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Alimentos: información engañosa y criterios de selección

Alimentos: información engañosa y criterios de selección
La falta de información y la publicidad engañosa son los mayores problemas al momento de identificar las diferencias entre alimentación y nutrición.

Los criterios de selección están distorsionados e inducidos por la oferta desmedida de productos, dietas, modas, etc. La mayoría de las personas se rige más por lo que ve, por lo que le llama la atención, “compramos” por los ojos, todo entra por los ojos y por lo que se escucha de forma reiterativa. Compramos por antojo, sin conciencia.

Muchas de las comidas las hacemos fuera de casa, buscamos lo más rápido, cercano, económico, práctico. Y no sabemos elegir. Y sumado a todo esto estamos condicionados o presionados por los medios de comunicación, factores socio económicos, la rutina, etc. Vivimos en una sociedad repleta de publicidad, inundados por ofertas y soluciones “milagrosas”, por donde quiera que caminemos encontramos carteles, promociones y anuncios con todo tipo de marcas, que condicionan nuestras vidas y muchas veces nos influyen como consumidores debido a su carácter invasivo.

Según el artículo 9º de la Ley de Lealtad Comercial (22.802) “Queda prohibida la realización de cualquier clase de presentación, de publicidad o propaganda que mediante inexactitudes u ocultamientos pueda inducir a error, engaño o confusión respecto de las características o propiedades, naturaleza, origen, calidad, pureza, mezcla, cantidad, uso, precio, condiciones de comercialización o técnicas de producción de bienes muebles, inmuebles o servicios.”

La publicidad, no ayuda

Cuando se trata de alimentos la publicidad no debería ser engañosa, pero lamentablemente en la mayoría de los casos lo es. Un ejemplo muy claro de publicidad engañosa lo podemos ver en ciertas marcas de bebidas gaseosas que nos invitan a "destapar felicidad", en los costados de su botellas plásticas y contaminantes como su contenido vemos un mensaje que dice "caminar es bueno para la salud”, con distintas letras y casualmente el bueno y la salud tienen letras mucho más grandes que el resto de la frase, entonces cuando el consumidor da una primera mirada a esta imagen lo primero que lee es el "bueno para la salud” e inconscientemente genera una asociación positiva entre dicha bebida y la salud. Todo esto es legal, porque nunca afirman directamente que su producto es bueno para la salud, pero logran relacionar su producto con estas frases que nada tienen que ver con lo que venden y el consumidor se ve afectado por este condicionamiento, producto de una perversa estrategia de marketing.

Otro ejemplo de publicidad engañosa lo vemos en los yogures patrocinados por personajes famosos que poco saben de nutrición y tienen credibilidad en los consumidores, que siguen el consejo de estos conductores de TV poco instruidos en nutrición.

Otro producto que tiene un falso mensaje es el delicioso yogur con fitoesteroles, porque afirma que si una persona consume este producto mágicamente reducirá su nivel de colesterol y muestra una publicidad con un hombre comiendo todo tipo de grasas y embutidos, que al final se toma el producto y sale a andar en bicicleta, en perfecto estado de salud. De la misma empresa también tenemos la publicidad de la señora que se está haciendo un sano licuado de frutas y alguien le dice "que anticuada", tomate este yogur, como si un yogur laxante fuese más sano que la fibra de los vegetales.

Para prevenir este tipo de engaño necesitamos recurrir a la educación nutricional. Es una forma de contrarrestar los efectos de todas estas publicidades invasivas que alteran el buen juicio de los consumidores.

Consejos de selección

Algunos consejos a tener en cuenta para no dejarnos llevar por las falsas imágenes publicitarias son siempre consultar a profesionales de la salud, desmentir mitos sobre alimentos y productos, atender al rotulado de los alimentos y a su composición, dudar acerca de soluciones milagrosas. En resumen informarse adecuadamente.

Finalmente queda en manos del consumidor la elección a tomar, depende de su grado de voluntad y de la capacidad de elegir lo que realmente hace bien, aunque no siempre sea la decisión más fácil, ya que la sociedad en la que estamos inmersos muchas veces nos obliga a llevar un ritmo de vida que no permite adoptar una conducta saludable. Pero siempre podemos intentar algo alternativo, un cambio paulatino que nos puede llevar incluso, a cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Lo cierto es que la mayoría de los alimentos sanos no tienen etiquetas ni grandes multinacionales publicitándolos, por eso debemos educarnos para saber elegir sanamente a la hora de alimentarnos y alimentar a nuestros seres queridos.

Una población informada es una población sana.


Lic. Sofía Naval

• Licenciada en Nutrición
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA). Tucumán. Argentina
MN 7587

• Entrenadora de Hockey
Tucumán Lawn Tennis Club – Club Macabi Buenos Aires. Argentina

• Docente Campañas Educativas sobre Nutrición y Hábitos Saludables
Desarrollo de proyectos y talleres para Foro XXI. Capital Federal. Buenos Aires. Argentina.

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