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¿Por qué nos Oxidamos? Alimentacion Sana
 
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¿Por qué nos Oxidamos?

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Los antioxidantes
Ya sabemos que no podemos dejar de envejecer; de hecho, es lo que hacemos desde que llegamos a la edad de reproducción, alrededor de los 18 o 20 años.

Pero ¿cómo conseguimos hacerlo mejor y más lentamente? Para responder a esta pregunta, lo primero es saber por que nos deterioramos.

Se han barajado muchas teorías al respecto, pero, de todas ellas, la más aceptada y la que no se ha podido echar por tierra, al menos hasta el momento, es la de la oxidación. “El organismo se deteriora porque nos oxidamos”, explica Jesús Tresguerres catedrático de Fisiología y director de la unidad antiaging de la clínica Novo Clinic, España. “Para vivir respiramos oxígeno, y, al respirar, una parte se pierde en calor. Cuando somos jóvenes tenemos un motor que funciona muy bien y se calienta poco, es decir, pierde poco oxígeno en forma de radicales libres, y además tenemos muchas sustancias antioxidantes. Cuando vamos siendo mayores, el motor funciona peor, produce más radicales libres, y nosotros tenemos menos sustancias antioxidantes”.
El resultado es que las células se van deteriorando y con ellas todo el organismo, lo que se manifiesta interna y también externamente.

Aquí citamos algunos factores que condicionan la aparición acelerada de radicales libres en nuestro cuerpo:

  • Exposición a la contaminación ambiental (aire, suelo y agua).
  • Fumadores activos y pasivos.
  • Mala alimentación (escasa en nutrimentos).
  • Ejercicio en exceso o falta del mismo.
  • Estrés físico y desequilibrio emocional.
  • Exposición prolongada a los rayos ultravioleta (luz solar, camas de bronceado, etc.)
  • Radiaciones electromagnéticas de aparatos electrónicos.
  • Diversas enfermedades.
  • Consumo de medicamentos.

Equilibrio antioxidante

Cada vez se admite de manera más generalizada el vínculo existente entre esos procesos de deterioro y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Para hacer frente a dichos procesos, las células elaboran sustancias enzimáticas antioxidantes (superóxido dismutasa, catalasa, glutatión-peroxidasa) que actúan como catalizadores biológicos gracias sobre todo a los oligoelementos que contienen (selenio, manganeso, zinc, cobre) y que degradan, neutralizan y desintoxican los radicales libres.
Pero con el paso de los años, el sedentarismo, el estrés y fundamentalmente una mala alimentación, produce un debilitamiento prácticamente inevitable de las enzimas antioxidantes, y todos los tejidos del organismo tienden a oxidarse.

Los cuatro pilares encargados de sostener el equilibrio del complejo mecanismo que es nuestro cuerpo son:

Nutrición. No excesiva y lo más rica posible en antioxidantes: frutas, verduras, cereales, menos carne, menos grasa, aceite de oliva…

Actividad física. Se lleva una vida demasiado sedentaria, e incorporar la actividad física moderada a nuestra rutina es absolutamente necesario. Y atención a la palabra moderada, porque el exceso de ejercicio provoca oxidación, y la oxidación, envejecimiento.
Joaquín Figueroa, especialista en ciencias de la actividad física y el deporte, afirma que “es necesario reeducar a la gente; existen unas premisas de actividad física generales y otras específicas para cada persona, pero es importante saber cómo se encuentra uno para conocer el tipo de ejercicio más adecuado a cada situación”.

Cambiar los hábitos. Intentar dejar de fumar, beber con moderación (el alcohol en exceso es malo; pero, por ejemplo, una o dos copas de vino tinto al día son buenas porque el vino lleva un flavonoide que es antioxidante), y, muy importante, dormir bien. “Es fundamental tener un sueño reparador”, especifica Mónica de la Fuente Nutricionista. “No se trata de la cantidad de horas, sino de la calidad y también de cuando se duerme. Existen estudios antiguos que demuestran que el momento del sueño es importante porque hay determinados factores que se producen durante las primeras horas. Las personas que sistemáticamente tienen descontrol en el sueño, ya no disfrutan de los mismos beneficios aunque duerman después la misma cantidad de tiempo”.

Una buena actitud ante la vida. Optimismo, motivación, tener ganas de vivir… Si hay estrés, angustia, depresión, etcétera, el sistema nervioso manda una información distinta a las células inmunológicas y se deterioran. “Existen bases científicas que avalan esta afirmación”, afirma Mónica de la Fuente, que incluye entre sus investigaciones las relaciones entre el cerebro y el sistema inmunológico. “Diferentes estudios”, continúa, “ya han demostrado que la ansiedad, la depresión o el estrés tienen relación directa con la aparición de infecciones o cánceres. Por eso hay que dejar claro que cuando el estado de ánimo decae, hay que tomar medidas para evitarlo, buscar ayuda psicológica, tomar pautas de vida para animarse… Y saber que no se hace porque sí, sino porque es una necesidad”.

Relación entre mala alimentación y radicales libres

Una mala alimentación se caracteriza por comidas que carecen de elementos antioxidantes esenciales y contienen niveles altos de grasas saturadas y aceite nitrogenado. Comidas típicas de un ritmo de vida contemporáneo pero que atentan contra el funcionamiento optimo de nuestro organismo.

La alimentación antioxidante garantía de juventud “Somos lo que comemos”, asegura una frase que hemos oído en multitud de ocasiones.
No hay ‘alimentos milagro’, pero sí formas de comer que se convierten en la mejor prevención para evitar determinadas patologías, como distintos tipos de cáncer, afecciones del sistema nervioso, enfermedades cardiovasculares y la temida oxidación. “Las sustancias antioxidantes”, explica Marta Olmos, nutricionista y miembro del equipo del Programa de Nutrición y Salud de la firma Danone (NUSA), “se encuentran de forma natural en los alimentos, y su principal función es bloquear el efecto perjudicial de los radicales libres sobre el organismo”. La principal norma a seguir es elegir alimentos frescos y a ser posible de temporada. Y tener en cuenta que la manipulación, el pelado o troceado y la forma de cocinar los alimentos frescos pueden provocar una pérdida de vitaminas y minerales que oscila entre el 25% y el 60% según la técnica que se utilice.
Para intentar en lo posible obtener de los alimentos lo que el cuerpo necesita y no tener que recurrir a suplementos de antioxidantes, lo mejor es conocer cuáles son los principales nutrientes antioxidantes y de dónde se obtienen:

  • Vitamina C. En frutas y verduras frescas y crudas: kiwi, cítricos, fresas, pimientos, tomates, col…
  • Betacaroteno. En frutas como albaricoques, cerezas, melón, melocotón…, y en verduras de color verde o coloración rojo-anaranjado-amarillento, como calabazas, zanahorias o espinacas.
  • Vitamina E. En el aceite de oliva, frutos secos, vegetales de hoja verde, germen de trigo…
  • Zinc. En las carnes, vísceras, pescados, huevos, legumbres y cereales completos.
  • Flavonoides. En la familia de las coles, en las verduras de hoja verde, en las frutas rojas y moradas y en los cítricos.
  • Selenio. Está en carnes, pescados, mariscos, cereales, huevos, frutas y verduras.
  • Isoflavonas. En la soja, tofú, ‘tempeh’ (semillas de soja a las que se añade un tipo de hongo).
  • Luteína. Se encuentra en gran cantidad en espinacas, acelgas, aguacates, brócoli, maíz y yema de huevo.

Los antioxidantes

El descubrimiento médico más importante en las últimas décadas es el de los radicales libres y los antioxidantes. Estos últimos son compuestos que están presentes de manera natural, principalmente, en el reino vegetal; sin embargo, el cuerpo también los produce en una buena cantidad para proteger nuestro organismo contra cualquier agente agresivo y mantenernos con buena salud.

Los antioxidantes, como su nombre lo indica, evitan la oxidación a nivel bioquímico de las células, un fenómeno que es producido por la liberación de moléculas de oxígeno (radicales libres) que atacan, dañan y destruyen las membranas de la células, deteriorando progresivamente nuestra salud.

Más de 70 enfermedades degenerativas de la actualidad se asocian a la formación de los radicales libres que están presentes en nuestro cuerpo día tras día (estrés oxidativo).

Los antioxidantes más conocidos y estudiados a la fecha son:

Vitaminas: betacaroteno y otros carotenoides (previtamina A de origen vegetal), así como luteína, licopeno y las vitaminas E y C.

Minerales: zinc, cobre, selenio, manganeso, coenzima Q-10, ácido lipoico alfa, N acetyl cisterna, pygnogenol, bioflavonoides (rutina, quercetina, miricetina, hesperidina), antocianidinas, polifenoles del vino, té verde y del olivo, glutatión y cada vez se añaden nuevos a la lista.

La situación actual es que cada vez hay un mayor crecimiento e invasión de comida procesada y menos disposición a los alimentos naturales, lo cual propicia que nuestra alimentación sea muy deficiente en calidad, condicionando un pobre consumo de antioxidantes.

La cantidad de los radicales libres, así como el tiempo que permanecen en el cuerpo, determinará la gravedad del daño a las células; sin embargo, los efectos de los radicales libres pueden contrarrestarse gracias a los defensores que son los antioxidantes, por lo que es de fundamental importancia que tengamos una alimentación diaria que contengan varios tipos de antioxidantes o tomar suplementos de alta calidad que los contengan antes de que sea demasiado tarde para nuestra salud.

El daño oxidativo presente en las células de nuestro cuerpo es el causante del envejecimiento biológico y uno de los órganos más visibles de este daño por reacción en cadena es la piel.

Los antioxidantes, por consiguiente, pueden ayudarte para prevenir muchas enfermedades e incluso algunos tipos de cáncer.
El reto para cada uno de nosotros es neutralizar el efecto de los radicales libres para lograr una mejor salud y mantenerla, e incluso combatir muchas enfermedades.

 

 

 
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