Warning: embed_me.html could not be embedded. Como incluir el Pescado en nuestra Dieta Alimentacion Sana
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Como incluir el Pescado en nuestra Dieta

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Subtítulos
¿No les agrada su sabor?
¿Te dicen que el pescado "no les llena"?
¿Preparas el pescado siempre de la misma manera?
¿Por qué no incluyes el pescado dentro de sus platos preferidos?
Hay innumerables especies de pescado a las que tenemos acceso y las múltiples posibilidades que ofrece el pescado en la cocina.

Todo junto con sus interesantes características nutritivas, lo convierten en un alimento obligado en la dieta de toda la familia, y recomendable para cualquier edad.

Sabes porque comer pescado nos hace bien?

El pescado es un alimento suave, tierno y fácil de digerir. Estas características se las debe a sus proteínas poco fibrosas y a su bajo contenido en colágeno, si lo comparamos con el que contiene la carne. ¿Habías oído alguna vez hablar del colágeno? El colágeno es una proteína del tejido conjuntivo presente en la piel, los tendones y los cartílagos, que aporta dureza allí donde abunda. Dado que el pescado tiene poco colágeno, resulta más fácil de digerir, lo que hace que sea un alimento indicado en la dieta de cualquier persona, y en particular en la de niños y niñas. Además, si tenemos en cuenta la cantidad de grasa, los pescados magros son más fáciles de digerir que los pescados grasos o azules. Tal vez por esta razón los pescados azules producen pesadez de estómago en los pequeños, aunque puede que se deba a que se los comen siempre fritos o rebozados, y por tanto con mucha más grasa.

El pescado es un alimento con muy buena dosis de proteínas, ¡mayor en los mariscos y los pescados azules! Si creías que el pescado tiene menos proteínas que la carne, te equivocas. Los pescados contienen una cantidad similar de proteínas que la carne y el huevo, y se dice que las proteínas de estos alimentos son de alto valor biológico. Pero ¿sabes qué significa esto? Las proteínas de alto valor biológico son aquellas que contienen todos los aminoácidos esenciales, sustancias que el organismo no puede fabricar y que necesita que se las aportemos por medio de los alimentos. Las proteínas son los nutrientes más necesarios para que los músculos y los órganos crezcan y se desarrollen. Y tus hijos las necesitan en su justa medida, para crecer correctamente.

El pescado azul te sienta bien porque sabes que al comerlo tomas una buena dosis de "grasa buena", rica en ácidos grasos poliinsaturados, en concreto ácidos grasos omega 3. Estas sustancias son capaces de aumentar el HDL o "buen colesterol" y reducir el LDL-c o "mal colesterol", así como el colesterol total y los triglicéridos sanguíneos. Por tanto, si coméis pescado estáis previniendo enfermedades del corazón. Y por eso, comer pescado te sienta bien a ti y a los tuyos.

Los azules (anchoa, atún, caballa, salmón, sardina…) presentan como mínimo un 6 por ciento de grasa, -lo normal es que contengan entre un 8 y un 15 por ciento de grasa-, por lo que 100 gramos contienen entre 120 y 200 calorías. ¿Sabes como los puedes diferenciar fácilmente? Fíjate en su cola. Los pescados azules la tienen en forma de flecha, mientras que en los blancos el borde de la cola es recto.

De todos modos, es importante que no te dejes guiar solamente por el número de calorías que contienen los pescados ya que el azul, aunque es más graso y calórico, es imprescindible en la alimentación. ¿Sabes cuál es la razón? En la grasa del pescado azul abundan los ácidos grasos insaturados, cuyo aporte adecuado te ayuda a mantener la salud de tu corazón.

Por ello, tanto el pescado blanco como el pescado azul constituyen una buena opción para formar parte de la dieta de toda la familia. Y haz todos los esfuerzos posibles para que tus hijos también consuman estos alimentos.

El pescado es, junto a las verduras, uno de los alimentos más problemáticos a la hora de ofrecérselo a niños y adolescentes. Su sabor, poco atractivo para los pequeños, el hecho de que siempre se cocine del mismo modo, o sus incómodas espinas, hacen que se genere más de una discusión en la mesa. Pregúntate y pregúntales cuál puede ser la razón por la que rechazan el pescado. ¿Te identificas con alguna de las siguientes cuestiones?

No lo quieren porque tiene espinas

Para los más pequeños sobre todo, las espinas del pescado son un problema, por miedo a tragárselas o a atragantarse con ellas. La solución a este inconveniente es sencilla; ofrécele el pescado en filetes o en lomos siempre limpios de espinas, en lugar de en rodajas, por lo menos hasta que sean más conscientes de lo que están comiendo. Fíjate en la oferta de este tipo de presentaciones sin espina, ¡es inmensa!, sobre todo en pescado congelado (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape…), aunque estos mismos y otros más (perca, mero, rape, atún, bonito, chicharro…) también los puedes pedir en la pescadería para que te los preparen de esta forma.

¿No les agrada su sabor?

Si tu hijo es uno de los que se resiste a comer pescado por su sabor, tal vez te sirvan las siguientes ideas para que no dejen de comerlo. ¿Has probado a macerar los pescados con limón, aceite y hierbas aromáticas? ¿Y a acompañarlos de salsas diversas y de guarniciones variadas? Estas son unas formas prácticas y sencillas de cambiar el sabor del alimento. Y cuando vayas a cocinar pescado, ten en cuenta que hervido o a la plancha, su sabor y olor es más pronunciado, por lo que puedes atenuar o disimular su sabor, sin ocultarlo totalmente, de manera que tu niño lo vaya identificando y conociendo. Si acompañas el pescado con salsas (bechamel, mayonesa, salsa rosa, salsa verde…) o lo cocinas de diversas maneras (horno, papillote, escabeche, rebozado, empanado…), suavizas su sabor.

¿Te dicen que el pescado "no les llena"?

El tipo de proteína característica de los pescados, distinta que la de las carnes, hace que los primeros sean, en general, más fáciles de digerir, y eso es lo que explica que tu hijo o tu hija note el estómago "vacío" a las pocas horas de comer pescado. Aunque esta sensación depende también del contenido en grasa del pescado (los azules tienen más grasa, y su digestión es más lenta), de la forma de cocinado y de cuál sea su acompañamiento. Si cocinas el pescado al horno o guisado y acompañado de patatas, guisantes o arroz, como por ejemplo un jurel al horno con cebolla y patatas panadera, le "llenará" tanto o más que un filete con pimientos. Te animamos a que pruebes las recetas de pescado que te sugerimos.

¿Preparas el pescado siempre de la misma manera?

Tus hijos quieren ver platos y alimentos diferentes, divertidos y con color. No les atrae el típico filete de lenguado al horno o las ruedas de merluza rebozadas, sin color y sin nada que llame su atención. Piensa en cuáles pueden ser las alternativas: cambia la preparación, la condimentación y la guarnición que acompaña al pescado y cocínalo de forma que les resulte apetecible.

Por eso, resultará muy útil que prepares guarniciones que alegren el plato, como unas verduritas salteadas, unos pimientos verdes y rojos mezclados, o unas gulas y unos palitos de cangrejo. También puedes preparar salsas, como una salsa americana (elaborada con hortalizas, arroz y caldo de pescado) o una salsa rosa (una simple mezcla de mayonesa y ketchup) que además de alegrar la vista, hagan el sabor del pescado más agradable para los niños pero sin camuflarlo del todo.

Si esto no es suficiente, puedes presentar el pescado de un modo diferente como en originales brochetas donde lo combines con hortalizas como tomatitos enanos, pimientos o berenjena. También puedes asarlo al papillote. Para ello has de preparar pequeños paquetes de pescado envuelto en papel de aluminio que introducirás en el horno. Deja que tus hijos participen en la elaboración de los paquetes de pescado. Es más probable que se animen a comerlo ya que ellos mismos lo han preparado.

¿Por qué no incluyes el pescado dentro de sus platos preferidos?

Es difícil que niños y adolescentes rechacen un plato de pasta o arroz, por lo que has de aprovechar para ofrecerles, por ejemplo, un plato de espaguetis con atún y gambas, o una suculenta paella que cuente con el pescado entre sus ingredientes. Empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas, flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, en ensalada, con salsas diversas, con patatas, acompañado de verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno… Con una pizca de ingenio, un pescado se puede convertir en un plato muy apetitoso. ¡Ánimo!

Todas estas ideas pueden resultar útiles para que tus hijos se vayan acostumbrando al sabor y a la textura del pescado. Una vez que hayas conseguido esto, es importante que también consuman pescado como tal, es decir, sin formar parte de otros platos. En este caso no has de olvidar acompañar al pescado con una guarnición preferiblemente vegetal, así como elegir las piezas que menos espinas tengan, como filetes sin espinas o lomos en vez de rodajas.

 

 

 

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