La sal marina y sal de mesa tienen el mismo valor nutricional básico, a pesar del hecho de que la sal del mar se pone generalmente como una alternativa más natural y saludable. Las diferencias más notables entre la sal marina y la sal de mesa se encuentran en su sabor, la textura y el procesamiento.

Sal marina. Se produce a través de la evaporación del agua de mar o agua de los lagos de agua salada, por lo general con poco procesamiento. Dependiendo de la fuente de agua, al no procesarse, le permite retener cantidades muy pequeñas de minerales como magnesio, potasio y calcio. Los minerales añaden sabor y color a la sal del mar.

Sal de mesa. Normalmente se extrae de depósitos subterráneos. La sal de mesa es más fuertemente procesada para eliminar los minerales y por lo general contiene un aditivo para evitar la formación de grumos. La mayor parte de la sal de mesa también tiene añadido yodo.

Rompiendo mitos

En cantidad y peso, sal marina y sal de mesa contienen la misma cantidad de sodio.

La sabiduría popular señala a la sal marina como menos dañina que la sal común. Sin embargo, una reciente investigación llevada a cabo en el Reino Unido niega esta concepción. A pesar de que se suele presentar a la primera como un producto natural y más sano, tiene exactamente la misma composición química que la sal de mesa. El estudio lo condujo la Revista “Which?” y la organización de apoyo al consumidor llamada Consenso en la acción sobre la sal y la salud (CASH, por sus siglas en inglés). Erróneamente se ha afirmado que la sal marina no es perjudicial o que contiene sustancias más beneficiosas para la salud que la sal común, ya que no ha sido procesada.

No obstante, la conclusión principal que obtuvieron los especialistas es que no se encontraron diferencias entre el producto común y las marcas gastronómicas de sal de roca y sal marina. Durante la investigación se analizó el contenido químico de varias marcas gastronómicas de sal marina y de roca, y se les comparó con el contenido de la sal de mesa. Se encontró que todas contienen 100% de cloruro de sodio y son igualmente dañinas para la salud si se les consume en exceso.

Graham MacGregor, professor del Instituto Wolfson de Medicina Preventiva y presidente de CASH, afirma que ya hay suficiente sal natural en la fruta, vegetales, carne y pescado. En consecuencia, lo más sano es dejar de agregar sal adicional a la comida.

Sobre los beneficios

Es cierto que la sal marina y la sal de mesa no son exactamente iguales. La primera goza actualmente de gran popularidad en el mundo gastronómico, y suele ser la elección de quienes cuidan su salud. Además, algunos fabricantes la prefieren porque es "natural" y no ha pasado por un proceso de refinamiento.

La sal marina se obtiene directamente de la evaporación del agua del mar. Por lo general, no se procesa y eso le permite retener cantidades muy pequeñas de minerales como magnesio, potasio y calcio.

Sin embargo, lo que tienen en común es su contenido de sodio, ambas poseen aproximadamente 40%. Es importante tener clara esta información para no consumir en exceso la sal marina, ya que esto aumentaría el riesgo de desarrollar presión arterial elevada y, en consecuencia, enfermedades relacionadas con el corazón.

Lo importante

Recordar que la Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo medio de sal sea: 3 gr. diarios en niños menores de siete años, 4 gr. para los que tienen entre siete y 10 años, y 5 gr para los que superen dicha edad.

Es importante leer las etiquetas de los alimentos para saber los niveles de sodio que incluyen. La cantidad de sodio por ración recomendada no debe exceder los 147 mg.

Sin importar qué tipo de sal que usted prefiere, limitar el sodio total a menos de 2.300 miligramos al día - o 1.500 miligramos si:
• Es mayor de 51 años o más
• Tiene presión arterial alta, diabetes o enfermedad renal crónica

Sal marina Vs Sal fina



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