metabolismo secundario - es preciso manipularlas químicamente). En ambos casos poseen propiedades terapéuticas esenciales en fitoterapia. Se detectan hoy en día mediante observación microscópica y por manipulación química como la sublimación, cristalización, cromatografía,...

De esta forma conocemos los distintos tipos de sustancias activas que tantos beneficios pueden reportarnos:

Aceites esenciales

Tienen olor y tacto oleoso y se obtienen por destilación previa trituración de plantas frescas. Se hallan en la totalidad de las partes de las plantas: hojas, flores, tallos, ramas y raíces. Su concentración se ve favorecida con climas cálidos y soleados. Químicamente, su principal componente es el terpeno, aunque también lleva asociados otros como alcoholes, ésteres, aldehídos, salicilatos, atenlo,... En medicina y fitoterapia se usan por sus propiedades desinfectantes, bactericidas, expectorantes, estomacales, carminativas, colagogas. En perfumería se utilizan por su aroma. Plantas ricas en aceites esenciales son: años, hinojo, alcaravea, tomillo, mejorana, salvia, orégano, romero, espliego, menta.

Aceites grasos
Son aceites de gran consistencia e insolubles en agua. Se obtienen por trituración y presión, obteniendo por ejemplo el aceite de oliva de la aceituna. Este tipo de aceites en contacto con el aire se comportan de forma muy distinta, diferenciando las secantes que se endurecen a modo de resina (linaza, girasol, adormidera, ricino); y las no secantes (olivas, cacahuetes, chufas, maíz, semillas de algodón, almendras). En alimentación se usan los aceites de oliva y girasol. En fitoterapia se usa el de ricino (como laxante), cacahuetes, chufas, almendras. Industrialmente se usan los aceites secantes parra la elaboración de resinas para pinturas y barnices. También el aceite de almendras es muy utilizado para la realización de masajes y para hidratar la piel.

Alcaloides
Son compuestos nitrogenados de origen vegetal. Pueden ser sólidos, solubles en alcohol o insolubles en el agua. Se extraen mediante el agua, alcohol, con álcalis y con disolventes. Son el resultado del metabolismo de los aminoácidos. Su función es reguladora y protege a la planta contra los insectos y parásitos. En medicina, farmacología y fitoterapia se emplean en estado puro o por quimiosíntesis como drogas vegetales (quinina, morfina). También para infusiones se utiliza su cafeína (café, té) y en bebidas refrescantes (colas). Existen innumerables plantas que contienen alcaloides: opio, cafeto, te, cornezuelo del centeno, ruda, cicuta, belladona, eléboro.

Fitohormonas
Son sustancias que se producen por sintonización celular individualizada y que posteriormente se distribuye al resto de la planta (auxinas, gibelinas, citoquinas, etileno). Influyen sobre su crecimiento, el desarrollo del fruto, sobre la caída de las hojas y sobre el desarrollo de la raíz. También en el proceso de maduración y en actuar como defensa ante plagas en épocas de bajas temperaturas. Hoy son muy empleadas en horticultura. Se hallan entre otras en la avena, la zanahoria, los años y la salvia. Utilizadas en cosmética como geles de baño e hidratantes para la piel.

Glucoquininas
Se las considera como la insulina vegetal, dada su acción sobre el índice de azúcar en sangre (glucemia). Su utilización como antidiabético es muy conocida. Plantas que contienen esta interesante sustancia vegetal son las judías verdes sin semilla y las hojas de arándano.

Glucósidos
Son sustancias derivadas de la glucosa, que se obtienen por el metabolismo de la misma, dando lugar a una parte activa en forma de aglucón (esta posee efectos terapéuticos). Se extraen de las plantas mediante quimioísntesis. Se usan en fitoterapia y medicina como laxantes (ruibarbo, cambronera), reguladoras del ritmo cardíaco (digital, lirio de los valles, eléboro), aromáticas (sauce, arándano, brezo).

Mucílagos
Se componen en su mayor parte de polisacáridos (pentosanas y hexosanas), fermentos, productos de oxidación y elementos minerales. Al mezclarse con el agua da como resultado una sustancia viscosa de aspecto gelatinosa. Debido a esta propiedad las plantas las utilizan para depositar en ellas el agua a modo de almacén. En fitoterapia se emplean a modo de infusiones para resolver problemas del aparato respiratorio y como cataplasmas para aliviar los dolores producidos por traumatismos. Se encuentran en gran proporción en algas, algunos bulbos, tubérculos, plantas carnosas; así como en las hojas de malva y tusilago, y Semillas de lino y aloe vera. Dentro de los mucílagos se distinguen también las pectinas que se hallan en frutas y verduras.

Principios amargos
Son sustancias que confieren a la planta un sabor amargo, sirviendo para estimular el apetito debido a que ayuda a liberar los jugos gástricos tan necesarios para realizar el proceso digestivo. Pueden ser amargos puros (sólo con principio amargo), amargos aromáticos (tienen también una esencia aromática) y amargos mucilaginosos (si además tienen sales alcalinas). En farmacia se utilizan con frecuencia. Plantas que lo contienen, entre otras, están la centaura, el liquen de Islandia, el cardo santo y la hiedra. También se usan para la elaboración de licores. SAPONINAS: Son glucósidos presentes en muchas plantas. Son compuestos solubles en agua, incoloros y amorfos. Se consigue con ellas emulsiones muy espumosas y coloideas, por lo que son empleadas para la fabricación de jabones y lejías.

En fitoterapia se usan por su poder de producir un aumento en la liberación de glóbulos rojos (esto hace de ellas sustancias peligrosas, pues pueden llegar a ser tóxicas). En medicina se emplean como diuréticos, expectorantes, desinfectantes del aparato genitourinario. Plantas ricas en saponinas son el gordolobo, ginseng, abedul, primavera, regaliz y saponaria, entre otras.


Sustancias aromáticas

Presentes principalmente en las plantas de las familias de las labiadas, umbelíferas y compuestas. Normalmente se presentan en combinación con otras sustancias como los glucósidos. Son sustancias aromáticas la cumarina, acetogenina, rutina y esculina. En farmacología se usan para incrementar la fuerza de los vasos sanguíneos (corteza del castaño de indias para luchar contra las varices o las hemorroides), contra la hepatitis, para calmar el dolor. Se usan en la elaboración de cremas para la protección solar. Plantas con sustancias aromáticas son también la angélica, el espino albar, el tilo y la siempreviva.

Taninos
Son cada uno de los compuestos ternarios del Carbono, Hidrógeno y Oxígeno. Suelen aparecer en la familia de las fanerógamas (robles, encinas) y en algunas criptógamas. Industrialmente se usan para dar al cuero un aspecto más curtido. Son solubles en agua, acetona y alcohol. Tienen la propiedad de coagular las albúminas, los alcaloides y algunos metales. También se utiliza para aclarar el vino tinto. En medicina natural se emplean para combatir la tos, la bronquitis, las quemaduras, sabañones, heridas (coagulante), hemorroides, diarreas, excesiva sudoración. Algunos autores atribuyen un efecto que contrarresta el envenenamiento con alcaloides de origen vegetal. Muchas plantas poseen taninos, además de las enunciadas anteriormente, como son el nogal, el frambueso, el aliso común, la pimpinela, y otros.


Clasificación por sus efectos

Pueden clasificarse de la siguiente forma:

Amargas: Utilizadas para estimular el apetito y estimular el aparato digestivo.

Antiasmáticas: Usadas para aliviar los síntomas del asma, sobre todo en periodos de crisis.

Antidiabéticas: Regula la producción de insulina del páncreas.

Antidiaforíticas: Inhiben la sudoración excesiva.

Antiescleróticas: Ayudan en la mejora de la arterioesclerosis, reduciendo los niveles de colesterol en sangre.

Antiflogísticas En heridas abiertas, en contusiones y desgarros musculares ayudan a la regeneración celular, produciendo al mismo tiempo un efecto antiinflamatorio.

Antihelméticas: Elimina las lombrices intestinales.

Antiperistalicas: Reducen el peristaltismo intestinal.

Antitusógenas Calman la tos al mismo tiempo que favorecen la expectoración o eliminación de mucosas.

Astringentes: Usadas como antiinflamatorio de las vías respiratorias, consiguiendo una reducción en la aparición de las mucosas facilitando al mismo tiempo la eliminación de las existentes.

Aromáticas: Producen efectos anti-infecciosos además de usarse para aromatizar algunas comidas. CALMANTES: Influyen sobre el sistema nervioso central produciendo un efecto relajante.

Cardiotónicas: Aceleran el ritmo cardiaco, por lo que hay que tener especial cuidado con la utilización de plantas con estas propiedades, siempre bajo la supervisión del médico especialista.

Carminativas: Relajan el sistema de eliminación de desechos influenciando directamente a los intestinos, favoreciendo la eliminación de gases.

Colagogas: Ayudan en la producción de bilis en el hígado y a evacuarlas de la vesícula biliar, produciendo al mismo tiempo un efecto anti-inflamatorio y anti-infeccioso.

Diuréticas: Muy importantes para el aparato urinario, pues facilitan la eliminación de la orina, así como los cálculos renales. No obstante, los pacientes con cardiopatías deben consultar con su especialista antes de comenzar a tomarlas.

Expectorantes: Ayudan a la expectoración (eliminación de mucosas de la laringe o secreciones bronquiales) debido a al mucílago que contienen (con gran contenido en agua).

Ginecológicas: Disminuyen los dolores menstruales. Nunca deben usarse sin control médico.

Hipotensivas: En hipertensiones recientes ayudan a reducirla. Cuando son hipertensiones crónicas se debe recurrir a medicamentos alopáticos o tradicionales.

Laxantes: Facilitan la evacuación intestinal, luchando contra el estreñimiento.

Sudoríficas: Favorecen la transpiración con la consiguiente eliminación de toxinas.

Venenosas: Este tipo de plantas se utilizan con mucha frecuencia en la fabricación de medicamentos, pero a dosis muy bajas, por lo que su utilización siempre ha de realizarse bajo prescripción médica. Si por accidente se ingirieran estas plantas habría que realizar un lavado de estómago urgente.


Formas de preparación

Son muchas y variadas las formas de preparar compuestos mediante plantas con propiedades medicinales o terapéuticas. Dejamos, por supuesto a un lado, las técnicas de quimiosíntesis que se utilizan en la elaboración de productos farmacológicos. Las más comunes usadas en fitoterapia son:

Aguas aromáticas Se utiliza una base de alcohol y los aceites esenciales de las plantas que queramos añadir. Se mezcla todo y se filtra el resultado.

Decocción: Introduciendo la parte de la planta en agua, se hierve ésta durante 15 minutos. Para partes duras el tiempo aumenta hasta casi una hora. Después se filtra el resultado, eliminando las partes sólidas. La proporción es de 1/10 de planta con respecto a agua.

Digestión: Se extrae la sustancia activa introduciendo la parte de la planta que utilicemos en agua a 35 – 40° C, removiendo el recipiente de vez en cuando, variando el tiempo entre 1 y 24 horas. Para partes duras de la planta, como el tallo. Se podría considerar como una infusión prolongada.

Emplastes: Aplicación que se realiza mediante compresas a las que anteriormente se ha añadido o han sido bañadas en soluciones con sustancias activas terapéuticas. El tiempo de aplicación varía de una a varias horas. Actualmente se utilizan los emplastes colocando directamente sobre la piel, la pomada, linimento o tintura obtenidas, se tapa con un plástico y se cierra con esparadrapo, de forma que quede sin aire exterior; el propio calor corporal con ayuda del plástico hace que la penetración por la piel sea mucho más efectiva (con este método podemos realizar nuestra vida normal mientras el emplaste hace su trabajo).

Geles o jabones medicinales: Hoy en día cada vez más utilizados como geles de baño, existiendo una gran variedad de plantas que se utilizan: avena, tomillo, salvia, romero, menta, eucaliptos, etc.

Infusiones Se utiliza la planta o parte de la planta especificada, una vez triturada, y se introduce en agua muy caliente para que deposite en ella las sustancias terapéuticas. Una vez el agua haya tomado el color correspondiente, se cuela para eliminar los restos sólidos de la infusión. Se deja reposar unos 10 a 15 minutos antes de consumirla. Se recomienda para que la infusión sea efectiva el calentar el agua y retirarla del fuego antes de que comience a formar burbujas, pues estas eliminan parte de las sustancias que queremos aprovechar con la infusión. La proporción para un vaso de agua sería de aproximadamente 3 gramos para soluciones con hojas o flores y de 1,5 gramos para raíces, frutos o tronco de la planta utilizada.

Inhalaciones: Se usan sustancias que sean volátiles (algunas esencias o aerosoles), o mediante la elaboración de cigarrillo donde se aspiran sus sustancia.

Inyecciones: Utilizadas bajo prescripción médica para la administración de drogas vegetales, tales como morfina o la atropina.

Jarabes: Se consiguen mediante la solución de agua, azúcar y la sustancia de la planta que queramos emplear. Todo ello mediante cocción en el agua.

Linimentos: Se trata de la disolución de las sustancias activas sobre una base aceitosa, jabonosa o alcohólica. Su aplicación es de uso externo, mediante fricciones. El propio calor corporal hace que penetre en el cuerpo las sustancias que componen el linimento.

Maceración: Consistente en introducir un elemento sólido (parte de una planta, en este caso) a temperatura ambiente en un líquido (en fitoterapia, agua, alcohol, vino o aceite), para extraer sus partes solubles. La proporción usada, aproximadamente, es de una parte de planta por cada 20 de líquido. El tiempo de maceración depende del tipo de plantas, variando desde 30 minutos en aquellas que contienen mucílagos, hasta doce horas para las aromáticas. En algunos casos la maceración se produce durante varios días. Si se tienen mucho tiempo, puede "pudrirse el agua", desprendiendo un olor nauseabundo y haciendo inutilizable la solución.

Píldoras: Son compuestos sólidos obtenidos con varios componentes: la sustancia activa utilizada y otras para dar un sabor más agradable en su ingestión, como el regaliz o la naranja. Se obtienen por trituración y posterior compactación en forma esférica. No deben pesar más de 30 centigramos.

Percolación: Mediante un utensilio de laboratorio llamado percolador se extraen las sustancias activas de las plantas en dosis muy pequeñas. POLVOS: Se trituran las plantas o sustancias de las mismas obtenidas por algún otro proceso y se muelen hasta quedar con aspecto de polvo. Pueden utilizarse como uso externo o por inhalación.

Supositorios: Son compuestos sólidos en forma cónica larga especialmente diseñados para introducir por el ano o la vagina. Actúan al disolverse por el calor interno del cuerpo su base (generalmente de cacao) que lleva las sustancias activas.

Tabletas: Son compuestos sólidos obtenidos por la compactación del polvo obtenido de las sustancias que hayamos preparado anteriormente. Una vez compactado se procede a darle la forma que consideremos conveniente.

Tinturas: Es el líquido obtenido mediante disolución (en agua, alcohol, vino, vinagre) con una sustancia colorante. Pueden utilizarse con una sola planta o con la combinación de varias de ellas. También puede usarse como disolvente varios líquidos juntos (por ejemplo, alcohol y vinagre).

Ungüentos: Compuestos que se aplican exteriormente en la piel. Las sustancias activas van sobre una base de vaselina o aceites generalmente.


Continuar leyendo: Parte I - Parte II
Volver arriba Volver al Inicio