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La compulsión por bajar de peso

La compulsión por bajar de peso
El 95% de las personas terminan abandonando sus esfuerzos y fracasan en sus intentos de dieta o ejercicios. Son muy pocos los que lo logran, y mucho menos los que lo pueden mantener.

Debido a esto la obesidad y el sobrepeso han venido en aumento durante los últimos 40 años y hoy se han convertido en una “epidemia” porque afectan a la gran mayoría de nuestra población. Mientras tanto, todo lo que vemos en la televisión y en la prensa nos indica que estamos “gordos” y que tenemos peso de más.

Muchas de las personas que se ponen a dieta fracasan solamente porque tienen una meta equivocada o una compulsión por “bajar de peso”. La general de que el problema es que tenemos demasiado peso es una creencia equivocada. El problema general no es que tengamos demasiado peso, el problema es que tenemos demasiada GRASA y eso es lo que nos clasifica como “gordos”, la grasa.

La paranoia de la grasa

Hay una diferencia importante que debemos reconocer antes de ponernos a dieta para luego sentirnos fracasados porque no estamos “bajando de peso” como nos gustaría. La diferencia crucial está en saber fijar la meta correctamente. No es lo mismo “bajar de peso” que ADELGAZAR.

Cuando el cuerpo “baja de peso” la pérdida puede ser de agua, músculo o grasa. La realidad es que lo único que nos interesa reducir es la GRASA. No queremos reducir el agua porque se nos deshidrata el cuerpo y se nos reduce el metabolismo lo cual eventualmente nos hará engordar.

Tampoco queremos reducir los músculos del cuerpo porque si se reducen nuestra piel quedará flácida y con “pellejos”. Lo importante es reducir la GRASA. A eso se le llama “adelgazar” y eso es lo que realmente queremos lograr.

La gente tiene una compulsión con el peso de su cuerpo. Quieren, cueste lo que cueste, “baja de peso”. Pero se les olvida que el cuerpo está compuesto de muchas cosas: agua, huesos, músculos, carne y grasa. Lo único que realmente queremos reducir es la grasa porque es la grasa la que nos hace estar “gordos”.

La grasa excesiva también es la que tapa nuestras arterias y produce los ataques al corazón y la alta presión. La grasa excesiva es la que causa la “resistencia a la insulina” a los diabéticos y les hace imposible controlar su diabetes. Es la grasa excesiva la que hace que muchas mujeres sean infértiles o que tengan una menstruación dolorosa e irregular. La grasa es una sustancia necesaria pero cuando se acumula de forma excesiva ocasiona un montón de problemas hormonales y de salud. Lo que queremos reducir es nuestro exceso de grasa. O sea, adelgazar.

El peso nunca ha sido una buena medida para saber cuánta grasa contiene el cuerpo. Esto es debido a que el cuerpo humano es por lo menos 65% agua y el agua pesa mucho más que la grasa.

La grasa no es una sustancia pesada y es por esto que la gente gordita flota en el agua con mucha facilidad. La grasa es una sustancia muy liviana pero el problema es que es VOLUMINOSA. O sea, ocupa mucho espacio. Por eso, tratar de medir los resultados de una dieta o de un programa de ejercicios con una pesa o con una báscula es exponerse a fracasar. Lo que realmente debemos observar, si estamos adelgazando, es la talla de ropa. Observar la forma en que nos queda la ropa no falla porque nos dice con claridad si realmente estamos reduciendo la grasa del cuerpo o no.

Por otro lado, cuando nos ponemos la presión de estarnos pesando el cuerpo ello nos crea una ansiedad que aumenta los niveles de la hormona cortisol y eso no nos permite adelgazar.

El estrés continuo de estarse pesando cada día ayuda a sabotear el esfuerzo porque la hormona cortisol nos reduce el metabolismo, nos da hambre y nos hace engordar.

¿Ser gordo es lo mismo que estar pesado?

Si usted quiere hacer algo lógico y efectivo para adelgazar olvídese de la pesa. No pese su cuerpo más de 1 vez en semana y siempre tenga presente que el problema no es “estar pesado”. El problema verdadero es estar “gordo” y eso no se puede determinar bien con una báscula.

Observe los cambios en su talla de ropa. Si alguien le pregunta ¿cuántas libras has bajado? sólo contéstele “he reducido 2 tallas de ropa” (si es usted una mujer) o “mi cintura se ha reducido 4 pulgadas” (si es usted un hombre). Nunca le de demasiada importancia al peso de su cuerpo. Sí déle mucha importancia a poder ponerse esa ropa que tenía colgada en el ropero que ya no se podía poner porque le quedaba apretada.

Para colmo cuando una persona hace un régimen de ejercicios aumenta de peso. Pero este aumento de peso es algo bueno porque al hacer ejercicio a la persona le crece su masa muscular. Los músculos pesan 2 ½ veces más que la grasa.

Si los músculos aumentan se reducirá la grasa del cuerpo y usted adelgazará. Aumentar la musculatura es algo bueno. He oído a un supuesto experto en nutrición decirle a su cliente que no haga ejercicio porque hacer ejercicio “le aumenta de peso”.

Esto refleja la ignorancia del experto en nutrición sobre el cuerpo humano. La mejor forma de adelgazar es hacer la dieta correcta y acompañar el esfuerzo con una rutina de ejercicios.

Entonces, olvídese del peso. No es importante. Observe su talla de ropa o el tamaño de su cintura. Déle

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