Warning: embed_me.html could not be embedded. Estilo de vida: Factor Nº1 en la dieta Alimentacion Sana
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Estilo de vida: Factor Nº1 en la dieta

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Subtítulos
Nuestro ritmo de vida
En realidad, no existen alimentos más o menos sanos, sino hábitos más o menos saludables. Nuestro estilo de vida es fundamental para inclinar la balanza de un lado o de otro.

Un estudio realizado por españoles desvela algunas de las pautas que justificarían nuestros malos hábitos alimenticios: el abandono de la tradición culinaria, las preferencias individuales y los mensajes nutricionales (confusos) de difícil cumplimiento son algunas de las claves que explicarían la adopción de dietas poco saludables. De hecho, nueve de cada diez españoles reconoce que sólo come aquello que le gusta, sin intentar seguir una dieta equilibrada.

Las patatas o papas y el helado se nombran como productos favoritos, mientras que las verduras, legumbres y pescados (todos ellos especialmente recomendados para una vida saludable) son los menos aceptados, sobre todo por los niños y adolescentes. La inmensa mayoría de los entrevistados (77,5%) reconoce, además, que los hábitos alimentarios de la población han empeorado.

Los niños, los jefes de la casa

Los consumidores seleccionan los alimentos para satisfacer sus gustos personales, no tanto por lo sanos que puedan ser. Según detalla el estudio, esto significa que "niños y adultos están hoy cada vez más consentidos" desde este punto de vista, fundamentalmente los más pequeños de la casa, que se han convertido en esenciales prescriptores alimentarios, ya que influyen decisivamente en las compras de toda la familia.

Y es que la "socialización del gusto", que antes comenzaba en los hogares, hoy empieza en la escuela, lo que lleva a los padres a satisfacer cualquier demanda de sus hijos cuando éstos comen en casa. El 35,7% de los entrevistados afirma que se adapta a los gustos de sus hijos "porque no se puede estar todos los días discrepando".

Dejar que los niños coman sólo lo que les gusta o lo que les apetece está provocando consecuencias negativas para la salud de los más jóvenes: de hecho, la diabetes ha aumentado de un modo muy relevante entre la población infantil y juvenil.

El poder de la publicidad

Aunque este consumo se hace en primera instancia para satisfacer una necesidad biológica, adicionalmente, el hombre obtiene y consume alimentos para satisfacer otras necesidades como las psicológicas y sociales. En otras palabras, se podría decir que el hombre cubre la necesidad de alimentarse por dos vías: por un lado de acuerdo a lo que necesita y puede obtener y por otro de acuerdo a lo que le ofrece la publicidad, lo que le anuncian o venden los medios de comunicación.

Por esa razón es importante tomar en cuenta la influencia que ejerce la publicidad y los medios de comunicación sobre los hábitos alimenticios de la población, por lo que el consumidor debe estar atento para valorar los mensajes que la publicidad ofrece, con el fin de que tome decisiones adecuadas sobre su consumo de alimentos.

Nunca antes se había debatido y hablado tanto sobre la influencia de una alimentación sana sobre la salud como en los últimos tiempos. La alimentación ha sido una de las necesidades y preocupaciones fundamentales del hombre, además es uno de los factores determinantes de la formación y del progreso de las sociedades.

La alimentación diaria es algo común que frecuentemente se pasa por alto su importancia, limitándose a satisfacer un antojo o calmar el apetito, por ello, se debe reflexionar sobre la conveniencia de alimentarse adecuadamente, satisfaciendo las necesidades del organismo.

Es un hecho que la alimentación está influenciada por factores socioeconómicos y culturales individuales, así como también por la sociedad en general y el propio país. Es evidente que la disponibilidad, costo, palatabilidad (gusto) y caducidad de los alimentos, influyen de manera notable sobre los hábitos dietéticos de la población.

Nuestro ritmo de vida

La falta de tiempo para cocinar y comprar alimentos es uno de los principales motivos que explican por qué comemos peor. Se suelen adquirir productos precocinados, apenas se cocina y la ingesta es apresurada. Los horarios laborales y el vertiginoso ritmo de vida que llevamos explicarían, en parte, la generalización de estos hábitos tan nocivos.

Al carecer de tiempo, tampoco se produce la transmisión de los conocimientos alimentarios y culinarios dentro del hogar que sí tuvo lugar en las generaciones anteriores. No parece tratarse de un problema de interés, ya que un 62% de los encuestados reconoce que le gustaría saber más sobre cocina y alimentación.

El Foro Internacional propone involucrar tanto al sector privado como al público para promover patrones de consumo alimentario saludables. Por ejemplo, entre las medidas que considera deseables, estarían la reducción progresiva, por parte de la industria alimentaria, del contenido en grasas, azúcar y sal de los alimentos, la regulación publicitaria, fomentar que los restaurantes ofrezcan menús más sanos, supervisar la comida que ofrecen los centros escolares o incluir la educación alimentaria como materia de enseñanza en las primeras etapas escolares.

 

 

 

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