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Las Golosinas apenas Aportan Nutrientes

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Subtítulos
Impacto de las golosinas en la salud
Las caries aparecen antes en los chicos por culpa de las golosinas
Consejos para el Dentista
Las golosinas son una tentación a la que pocos se resisten. Sus atractivos colores y formas atraen a niños y mayores, que se dejan arrastrar por la variedad de sabores que deleitan sus paladares.

Pero lo que muchos no saben es que estos dulces tan adictivos apenas aportan nutrientes y sí excesivas calorías.

Los Ingredientes de las Golosinas

Un reciente estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios sobre los componentes de las golosinas revelaba que su higiene es buena y que no tienen tantos colorantes como se podría pensar en un principio.

La OCU afirma que están compuestas básicamente por azúcar -sacarosa en su mayor parte, aunque también glucosa, fructosa o maltosa-, que es la base fundamental y suele constituir más del 50% de su peso. También contienen gelatina, espesantes y productos de origen vegetal que se utilizan para dar consistencia al producto.

En algunos tipos de gominolas se ha detectado sorbitol y otros polialcoholes -edulcorantes que además tienen propiedades conservantes y ayudan a mantener la humedad-, grasas y ceras -que se usan para extraer las gominolas de sus moldes-, además de claras de huevo o proteínas lácteas para hacer golosinas tipo "nube".

Por último, suelen contar con ácidos, especialmente cítricos, para potenciar su sabor; colorantes, tanto naturales como artificiales y aromas cuya composición resulta más misteriosa pero que sólo se utilizan en cantidades muy pequeñas.

Por lo general, el nivel de colorantes que presentan estos alimentos no es tan elevado, aunque por sus llamativos tonos parezca todo lo contrario, apunta la OCU. Así, según el estudio, un niño de 15 kilos de peso que consumiera 100 gramos de estas chucherías alcanzaría en el peor de los casos tan sólo el 10% de su dosis diaria admisible.

Entre los colorantes autorizados, el estudio detectó azoicos que pueden producir reacciones adversas en las personas predispuestas a ello, e incluso pueden llegar a producir crisis de asma, pero salvo este caso no se detectó ningún otro efecto perjudicial.

Venta a granel

Una de las quejas más frecuentes de las asociaciones de consumidores con respecto a las chucherias es la ausencia de un envoltorio que incluya sus ingredientes, ya que es un producto que por su formato se tiene que vender a granel. Aunque la ley obliga a que en las cajas aparezca una pegatina con la composición y el nombre del fabricante, los comercios no siempre la cumplen.

Ascensión Marcos recuerda que a pesar de que las golosinas son inocuas para la salud, si son perjudiciales en el sentido de que no aportan nada al organismo y en el momento en el que se aumenta su consumo se diluye el resto de ingestas en el niño y por tanto de los nutrientes que necesita.

Esta investigadora insiste en que las gominolas son sólo calorías que nutricionalmente no aportan nada y quitan el apetito, con lo cual restan los nutrientes de la comida normal, por esta razón desaconseja a los padres usarlas como premios para los niños antes o después de las comidas.

Impacto de las golosinas en la salud

En las últimas dos décadas Chile ha pasado de ser un país con alta tasa de desnutrición y baja tasa de obesidad, a una escasa desnutrición y altas tasas de obesidad en todos los grupos etarios. En dos investigaciones realizadas en 1988 y 1992 en adultos de Santiago, la obesidad aumentó de 6 a 11% en los hombres y de 14 a 24% en mujeres. La prevalencia de obesidad infantil se ha duplicado en los últimos 10 años, alcanzando 17,2% el año 2002 entre los niños de 6 años.

El fenómeno es global, ya que en EE.UU la obesidad en la población adulta alcanza 30,5%, mientras que el sobrepeso en los niños de 6 a 11 años es de 15,3%.

Es aún discutido el impacto de las golosinas en la salud de niños y adolescentes. Existen estudios que avalan la hipótesis de una relación entre el incremento en el consumo de golosinas y colaciones y el incremento en la densidad total de energía consumida, tanto en adultos como en niños. Se propone una conexión entre los patrones de consumo de snacks, el incremento en la densidad de energía de los alimentos consumidos y una alteración de la sensación de saciedad, con un sobreconsumo pasivo de energía y un incremento en la obesidad.

Sin embargo, estudios como el de Bandini no logran establecer diferencias en el consumo de golosinas entre grupos de obesos y no obesos. Esto puede deberse a las dificultades metodológicas para determinar la ingesta de este tipo de alimentos ya que muchas veces no son reportados.

Comparados con las comidas normales, las golosinas incrementan la densidad energética y la proporción de energía proveniente de la grasa e hidratos de carbono, mientras que son deficientes en otros nutrientes.

En los últimos 50 años, la tasa de consumo de bebidas gaseosas en Estados Unidos ha aumentado en 500% per cápita, siendo la principal fuente de azúcar extra en la dieta de adolescentes. Se ha demostrado que el consumo de bebidas en niños está asociado con un aumento en la obesidad; se observa un reemplazo de la leche en la dieta resultando en déficit de calcio y un aumento en las caries dentales asociado también al consumo de snacks dulces. Existe una hipótesis que plantea que el consumo de carbohidratos en forma líquida no compensa la energía consumida produciendo un balance energético positivo.

Se hace imprescindible una educación que enseñe a comer más cereales, frutas y verduras.

Las caries aparecen antes en los chicos por culpa de las golosinas

Día tras día encuentran más facilidades para instalarse en la cavidad bucal, siempre acompañadas por un aliado ineludible: el quiosco. Las caries hoy tienen “vía libre” para multiplicarse en la boca de los más chiquitos, y la ingesta excesiva de azúcares parece tener toda la culpa.

En la actualidad, ocho de cada diez niños en edad escolar, que visitan al odontólogo, tienen caries y éstas se manifiestan a edad cada vez más temprana: hay chicos que ingresan a la salita de 4 con algunos dientes afectados. Con esto contribuye que durante la primera infancia también se produce un deterioro significativo de las piezas dentarias producido por el “superávit” de azúcar presente en la mamadera nocturna.

Si bien este proceso infeccioso denominado carie s es multifactorial, el alto consumo de azúcares, sobre todo a través de golosinas y gaseosas, se anota en el primer lugar de la “lista negra.

Actúan muchos factores para que se manifieste este proceso infeccioso: el tipo de alimentación, la higiene bucal, la placa bacteriana y el tiempo, que cumple una función clave. Hoy tienen prioridad las caries producidas por los azúcares y esto está directamente relacionado con la alimentación que reciben los chicos”, explicó Carlos Prigione, titular de la cátedra de Odontopediatría de la Facultad de Odontología de la UNCuyo.

Ésta es una “enfermedad moderna”, afirmó el profesional, que obliga a cambiar los hábitos alimentarios, porque la sacarosa que contienen los jugos, caramelos y bebidas gaseosas termina desmineralizando el diente. En este proceso, la placa bacteriana, que es una sustancia viscosa compuesta principalmente por gérmenes, se ocupa de corroer la pieza dentaria.

Por su parte, las bacterias que habitan en la boca fabrican ácidos y cuando la placa se adhiere a los dientes, estos ácidos pueden atacar la parte más superficial de aquéllos, el esmalte. “Por eso, aparte de disminuir la ingesta de azúcares, es muy importante el cepillado minucioso después de cada comida principal. Los padres le deben enseñar a los chicos que el cepillado debe realizarse con poca pasta y limpiando todas las caras de los dientes en forma ordenada”, detalló Walter Lopresti, director del Centro de Atención Odontológica del Discapacitado de la UNCuyo.

En tanto que los niños que transitan la primera infancia, y todavía no han conocido al Ratón Pérez, también tienen problemas en su dentadura. Las “caries del biberón” son muy comunes entre los más chiquitos. “Cuando el niño toma la última mamadera se queda dormido y no termina de tragar toda la leche; ésta generalmente tiene mucha azúcar, la que actúa masivamente sobre las piezas dentarias y, con el tiempo, las destruye”, aseguró Prigione.
Por eso, señalaron los profesionales, los padres no deben excederse en la cantidad de azúcar que le colocan al biberón. “Estas caries, también llamadas rampantes o generalizadas, se dan en varios dientes al mismo tiempo, son muy dañinas y pueden producir la destrucción casi total del tejido dentario”, argumentó la odontopediatria Betina Palazzo.

Consejos para el Dentista

  • Primera visita. La primera visita del niño al odontólogo debe ser entre el momento en que aparece el primer diente (5 a 8 meses) y el momento en que todos sus dientes primarios son visibles (antes de los 2 años y medio).
  • No se debe llenar la mamadera con líquidos que contengan azúcar, tales como jugos artificiales y gaseosas.
  • No se debe dejar al bebé en la cama con el biberón.
  • Se debe evitar el uso prolongado de chupetes y no se lo debe untar con miel o azúcar.
  • Después de cada comida principal se deben limpiar los dientes del niño, con poca pasta dental y en forma ordenada. El cepillado más importante es el nocturno.
  • Se debe comenzar con el cepillado cuando al niño le salen los dientes.

 

 

 

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