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La Obesidad

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Subtítulos
Obesidad y Actividad Fisica
Bebidas para Adelgazar
Alimentos Adictivos
Secuelas
Peligro de las Dietas
Dietas Masivas
Mitos de los Alimentos
Obesidad Infantil
Sistema Nervioso
Simpatico
Genes en la Obesidad
La Sibrutamina y el Orlistat
Cambios Emocionales en las Dietas
Más de la mitad de los 
Porteños son Gordos
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La Obesidad es una enfermedad crónica originada por muchas causas y con numerosas complicaciones.

Se caracteriza por el exceso de grasa
en el organismo y se presenta cuando el Indice de Masa Corporal en el adulto es mayor de 25 unidades.

Sin embargo la obesidad se presenta no sólo en la "forma fisica " sino tambien en las actitudes y  emociones.

Actitudes gordas y emociones sin limites tienen que ver con las ansiedades y depresiones que generalmente llevan a una alimentacion compulsiva y excesiva. La gordura emocional no se cura comiendo menos alimentos.El ayuno de emociones es imprescindible en estos casos.

No se deje engañar, la obesidad no se detiene comiendo menos o solo haciendo dietas. Requiere un abordaje integral y sistematico que genere verdaderas cambios internos y  estructurales

Obesidad y actividad física

¿Cuáles son los factores a tener en cuenta para lograr un mejor rendimiento físico. La relación de la alimentación en las personas con sobrepeso que hacen ejercicio y en las que no lo realizan?
Con la actividad física constante se producen cambios en el funcionamiento corporal general, entre ellos los más destacados son: aumento de la capacidad de "quemar" la grasa celular; descenso de los niveles de triglicéridos, aumento del HDL (conocido como colesterol bueno) y disminución de la presión arterial.

Los beneficios de la actividad física en el tratamiento del sobrepeso tienen 3 pilares fundamentales, el gasto calórico del ejercicio propiamente dicho, el factor psicológico que incluye una disminución del apetito por colaborar con el control de la ansiedad y los cambios en el funcionamiento del organismo, haciendo una vida mucho más saludable mejorandosu calidad.

Beneficios de la actividad física:

  • Normalización de la presión arterial.
  • Aumento de la capacidad pulmonar.
  • Aumento de la fuerza muscular.
  • Aumento de la capacidad aeróbica.
  • Disminución de la masa grasa.
  • Disminución de los niveles de triglicéridos.
  • Aumento de HDL.
  • Mejoría de la relación del individuo con el propio cuerpo.
  • Modificación de la conducta alimentaria, con disminución del apetito, en especial de la ansiedad.

Tipo de ejercicio recomendable:

La actividad debe ser preferentemente aeróbica (marcha, trote, gimnasia, bicicleta, natación), la cual se recomienda practicar 3 veces por semana con una duración de 30 a 40 minutos por sesión. Es importante avanzar gradualmente, y conocer el límite propio.

Cada individuo tiene consideraciones particulares para la elección del tipo de actividad. Para evitar complicaciones, la persona debe ser evaluada por un profesional. Generalmente el ciclismo y la marcha son bien tolerados en todos los casos. Aunque en el caso de dolor articular, por ejemplo en las rodillas, o tobillos, no se debe forzar estas articulaciones con caminatas hasta que no se hayan fortalecido con otro tipo de ejercicio. Por eso es importante contar con una persona idonea para que el ejercicio realmente sea saludable para la salud.

Conclusión:

La actividad física es un pilar fundamental del tratamiento de los trastornos del peso modificando la composición del cuerpo y el funcionamiento del metabolismo y los sistemas, mejorando la relación con la comida y con el propio cuerpo. Por ello es que desde esta mejoría se hace posible un tratamiento efectivo a largo plazo que culmine con una modificación de los hábitos erróneos del individuo.

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Qué es la Obesidad?

Aún está en discución si la obesiad es o no una enfermedad. Pero lo cierto es que la obesidad es una condición epidémica, metabólica, crónica, heterogénea, estigmatizada y generadora de numerosas enfermedades:

  • Enfermedades articulares (artritis, artrosis) en pies, rodillas, columna vertebral, cadera, etc.
  • Hipertensión arterial (riesgo de accidente cerebro-vascular o derrame cerebral).
  • Agrandamiento del corazón e insuficiencia cardíaca.
  • Diabetes.
  • Trastornos circulatorios periféricos (circulación arterial y venosa deficiente, várices).
  • Alteraciones respiratorias crónicas.
  • Deterioro de la función renal.
  • Deterioro de la función hepática.
  • Alteraciones digestivas (digestión lenta, constiparon).
  • Deterioro orgánico general y envejecimiento prematuro.
  • Alteraciones de los ciclos menstruales y menopausia precoz.
  • Alteraciones de la vida sexual.
  • Trastornos emocionales (angustia, sentimiento de inferioridad, depresión).
  • Alteraciones hormonales.
  • de conservar dichos resultados.

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Peligro de las Dietas

Una hoja de lechuga para el almuerzo y una fruta en la comida. Estas son las imágenes que, a la vez, ilusionan y hacen temer a quienes deciden bajar de peso. Qué hay que tener en cuenta antes de comenzar un régimen y qué peligros encierran algunas dietas.

Comer bien y sano y ver que las agujas de la balanza se mantienen estables, debe ser uno de los sueños más recurrentes de la humanidad. Y, cuando el calor arremete, la urgencia por perder mágicamente la grasa acumulada durante el invierno puede ser el paso previo a sumergirse en dietas que desestabilizan el organismo y crean problemas que exceden al terreno de lo físico.

“Para que una dieta sea seria, debe incluir todos los grupos de alimentos (salvo azúcares simples y cuerpos grasos) y estos alimentos deben poder mezclarse entre sí. Otro punto es que esté hecha por un especialista en nutrición, y por último: ninguna dieta seria hace perder más de dos kilos por semana, en promedio”, explica Cecilia O’Connor, nutricionista.

Ninguna dieta seria hace perder más de dos kilos en promedio por semana

Sol Russi, licenciada en nutrición, completa: “Un buen plan de alimentación debe cubrir nuestros requerimientos diarios de nutrientes y mantenernos saludables, a partir de nuestro sexo, edad, altura, actividad física, y hábitos. Hay que adoptar una dieta personalizada que incorpore todos los grupos de alimentos (cereales, carnes, frutas y verduras y lácteos) de la pirámide nutricional”.

Antes de comenzar un régimen, lo ideal es consultar con un especialista para no caer en las dietas “milagrosas”, que por lo general hacen perder más la constancia y la voluntad de iniciar un buen hábito alimenticio, que esos kilos tan odiados, ya que al poco tiempo se recuperan y a veces, incluso, se superan.

“La función del profesional no es sólo indicar una dieta, sino educar al paciente para que aprenda a elegir los alimentos más convenientes. De esa manera, una vez lograda la meta deseada, el paciente podrá mantenerse sabiendo cuáles son los alimentos permitidos y por qué”, afirma O´Connor.

Otro factor indispensable a la hora de la largada: “Es fundamental acompañar el plan con ejercicio. También es importante comer muchas veces en el día porque evitamos los atracones nocturnos que intentan calmar el hambre acumulado”. Por último, Russi pronuncia las palabras mágicas: “Darse un placer con frecuencia semanal no está mal”.

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Dietas Masivas

Las dietas milagrosas no existen. Antes de empezar un régimen, lo mejor es consultar con un especialista. La falta de ciertos nutrientes en un plan alimentario puede traer consecuencias irreversibles a una edad madura.

La herencia del invierno suma en la balanza y ajusta en la cintura y en la cola. Desde la tapa de cualquier revista, una chica de 45 kilos sonríe feliz, y el título promete: "La dieta del verano, para bajar 10 kilos en 15 días". Compramos la revista y empezamos la dieta.

“El peligro de estas dietas es que no aportan la suficiente cantidad de nutrientes y muchas de las deficiencias que provocan se manifiestan luego de mucho tiempo. Mucha gente cree sentirse bien por la pérdida acelerada de peso, desconociendo que ese déficit de hoy (por ejemplo, de calcio) es el que produce una enfermedad en la edad adulta, como la osteoporosis”, explica la nutricionista Cecilia O’Connor.

Lo más grave es que muchas de las deficiencias se manifiestan luego de mucho tiempo.

“Las dietas masivas (de la luna, antidieta, dieta scardale, entre tantas) tienen como objetivo una restricción calórica tal, que producen descensos bruscos de peso en un corto plazo, lo cual es perjudicial para la salud. Además carecen de nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas que son fundamentales para llevar adelante una vida normal”, puntualiza la licenciada en nutrición Sol Russi.

“Por esta razón, muchas chicas que siguen estas dietas luego de un tiempo sufren amenorrea (retiro del período menstrual) u otras alteraciones fisiológicas que dejan secuelas de por vida”, advierte Russi.

Otro enemigo a la hora de ajustarse el bikini, es el sedentarismo: La inactividad física de diez meses, no puede contra los 500 abdominales y los 250 minutos de step que intentan meterse en un bimestre. Casi tan perjudicial como los regímenes masivos son las horas acumuladas de gimnasia extrema con un cuerpo mal alimentado.

La furia de los gimnasios repletos, y las góndolas de los productos diet semivacías, serán, como cada año al asomar el verano, fotografías de una sociedad en la que la buena imagen empieza a conformarse desde la delgadez. Sin embargo, no sólo se trata de verse, sino de sentirse bien con uno mismo y darle al cuerpo lo que se merece.

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Secuelas cardiovasculares

Existe una relación muy estrecha entre la hipertensión arterial y la OBESIDAD, siendo esta uno de los factores más importantes para el desarrollo de la hipertensión arterial.
Entre las personas menores de 45 años, el riesgo es mucho mayor.

Cuando la RELACIÓN CINTURA-CADERA es mayor a 0.80, la frecuencia de problemas cardiovasculares y de presión arterial elevada es mayor, siendo generalmente las cifras bajas las que primero se elevan.

La insuficiencia cardiaca se presenta ya que el corazón es insuficiente para poder llevar por todo el organismo a la sangre, teniendo que hacer un gran esfuerzo contra la resistencia que le ofrece un cuerpo con OBESIDAD.

La ateroesclerosis es el endurecimiento de las arterias, que junto con la obesidad y el exceso de grasa circulante en la sangre, ocluye mas rápidamente y de manera más importante todas las arterias, especialmente las arterias coronarias que son las que irrigan al corazón.

La obesidad provoca que las venas, especialmente de los miembros inferiores tengan que hacer un gran esfuerzo para llevar la sangre de la periferia al corazón y cada vez se van haciendo más insuficientes presentándose la insuficiencia venosa que se manifiesta con las varices ya que cada vez se van debilitando mas y más las paredes de las venas.

Secuelas cerebrales

Debido al exceso de grasa en el cuerpo por la OBESIDAD, en las arterias del cerebro se va depositando grasa y se va haciendo mas estrecho el paso de sangre por estos vasos sanguíneos pudiendo llegar a ser tan estrecho el diámetro que seria muy factible se tape dicho vaso sanguíneo provocando un accidente vascular cerebral.

Secuelas dermatologicas

En la OBESIDAD, la acumulación de grasa se da en el tejido subcutáneo en donde se va depositando. La piel esta compuesta por elastina lo que le proporciona a esta una cierta capacidad para su elasticidad y dar cabida a este exceso de grasa, pero llega a cierto limite y entonces este tejido se rompe y aparecen las estrías, que según el grado de OBESIDAD y la genética de cada individuo, será de diferente distribución y de diferente intensidad.

Igualmente al romperse la piel se va pigmentando en esas zonas, ya que la melanina lo utiliza como un medio de defensa al rompimiento de la piel.

Durante el proceso de la OBESIDAD, también se dan cambio en el sistema endocrino, tanto en las glándulas centrales como en las glándulas sudoriparas y sebáceas en la piel, dando como resultado crecimiento de mayor vello en diversas regiones del cuerpo y esto se conoce como hirsutismo. Igualmente aumenta la sudoración y debido a la obesidad se presentan en las zonas de roce los furúnculos y en las zonas de pliegues empiezan a aparecer infecciones por hongos.

Secuelas gastrointestinales

En la OBESIDAD, existe un exagerado consumo de alimentos sin importar el tipo, la calidad, la textura y la cantidad del mismo. Todo esto propicia que se inflame la mucosa del estomago provocando gastritis y debido a la gran cantidad de alimento el ángulo esofagogastrico se debilita y permite que el ácido del estomago se regrese hacia el esófago provocando el reflujo esofagico.

Por todos estos excesos de alimentos la vesícula biliar se vuelve insuficiente y se empieza a acumular la bilis en su interior y con el paso del tiempo se presenta la litiasis vesicular. Por el exceso de grasa que se presenta en la OBESIDAD, el hígado no es capaz de metabolizar toda la grasa y se empieza a acumular en las células del hígado, presentando el conocido hígado graso.

Por todo lo señalado anteriormente también se inflama la mucosa del intestino grueso, mejor conocida como colitis, que puede desencadenar en cáncer de colon. Con todo el exceso de carga alimentaria del aparato digestivo se inflaman las venas que se encuentran en la parte final del colon y se presentan las hemorroides que pueden llegar a sangrar o a trombosarse, requiriendo una intervención quirúrgica de emergencia.

Secuelas genito-urinarias

La función de la vejiga que al ser elástica, sirve para acumular una gran cantidad de orina y debido al problema de OBESIDAD, la vejiga se ve comprimida y se vuelve insuficiente para retener la orina, presentándose la incontinencia urinaria.

Por el exceso de alimentos que se presenta en la OBESIDAD, el riñón se vuelve insuficiente para eliminar los desechos metabólicos y se van acumulando presentándose los cálculos renales. Debido al problema de OBESIDAD, se producen alteraciones importantes en las hormonas, tanto en la mujer como en el hombre.

En la mujer dichas alteraciones pueden provocar que se altere el proceso de ovulación y como consiguiente se presenten alteraciones en la menstruación. También debido a la obesidad, los ovarios se rodean de grasa y no permiten que se dé la ovulación. Como podemos observar existen 2 mecanismos por los cuales se pueden presentar alteraciones en la menstruación debido a la obesidad.

En el hombre, por las mismas razones anteriores se puede presentar el cáncer de próstata.
En la mujer, la obesidad puede desencadenar lesiones en el útero, que pueden ser benignas o malignas. Lo mismo sucede en los senos y debido al exceso de grasa no es posible detectar a la exploración de los mismos cualquier alteración que quizá si no existiera la obesidad pudiera detectarse en fase mas temprana, evitando problemas de mayor gravedad.

Secuelas metabolicas

Una de las enfermedades mas serias y que tienen mayor impacto en la salud y la calidad de vida de las personas es la diabetes (niveles de glucosa (azúcar) circulantes altos en la sangre) y dicha enfermedad a veces es detectada cuando ya aparecen los síntomas como son poliuria nocturna (orinar mucho durante la noche), polidipsia (tomar mucho agua), polifagia (comer mucho) y perdida de peso. Generalmente la aparición de estos síntomas se presentan entre 8 y 10 años después de tener los niveles de glucosa circulantes en la sangre por arriba de los niveles normales ( >115 mg/dl. en ayunas).

La OBESIDAD provoca que se presente una resistencia a la insulina, provocando un aumento de producción de insulina para compensar el exceso de glucosa circulante en sangre y dicha producción al ser insuficiente provoca el deterioro de las células beta del páncreas que son las productoras de insulina.

También es importante saber que la OBESIDAD con un alto INDICE DE MASA CORPORAL, como una PROPORCIÓN CINTURA CADERA por arriba de 0.80, así como el sedentarismo predisponen a la presentación de la diabetes.

Generalmente en la OBESIDAD, se encuentran altos los niveles de grasa (lípidos) circulantes en la sangre y se pueden dividir en:

La hipercolesterolemia, que es una anormalidad de las grasas (lípidos) y se presenta cuando los niveles de colesterol en sangre se encuentran por arriba de 200 mg/dl.

La hipertrigliceridemia es otra anormalidad de las grasas (lípidos) y se presenta cuando los niveles de triglicéridos en la sangre se encuentran por arriba de 150 mg/dl.

Las lipoproteinas son parte de las grasas (lípidos) que se encuentran combinadas con proteínas y se dividen generalmente en lipoproteinas de alta densidad (HDL) y de baja densidad (LDL) que son las más importantes para él pronostico de ateroesclerosis de las arterias coronarias (corazón). Igualmente existen las lipoproteinas intermedias (IDL) y las lipoproteinas de muy baja densidad (VLDL), que no tienen tanta influencia en él pronostico de enfermedad coronaria.

En la obesidad se encuentra más comúnmente la hiperlipidemia mixta, en la que se pueden encontrar niveles altos de varios de los lípidos mencionados en el párrafo anterior y otros se pueden encontrar en limites normales.

Cuando los niveles de ácido úrico en sangre se elevan por arriba de 8 mg/dl, el riñón es incapaz de eliminarlo en su totalidad y se empiezan a formar cristales del mismo que se acumulan (tofos) y se depositan en las articulaciones. Generalmente se presenta en el dedo gordo del pie, pero también puede presentarse en otras articulaciones y esta entidad se conoce como gota.

Secuelas osteoarticulares

Debido al sobrepeso por la OBESIDAD, cada vez es mayor la dificultad para la movilización, es más difícil desplazarse de un lado a otro, subir y bajar escaleras. Los músculos que se encargan de sostener y movilizar nuestro cuerpo que son conocidos como músculos esqueléticos se van debilitando y su volumen va disminuyendo presentando hipotrofia muscular.

El mismo problema de sobrepeso causado por la OBESIDAD va desgastando las articulaciones y disminuyendo su movilidad y por lo mismo disminuye la circulación del liquido sinovial y disminuye el aporte nutritivo de estas causando una artritis tanto de los miembros inferiores y de la columna vertebral, pudiendo presentar fácilmente una hernia de disco intervertebral.

Secuelas psicologicas

Uno de los factores que son más importantes y que además retroalimentan el problema de la OBESIDAD, es la pérdida de la autoestima, que cada vez va siendo mas y más intensa y como consecuencia se cae en un cuadro de depresión y esto baja aun más la autoestima y nos hace caer en una depresión cada vez mas y mas profunda y algunas personas tratan de compensar dicha situación usando a la comida como un aliciente para su problema y eso consecuenta mas este problema creando un circulo vicioso.

Secuelas pulmonares

Debido al exceso de peso causado por la OBESIDAD, el tórax y el abdomen se encuentran más rígidos y se necesita mucho mayor fuerza para desplazar los músculos torácicos para la inspiración y la persona se fatiga fácilmente y le hace falta el aire (disnea), aunque sea en desplazamientos cortos, por lo que tiene que interrumpir frecuentemente la marcha y reposar.

La OBESIDAD favorece la aparición de una obstrucción repetida de las vías aéreas superiores provocando una dificultad para respirar durante el sueño que se conoce como síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Al estar más rígido el pulmón por lo mencionado con anterioridad, se produce un aumento del volumen sanguíneo pulmonar y se forman pequeñas comunicaciones en las zonas de declive de los pulmones y en esa zona se pueden formar acumulaciones de los elementos de la sangre y presentar pequeños trombos, desencadenando una trombosis pulmonar.

Secuelas quirurgicas

En el paciente que presenta OBESIDAD se presentan una gran variedad de problemas desde el periodo preoperatorio ya que hay gran dificultad para canalizar las venas para administrar las soluciones y los medicamentos.

Durante la anestesia se presentan problemas desde la intubación (colocación de un tubo en la tráquea para mejor ventilación). Igualmente se dificulta la anestesia por vía espinal (raquia). Por el problema de OBESIDAD, la dosis de medicamentos anestésicos es muy variable y es muy difícil mantener una hidratación adecuada.

Durante la cirugía, el aumento de la grasa en el tejido adiposo, dificulta las maniobras tanto de abrir como de cerrar la incisión quirúrgica y también se dificulta el control de los vasos sangrantes (hemostasia).

En el postoperatorio, la mortalidad se encuentra muy aumentada en los pacientes que padecen OBESIDAD, por una disminución de la concentración de oxígeno en las arterias. Se presentan frecuentemente neumonías (infección pulmonar), infecciones de la herida quirúrgica y también se asocia a tromboflebitis (inflamación de las venas) de miembros inferiores.

Secuelas reproductivas

Debido al problema de OBESIDAD, se producen alteraciones importantes en las hormonas. En la mujer dichas alteraciones provocan que se alteren tanto los niveles de estrogenos como los de progesterona y alteren el proceso de ovulación. Por esta misma razón se presenta infertilidad (no poder concebir).

Por el exceso de grasa en la OBESIDAD, las relaciones sexuales son ineficientes y no se pueden llevar a cabo de manera habitual y la mayoría de las veces no se realiza dicha relación de manera satisfactoria.

La OBESIDAD es una de las entidades que con mayor frecuencia complican la evolución del embarazo. La mujer que inicia su embarazo con un INDICE DE MASA CORPORAL por arriba de 25 unidades se considera con obesidad y se limita el crecimiento del producto a expensas del plan de alimentación bajo en calorías para que no suba mas de peso. Además se ha visto que las embarazadas con obesidad tienen productos con mayor peso al nacer que los normales (macrosomicos).

Las mujeres con obesidad presentan mayor riesgo de desarrollar diabetes e hipertensión.

 Secuelas sanguineas

Debido al exceso de grasa que se presenta en la OBESIDAD y que la respiración es deficiente, la oxigenación se ve disminuida y para compensar esto, la medula ósea produce mas glóbulos rojos (poliglobulia) y se eleva la hemoglobina (que es la que transporta él oxigeno a todo el cuerpo) y encontramos los niveles arriba de 18 mg/dl. y en algunas ocasiones cuando las cifras son muy altas es necesaria practicar una sangría (sacar sangre).

Secuelas sociales

De las secuelas más importantes definitivamente son las que tienen implicaciones sociales, ya que en la sociedad actual la persona con obesidad no es aceptada y más aun si es mujer el rechazo será mayor.

A nivel laboral, los patrones no desean tener gente con obesidad, sobre todo a nivel de trabajo de oficina, recepción, ventas, etc., etc. ya que dicen que la primera imagen que percibe el cliente es la que se percibe de la empresa, a veces ni tan siquiera les interesan los conocimientos y las virtudes de sus empleados sino la apariencia física de la misma.

Ni que hablar de lo que sucede a nivel escolar, ya que como sabemos los niños no se callan nada y siempre el agredido es el que presenta obesidad, no se le permite que juegue con los demás y siempre es objeto de burlas y segregación, provocando en los niños, grandes complejos que requerirán tarde o temprano de ayuda profesional para resolver toda la problemática señalada en los párrafos anteriores.

Y todo esto los lleva al aislamiento, a separarse de la gente, a encerrarse en las cuatro paredes y para reconfortarse de todas estas situaciones recurren a la comida y lo que esto va haciendo es hacer mas grave este problema.

Otras secuelas

Debido al problema de OBESIDAD las hernias y eventraciones son muy frecuentes, ya que las paredes musculares no son capaces de sostener todo este sobrepeso y al debilitarse permiten que se formen sacos herniarios que pueden ser en varias localizaciones y que requerirán de intervención quirúrgica y que debido al mismo problema de OBESIDAD, el porcentaje de recidiva es muy alto.

Los pacientes con obesidad, tienen mucho mayor riesgo de sufrir accidentes, ya que pierden su centro de gravedad y además no pueden percibir alteraciones en el piso o altura de escalones o pueden romper una silla que no se encuentre en buen estado o pueden caer al rotarse en una cama de exploración y así podríamos seguir poniendo ejemplos alrededor de esta situación

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Obesidad Infantil

Alrededor de una tercera parte de la obesidad adulta inicia en la niñez. Se ha encontrado que ésta se asocia con una obesidad más severa que aquella que aparece en la edad adulta. Así mismo el adolescente que persiste con su obesidad hasta la edad adulta tiene mayores riesgos de morbilidad.

La severidad de la obesidad y la edad de comienzo determinan si la enfermedad va a continuar durante la vida de adulto. Así mismo mientras más cerca esté el niño de la edad adulta tiene mayor riesgo de que persista dicha obesidad.

La obesidad en los padres aumenta el riesgo de ser un adulto obeso a cualquier edad. El estudio más comprensible de la historia natural de dicha enfermedad en niños y adolescentes demostró que si ambos padres padecen la enfermedad el riesgo de ser obeso en la edad adulta es mucho mayor, sin importar el peso del niño. A medida que avanza la edad del niño, el efecto del peso de los padres va disminuyendo, así como el efecto de la obesidad presente en el niño y su persistencia aumenta el riesgo de obesidad.

Existen tres períodos críticos al comienzo de la vida que afectan la obesidad en los niños, éstos son: el prenatal, el período de rebote de adiposidad y la adolescencia.

La evidencia más clara de que el crecimiento intrauterino influye sobre la adiposidad futura se deriva del seguimiento de los hijos de madres no diabéticas. En una revisión reciente encontraron que diez de 11 estudios demostraron un aumento de la posibilidad de obesidad en el adulto en hijos de madres no diabéticas. De los ocho estudios en los que revisaron nacimientos de madres no diabéticas, siete mostraron una asociación positiva entre peso al nacer y adiposidad en la edad adulta. Los únicos dos estudios que incluyeron peso materno, todavía mostraban una asociación positiva significativa, después de controlar el peso materno. Sin embargo, el peso al nacimiento sólo hace una pequeña contribución con la obesidad adulta.

El período de rebote de adiposidad describe el momento en el cual la curva del índice de masa corporal (IMC) comienza a aumentar después de un punto muy bajo que ocurre entre los 6 y 7 años. El comienzo de este rebote de adiposidad parece asociarse con un incremento de adiposidad en el adulto, incluso luego de controlada la enfermedad en los padres.

La adolescencia representa un período crítico par la obesidad adulta. El comienzo tardío de dicha enfermedad y la maduración temprana parecen asociarse con mayor riesgo de padecer obesidad adulta. Así mismo un grupo grande de obesos severos reporta el comienzo de su enfermedad en la niñez.

La historia natural de la obesidad indica que los padres obesos de niños pequeños deben someterse a consejería para prevenir la obesidad, sin importar el peso del niño.

Todos los miembros de la familia deben controlar el acceso a los alimentos y reducir el tiempo dedicado a la  niños estimularse para que incrementen la actividad física. Sin importar el aumento de autonomía que adquiere el niño a medida que crece, el ambiente familiar es una influencia muy importante en la dieta y la actividad física. El comportamiento alimenticio y la interacción alrededor de la comida representan el punto más importante para recibir una educación preventiva. Como regla general, los padres deben controlar los alimentos de sus hijos y permitir que elijan entre los que se le ofrecen y la cantidad que quieran consumir.

El afán de los padres por controlar la cantidad de alimentos que ingieran sus hijos, el hecho de obligarlos a comer cierto tipo de comidas usualmente produce la reacción opuesta. Por ejemplo, el esfuerzo que hacen los padres para controlar la ingesta de sus hijos se asocia con una capacidad disminuida del niño para controlar su propia alimentación. Así mismo los niños guiados a consumir cierto tipo de alimentos usualmente los consumen menos. Disminuir la disponibilidad de comidas de alto contenido calórico puede motivar a los niños a ingerir mayor cantidad de frutas y vegetales. Sin embargo, ningún estudio ha demostrado aún la asociación entre estos comportamientos y la obesidad.

No se ha hecho ningún estudio para determinar el tipo de acercamiento para mejorar la interacción entre padres e hijos.

Hay todavía menos información sobre los patrones de interacción padres/hijos sobre la promoción de actividad. Como la inactividad se asocia con el comienzo y la permanencia de la obesidad, el tiempo empleado viendo televisión representa la principal forma de inactividad entre los niños. Por eso los límites para ver televisión deben ser impuestos desde temprana edad y mantenidos a través del tiempo.

Cuando el niño inicia el colegio el medio ambiente comienza a influir sus patrones de alimentación, la disponibilidad de alimentos, su elección, frecuencia de consumo y también la actividad física. La mayoría de familias actualmente están compuestas por padres trabajadores y los niños como mínimo consumen una de sus comidas en el colegio y son cuidados por personas diferentes a sus progenitores. En los Estados Unidos actualmente los empleos llevan a las familias a gastar el 30% de sus salarios para comprar alimentos por fuera de casa. Cifra mucho mayor que en Colombia, pero infortunadamente la tendencia en las ciudades capitales enfoca en esa dirección si no se toman medidas al respecto.

La obesidad en la niñez y la adolescencia se asocia con muchas consecuencias adversas. Entre las más frecuentes son el desarrollo de una autoestima baja, que resulta de la discriminación de los compañeros y la sociedad. Aunque las consecuencias médicas de la obesidad ocurren menos en los niños y adolescentes obesos que en los adultos, no es así si los comparamos con los niños que presentan pesos saludables. Esta secuencia tiende a ser paralela a la de los adultos. La hiperinsulinemia se relaciona directamente con la severidad de la obesidad y aunque la diabetes mellitus tipo 2 es rara, en la infancia, la prevalencia en niños y adolescentes obesos comienza a aumentar. Las hiperlipidemias que se caracterizan por aumento de LDL y triglicéridos con HDL disminuida es también frecuente. Aunque la hipertensión es rara en niños y adolescentes, el 50% de los niños hipertensos son obesos.

La principal urgencia de los niños obesos es la apnea del sueño, el deslizamiento de la cabeza del fémur, pseudotumor del cerebro y la enfermedad de Blount.

Afortunadamente estas consecuencias son raras. Sin embargo, si están presentes, debe instaurarse rápidamente un programa para bajar de peso.

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El Sistema Nervioso Simpatico

El sistema nervioso simpático (SNS) es reconocido como importante factor regulador de la tensión arterial y la temperatura corporal.

Ahora se estudian sus implicaciones metabólicas relacionadas con la obesidad. Si admitimos que una pieza principal en el balance del peso corporal lo constituye el gasto energético, y que éste, de manera directa puede ser influido por el SNS, entenderemos fácilmente el interés que su estudio implica para el enfoque y manejo del paciente obeso.

El gasto energético y el SNS

Si se inyecta adrenalina intravenosa a una rata se estimula su gasto energético en reposo. La respuesta termogénica al frío sabemos que es mediada por el SNS. Así pues el SNS actúa no sólo sobre el gasto energético basal, sino también sobre su respuesta: hay relación directa entre la actividad del SNS y la respuesta termogénica a la comida, y esta respuesta se reduce si se administra una sustancia "bloqueadora" como la clonidina.

Aunque el mecanismo exacto aún no está claro, es posible involucrar a los niveles de glicemia y la secreción insulínica subsiguiente: el gasto metabólico basal está elevado en los sujetos que consumen dietas ricas en carbohidratos. Si se hace un clamp y se administra insulina para producir la hiperinsulinemia y se administra glucosa para mantener euglicemia, se observaba un aumento de la termogénesis y de la actividad del SNS.

En la práctica clínica encontramos hipertensión arterial, obesidad y el aumento de la actividad del SNS en muchos pacientes, y nos preguntamos siempre cuál es el factor primario. ¿Es el incremento en la actividad del SNS secundario al desarrollo de la obesidad y el consecuente hiperinsulinismo e insulinorresistencia? ¿O en ésta la que causa una excesiva actividad del SNS?.

Esto podría estudiarse en sujetos pre-obesos, o bien e aquéllos que por reducción retomaron su peso normal. Lo primero se ha investigado en los indios. Pima y se sabe que hay diferente respuesta al propanolol que reduce el gasto energético basal en sujetos caucásicos o en los Pima indicando entonces diferencias en la respuesta del SNS. Y si se estudian los niveles de catecolaminas se encuentran reducidos en sujetos obesos comparados con delgados. Ravussin concluye al respecto: que los modelos animales indican que una actividad reducida del SNS puede ser un factor en el desarrollo de la obesidad. Hay también evidencias que sugieren que en humanos con baja actividad del SNS se presenta mayor riesgo de padecer obesidad debido al bajo gasto metabólico.

Termogénesis

Puede definirse como la producción facultativa de calor por el organismo para responder a situaciones de exceso o defecto de nutrientes con miras a mantener el peso adecuado. En este proceso el SNS es un importante factor regulador. Si el SNS es estimulado, todos los adrenorreceptores son activados, pero la termogénesis principalmente regulada por los adrenorreceptores beta 1 y beta 2.

La respuesta a la restricción energética también conduce a modulación del número y sensibilidad de estos adrenorrecptores. El estudio comparativo entre sujetos delgados y obesos muestra que en estos últimos la respuesta adaptativa del SNS a los cambios energéticos está alterada. Esto tiene mucha importancia si se recuerda que el SNS también modula la respuesta termogénica al ejercicio físico tanto agudo como prolongado, aumentando no sólo el metabolismo basal, sino también la oxidación de lípidos (lipólisis muscular de triglicéridos).

A manera de conclusión sobre la importancia del SNS en la obesidad, actualmente podemos plantear como hipótesis de trabajo las siguientes:

  • ¿Cuál es el defecto preciso en la actividad del SNS y cuáles son los órganos o tejidos involucrados exactamente en la reducción del gasto energético?.
  • ¿Puede corregirse en alguna forma, bien a nivel central o bien en tejidos periféricos, esta reducción en la actividad del SNS?.
  • ¿Será posible lograr un medicamento que actúe específicamente sobre los efectos metabólicos del SNS sin causar su activación generalizada?.

Resumen del simposio sobre la obesidad y sistema nervioso simpático. Copenhague.

I.A. MacDonald (Nottingham), E. Ravussin (Phoenix), G. Bray (Baton Rouge), A. Temblay (Quebec), WHM Saris (Maastricht), A. Atrup (Copenhague), S. Roessner (Estocolmo)

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Genes en la Obesidad

Hasta el momento no se dispone de modelos genéticos apropiados para explicar la naturaleza mutifactorial de la obesidad en humanos, sin embargo, los modelos de genes mesdelianos disponibles en el ratón proporcionan buenas luces para su compresión, teniendo en cuenta la correspondencia de los genes humanos y murinos.

La biología evolutiva puede proporcionar una explicación más profunda del fenotipo de la obesidad frente a las múltiples y diversas opciones e hipótesis consideradas hasta ahora. Así, en 1962, James V. Neel, el famoso genetista de la Universidad de Michigan propuso que la selección natural presionó a nuestros ancestros distantes a adquirir "genes de economía" que permitieran almacenar grasa en la época de "vacas gorda" con el fin de mantener la especie en el período de las "vacas flacas". Frente al exceso relativo de nutrientes de la actualidad, según el doctor Neel, esta adaptación ha llegado a ser un riesgo. Durante largo tiempo se ha evidenciado que la tendencia a ganar peso "es de familia" y los diversos estudios disponibles muestran que los factores genéticos por si solos controlan el índice de masa corporal hasta en un 80%; sobre esta base genética, la cual parece ser definitivamente de carácter multilfactorial, inciden los variados factores ambientales que favorecen la expresión del fenotipo correspondiente.

Para entender en qué forma la alteración de genes específicos puede contribuir a la obesidad, es necesario considerar las fuerzas que obviamente actúan en la regulación de la composición corporal.

Para entender en qué forma la alteración de genes específicos puede contribuir a la obesidad, es necesario considerar las fuerzas que obviamente actúan en la regulación de la composición corporal. Cuando el peso es estable y no se gana ni se pierde grasa, la ingesta energética debe ser igual al gasto energético. La desviación progresiva, por arriba o por abajo, de este contenido de grasa da como resultado un cambio contra-regulatorio consecuente en el balance energético que actúa restaurando la posición corporal original.

El adipocito, la célula fundamental del tejido graso, hasta muy recientemente ha sido considerado como una forma pasiva de almacenamiento. En la actualidad sabemos que es un tipo de tejido endocrino sujeto a múltiples señales que lo diferencias, lo mantienen diferenciado, expresando sus funciones y que secreta señales que lo relacionan con otras células y como todas las células del organismo humano está sujeto a un recambio bajo las señales que dictan la división celular y su muerte celular programada (adoptosis).

El aporte de la biología molecular en cualquiera de los procesos celulares demuestra que todos y cada uno de ellos está regido por expresiones y acciones genéticas, ya sea de tipo monogénico (mendeliano) o poligénico-multifactorial y que los procesos de transducción de señales son asombrosamente comunes, no sólo entre las células de un organismo, sino entre los diversos organismos de la escala evolutiva y filogenética.

Por lo tanto, un "gen de obesidad" puede ser cualquier gen que codifique una proteína comprometida en las funciones diferenciales del adipocito o de sus sistemas de regulación homeostática, aunque comúnmente se hace diferencia al establecimiento de ratas metabólicas o aspectos de la saciedad. Así la inactivación parcial o completa de un gen que codifique un factor de saciedad relacionado con el tejido adiposo, o el receptor de este factor, impediría o eliminaría la capacidad del sistema nervioso central para responder al incremento de la masa grasa, con una disminución en la ingesta energética.

La naturaleza poligénica de la mayoría de los casos de la obesidad humana y el impacto de las variables ambientales sobre la composición corporal impiden la identificación directa de los genes de la obesidad en los humanos. Ante esta dificultad, la disponibilidad del modelo de la obesidad en roedores y el conocimiento de la correspondencia entre los mapas genómicos del ratón y el hombre han permitido un progreso rápido y creciente en esta área. En esta forma, actualmente los candidatos más fuertes a genes de la obesidad en los humanos son los loci sintéticos con los genes murinos que presentan mutaciones definidas, resultantes en el fenotipo de la obesidad.

Genes mendelianos identificados de mayor relevancia

Gen obese (OB)

Codifica la leptina, factor de saciedad circulante producido por el adipocito. El fenotipo mutante homocigótico ( ob/ob) genera una proteína truncada inactiva. Su secreción es regulada por la insulina (activador) y el sistema simpático (inhibidor), especialmente los receptores adrenérgicos de tipo b3.

Gen diabetes (DB)

Este codifica la proteína receptora de la leptina (Ob/R), perteneciente a la familia de receptores de citoquinas asociados a tirosinaquinasas, clase I. Se han descrito cinco isoformas presentes en diversos tejidos y sus mutaciones generan un fenómeno similar al ob/ob.

Gen Agouti

Su producto normal antagoniza y regula la interacción entre la hormona melano-estimulante y su receptor en el melanocito. Su mutación se identifica por obesidad, resistencia a la insulina y color amarillo del ratón.

Gen FAT

Dicho gen codifica una carboxipeptidas E. Su mutación impide el procesamiento normal de la insulina, originando, por lo tanto, hiperpro-insulinemia y obesidad.

Gen TUBBY

Su función proteica no se conoce aún. Su mutación da origen a degeneración retiniana, pérdida de audición neurosensorial y obesidad.

Los estudios de estos genes pueden proporcionar evidencia adicional a la genética de la obesidad, pero el mejor modelo debe incorporar los hallazgos de otros, dentro del concepto de la multifactorialidad y la interacción poligénica.

Dentro de otros candidatos tenemos el gen que codifica el receptor b-adrenérgico tipo 3 ( bAR3), el principal receptor involucrado en la regulación de la termogénesis y la lipólisis en el tejido adiposo pardo y blanco en roedores. En humanos se localiza primordialmente en la grasa y adipocitos del tracto gastrointestinal y su papel primario se cree que es la regulación de la rata metabólica en reposo y la lipólisis. Una mutación de esta proteína (Trp64Arg) ha sido determinada en sujetos normales y con obesidad mórbida, cuya significación real no está bien establecida. Por otra parte, se ha determinado que este tipo de receptor inhibe la acción de la insulina como regulador positivo de la secreción de leptina.

Mediante estudios de ligamiento genético en humanos se postulan otros genes candidatos del fenotipo de la obesidad. Uno de ellos es el gen de la pro-opio melanocortina (POMC) como precursor de la ACTH; la generación de la POMC debe esta regulada por hormonas glucocorticoides, las cuales tienen también un efecto directo sobre la expresión del gen OB, como activadores de su transcripción.

Otro gen candidato es el de la proteína regulatoria de la gucoquinasa (GCKR), el cual desempeña un papel fundamental en la glucólisis anaeróbica. Este gen está localizado muy cerca del gen del bAR3 en el cromosoma 8.

Estos candidatos parecen tener una fuerte influencia sobre los niveles de leptina en el suero.

En cuanto a neuropéptidos, los genes del neuropéptidos Y de su receptor como factor estimulante del apetito, y los de la urocortida y su receptor, como supresor del apetito, representan puntos de gran interés para futuras investigaciones.

Así mismo, el manejo energético por la mitocondria ofrece posibilidades en la explotación de la obesidad, especialmente el conocimiento de las denominadas proteínas desacopladoras, termogeninas (UPCI, UPC2), involucradas en la regulación de la termogénesis y cuyas mutaciones en el humano seguramente arrogarán mucha luz acerca de la regulación de estos genes y sus proteínas por dieta.

La disponibilidad de un nuevo modelo multigénico en el ratón, designado BSB, semeja mejor el fenotipo de la obesidad observado en humanos, con respeto a su naturaleza multifactorial.

Sin embargo, no se ha identificado un síndrome de obesidad humano que duplique en forma precisa cualquiera de los síndromes monogénicos observados en el ratón.

¿Cuál o cuáles de estos genes, y seguramente de muchos otros implicados en los procesos de transducción de señales (información) podrán ajustarse a la definición de "genes de economía" formulada por Neel hace más de 30 años?

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Mitos de los Alimentos

En un plan alimenticio balanceado se deben consumir aceites de oliva y de girasol. La banana no es un elemento prohibido. Y además, previene los calambres. Durante la lactancia, mucha agua.

Desde las tostadas con manteca y azúcar de la bisabuela hasta las ensaladas crudas de nuestros tiempos, hay una larga lista de alimentos que los nutricionistas separan entre permitidos y prohibidos. Antes de empezar una dieta es bueno distinguir entre realidad y ficción porque la ignorancia, a veces, también engorda.

El consumo de banana evita los calambres

Los alimentos con fibra (integrales) favorecen el desarrollo de los músculos. Falso
Una cosa es la fibra alimentaria (hidratos de carbono) y otra cosa es la fibra muscular (parte del músculo, proteína). Son dos fibras diferentes.

El aceite de oliva es más saludable que el de girasol. Falso
Hace un tiempo, el aceite de oliva tenía más cantidad de ácidos grasos monoinsaturados. Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos y genéticos, pueden producirse aceites de girasol con la misma composición que los de oliva. Lo ideal es consumir los dos.

La banana está prohibida en dietas para adelgazar. Falso
La banana es una de las frutas que más calorías aporta, pero no debería estar prohibida en los regímenes hipocalóricos. Sólo se aconseja su consumo con moderación.

Los calambres se pueden prevenir comiendo banana. Verdadero
Los calambres se pueden prevenir consumiendo potasio. La banana es rica en ese mineral.

Las dietas más exitosas son las que hacen bajar mucho peso en poco tiempo. Falso
Ese tipo de dietas no producen un cambio de hábitos alimentarios. La persona adelgaza abruptamente pero, en poco tiempo, vuelve a recuperar el peso perdido.

Es peligroso darle miel a un bebé menor de 6 meses. Verdadero
Aún no se conocen las causas, pero el consumo de miel en menores de 6 meses puede llegar a producir la muerte por botulismo (aunque esa misma miel no le produzca daño a un adulto).

No es bueno que el bebé consuma harina de trigo antes de los 7 meses de vida. Verdadero
El consumo de harina de trigo en menores de 7 meses puede producir alergias alimentarias y desencadenar una celiaquía.

Durante el período de lactancia, es bueno tomar abundante agua.
Verdadero.
La leche materna tiene una abundante concentración de agua. Por eso, la madre debe reponer esa agua perdida.

La alimentación sana no incluye a las carnes rojas. Falso
Una alimentación sana debe incluir alimentos de todos los grupos en una forma armónica

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La Sibrutamina y el Orlistat

En el último año han aparecido dos fármacos para el tratamiento de la obesidad: la Sibrutamina y el Orlistat.

La Sibrutamina es un inhibidor de la recapatación de serotonina y noradrenalina, es decir que va a disminuir la sensación de hambre y como consecuencia de ingesta de alimentos (fármaco anorexígeno), favoreciendo de esta manera la perdida de peso. Además, produce un efecto termogénico y aumenta el consumo de oxígeno.
Tras el tratamiento con Sibutramina se observa una reducción del índice cintura-cadera, sobre todo disminución del perímetro de la cintura. Se produce un descenso del colesterol total, del LDL, del ácido úrico, de los triglicéridos y un aumento del colesterol HDL.
Estudios realizados con este medicamento han mostrado que es bien tolerado por los obesos, pueden aparecer: cefalea, estreñimiento, insomnio, taquicardia, hipertensión, irritabilidad, excitación, sequedad en mucosas y alteración del gusto, desapareciendo en cualquier caso al suspender su tratamiento.
La sibutramina esta contraindicada en un número importante de situaciones.
Es eficaz en pérdidas de peso moderadas (5-10 % del peso) y en el mantenimiento del peso conseguido.

El Orlistat es un derivado semisintético de la lipstatina que inhibe a la lipasa, no actuando frente a ninguna de las otras enzimas. La lipasa inactivada no puede hidrolizar la grasa ingerida y esta se elimina por las heces. Este fármaco impide la absorción del 30-32% de la grasa consumida.
Está contraindicado en diversas situaciones.
El orlistat solo es efectivo si en la dieta hay grasa, es decir si se toma una comida carente de ellas, no debe ingerirse. El tratamiento con este fármaco debe ir acompañado de una dieta hipoenergética y equilibrada para asegurar la presencia de grasa en ella (30% de la energía total ingerida).
En los estudios llevados a cabo con este fármaco se han observado pequeños descensos de los niveles de vitaminas liposolubles, pero se han mantenido dentro de los límites por lo que pocas veces se ha requerido suplementación.
Es posible la aparición de reacciones adversas de tipo gastrointestinal.

No obstante el uso de cualquiera de estos fármacos debe realizarse unido a un tratamiento dietético, a un aumento de la actividad física y a una educación nutricional.

Todo parece indicar que la utilización de cada uno de estos fármacos por separado e incluso unidos, así como los desarrollados en un futuro, va a ser un paso adelante en el tratamiento de la obesidad, aumentando la calidad de vida de estos pacientes.

Bibliografía:

- Hanotin C., Thomas F., Jones SP., Leutenegger E and Drouin P. Efficady and tolerability of sibutramine in obese patients: a dose-ranging study. Int. J. Obes. 1998; 22: 32-38.

- Sjötrom L., Rissanen A., Andersen T. et al. Randomised placebo-controlled trial of orlistat for weight loss and prevention of weight regain in obese patients. Lancet. 1998; 352: 167-173.

- Carrillo M. y Barbany M. Ultimos avances en el tratamiento farmacológico de la obesidad. Formación continuada en Nutrición y Obesidad. 1999; vol 2, nº 6: 277-288.

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Cambios Emocionales en las Dietas

Hoy día, existe una gran presión en la sociedad respecto al "culto al cuerpo". Una consecuencia directa de ésta presión es la apariencia, y muchas personas tratan de seguir el modelo estético de la delgadez. Éste hecho se refleja en el gran número de publicaciones sobre nutrición con títulos como "Perder peso es fácil" y "La dieta perfecta", que figuran entre los best-sellers. En el ámbito de los profesionales de la salud se está extendiendo la preocupación relacionada con las posibles consecuencias sobre la salud y el bienestar psicosocial de las personas que podrían llegar a producir el seguimiento crónico de dietas.

Diferentes estudios han demostrado cómo hombres y mujeres con sobrepeso tratan de perder peso siguiendo dietas. Por ejemplo, en un estudio realizado en Estados Unidos se obtuvo que un 63% de las mujeres y el 47% de los varones con sobrepeso estaban intentando perder peso mediante una dieta.

El número de personas que sigue dietas se ha incrementado hasta tal extremo que llegan a ser más que el número de personas con sobrepeso u obesidad. Esta fiebre por el seguimiento de dietas no solamente afecta a la población adulta, de hecho cada vez afecta a edades más tempranas.

Es probable que la condición psicológica previa de las personas influencie los efectos de hacer dieta sobre los cambios en el estado de ánimo y en otras variables psicológicas.

En relación con las consecuencias psicosociales positivas y/o negativas que producen las dietas en las personas que tienen sobrepeso, los estudios realizados proporcionan resultados contradictorios; unos defienden que los obesos que siguen dietas obtienen beneficios psicológicos de las mismas, mientras que otros muestran haber encontrado consecuencias psicológicas adversas como ansiedad, irritabilidad, preocupación frente a los alimentos y depresión.

Otros estudios han demostrado que los ayunos prolongados y las dietas bajas en calorías generan consecuencias tales como depresión, ansiedad, nerviosismo, debilidad e irritabilidad.

Muchas de las personas que pierden peso, después lo recuperan y a veces cogen incluso más kilos de los que tenía previamente. Las fluctuaciones en el peso son negativas. Los obesos que siguen estos ciclos se sienten culpables y avergonzados como consecuencia de la recuperación de peso, y además son criticados por su fracaso por sus familiares, compañeros de trabajo y profesionales de la salud.

Los pacientes se sienten bien cuando pierden peso, pero tienen miedo al posible malestar, censura y sensación de ridículo que experimentarán a medida que vayan recuperando el peso. La pérdida y recuperación de peso es algo que está al alcance de la vista y, por consiguiente, es un hecho público que difícilmente se puede ocultar en una cultura que rechaza a los obesos.

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Alimentos Adictivos

Para perder peso fácilmente y sin apenas darnos cuenta, el primer paso es relajarte, porque si a la dura prueba de la dieta añadimos la ansiedad que provoca ese pequeño reto, lamentablemente los resultados tardarán en llegar. Si es que llegan. Parece demostrado que cuanto más tensas nos sentimos ante la necesidad de perder peso, más propensas somos a "morirnos" un día de hambre y a procurarnos un atracón al día siguiente. ¿Y eso a qué conduce? En el peor de los casos, a un par o tres de quilos más.

Por este motivo debes saber que el secreto de una buena dieta consiste en evitar a los llamados "alimentos que crean adicción": aquellos que, por definición, acaban monopolizando nuestro pensamiento, reconfortándonos en los malos momentos y aliviándonos el estómago cuando éste nos declara una pequeña guerra. Recurrir a ellos cuando te sientes débil, triste o bien como si fueran una válvula de escape es la peor cosa que puedes hacer porque crearás un precedente casi insalvable que te puede llevar a depender absolutamente de ellos en momentos de flaqueza.

Los aperitivos: son tan sabrosos como peligrosos cuando estás haciendo una dieta. ¿Sabías que una pequeña ración de patatas fritas y un vermut superan en calorías a un hermoso bocadillo vegetal, por otra parte mucho más nutritivo y saciante? El peligro de los aperitivos radica en que pueden despertar en nosotras conductas compulsivas: pueden convertirse en un picoteo incontrolado: ahora una almendrita, ahora un ganchito, ahora unas olivitas… pequeños estragos que ni alimentan ni sacian ni mucho menos contribuyen a que pierdas peso de manera saludable.

La repostería: sustituir las pastas (croissants, ensaimadas, donuts…) por pequeños bocadillos de pan integral o una o dos piezas de fruta a media mañana te ayudará a "matar el gusanillo" de manera más efectiva y saludable, ya que debes saber que la repostería sacia en un primer momento pero sólo de manera engañosa. Además de que las caderas acaban padeciendo sus efectos. Además de tu colesterol.

Los pequeños "dulces": comienzan siendo pequeñas excepciones y acaban convirtiéndose en una costumbre. Por lo general se trata de carbohidratos elaborados que contienen muchas calorías y pocas o nulas vitaminas y minerales.

Las bebidas azucaradas: constituyen un tentempié habitual por el efecto saciante del gas y el azúcar que contienen. Debes saber que los refrescos de soda contienen tal cantidad de azúcar que incluso equivalen en calorías a otros alimentos compactos como el yogur, un plato de cereales, dos piezas de fruta fresca… alternativas mucho más pobres en calorías y más ricas en salud.

Como ves, para perder peso y llevar una dieta sana no es preciso hacer grandes renuncias. Vigilar un poco tu alimentación manteniendo a raya a los "indeseables" es la manera de llegar con éxito a nuestro propósito: perder peso sin jugarse la salud ni el tipo.

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Bebidas para Adelgazar

1) Té de agracejo: Esta hierba se destaca por su acción contra la ansiedad, la angustia y la depresión, factores, que en general inducen a realizar grandes ingestas de alimentos. Pero además, cobra gran importancia como digestivo natural. Te recomendamos que tomes 2 tazas por día hasta que comiences a notar cambios.

2) Té de arenaria: Gracias a su acción diurética, esta hierba es la ideal para complementar un régimen para adelgazar. Dos tazas diarias serán suficientes para lograr los efectos deseados.

3) Té de bardana: Diurético y depurativo, el té de este yuyo colabora con el descenso de peso y con la belleza de la piel. Con 1 taza diaria todos los días, se eliminarán las toxinas que afean el cutis e impiden el correcto funcionamiento del organismo.

4) Té de carqueja: Esta hierba actúa como digestivo, hepatoprotector y depurativo. Beber todos los días una infusión preparada con 2 cdas. de carqueja por litro de agua es una buena manera de limpiar el cuerpo y dejarlo apto para realizar cualquier dieta.

5) Té de cola de caballo: También es diurético y depurativo. Simplemente vierta 2 cdas. de hierba por litro de agua y pasado 1 minuto del primer hervor, deje decantar la preparación y cuélela. Una taza diaria es una cantidad ideal.

6) Té de dulcamara: Actúa como diurético y desintoxicante, por eso libera al organismo de sustancias nocivas ayudándolo a eliminarlas rápidamente. Una taza a la mañana y otra a la noche serán grandes aliados para cumplir con una dieta exitosa.

7) Té de espina colorada: Se utiliza como diurético y contra los cólicos hepáticos y la acidez. De ahí que una infusión preparada con esta hierba sea de gran ayuda a la hora de complementar una dieta rica en verduras, legumbres y cereales.

8) Té de fucus: Es el adelgazante por excelencia. Actúa contra la obesidad y el hipotiroidismo. Estas cualidades naturales hacen que 3 o 4 tazas diarias, contribuyan con el descenso de peso.

9) Té de hisopo: Otro de los reductores que la naturaleza nos brinda. En forma de infusión o de gotas (en este caso hace falta comprar la tintura madre que se vende en dietéticas) esta hierba proporciona importantes descensos en lo que ha grasa corporal se refiere.

10) Té de pasionaria: Ataca la ansiedad y los nervios. Sus efectos son de suma importancia para llevar a cabo una dieta sin tentarnos con recetas "potentes" en el camino. Consume 2 o 3 tazas diarias. En casos de ataques de hambre súbitos, ingiere 2 tazas juntas.

11) Té de zarzaparrilla: Eliminar el líquido retenido en el organismo es la propiedad de esta hierba natural. Con sólo ingerir una taza diaria, obtendrás sus beneficios.

12) Té de marrubio: Antiinflamatoria y adelgazante. Estos son los beneficios proporcionados al consumir una infusión preparada con marrubio. Incluya 2 tazas diarias en tu dieta y disfruta de tu nueva silueta.

13) Té de centella asiática: Conocida por sus positivos efectos sobre la circulación sanguínea, esta hierba anticelulítica borra paulatinamente la piel de naranja, dejándola suave y con menos pozos e imperfecciones. ¿Cómo plasmar estos beneficios en nuestro cuerpo? Tomando 3 tazas diarias de este té, preparado con 2 cdas. de hierba por litro de agua.

Tés frutales

14) Té de pomelo: Una taza de infusión de esta fruta 30 minutos antes de cada comida reduce el apetito y ayuda a descomponer grasas. Además, limpia el sistema digestivo y urinario. Se prepara muy fácil, lavando un pomelo, cortándolo en cuatro e hirviéndolo durante 1 minuto. Lo mejor es consumirlo inmediatamente para que no pierda sus propiedades y nutrientes.

15) Té de melocotón: Dos tazas diarias en ayunas son una excelente dosis para hidratar en profundidad la piel y reconstituir tejidos, dado que las enzimas que posee el melocotón son ideales para cumplir con esta tarea. Para preparar esta infusión sólo deberá colocar un melocotón lavado y cortado en agua y dejarla hervir por 1 minuto. Luego habrá que beberlo, tibio.

16) Té de piña: El jugo de piña tiene un alto poder descongestivo, por eso es excelente la acción que ejerce sobre edemas post-quirúrgicos, alergias y celulitis. Una infusión por día preparada con esta fruta constituye un potente eliminador de toxinas. Después de un mes ya pueden notarse los resultados. Por supuesto, que para lograrlo habrá que acompañar el té de piña con un régimen balanceado e hipocalórico.

17) Té de melón: Refrescante y diurético, una infusión de esta fruta agiliza el funcionamiento del metabolismo y de esta manera colabora con el adelgazamiento. Lo ideal es beber 2 tazas en ayunas o ingerir un jugo de esta fruta inmediatamente después de despertarse. Para elaborar el té, simplemente deberá lavar y cortar en cubos un cuarto de melón. Una vez que el agua hierva, apague el fuego, deje reposar la preparación y bébala.

18) Té de naranja: Todos los cítricos son una valiosa fuente de inositol, parte del complejo vitamínco B, que entre otras propiedades ayuda a disolver las grasas. Por esta razón cualquier cítrico que utilice en infusiones (o directamente en su jugo) la ayudará a perder peso. El té de esta fruta, combinado con el de otras variedades en ayunas y a diario colaborará en gran medida con el modelado de la silueta.

Sopas y caldos de verdura

19) Levadura de cerveza como aderezo: Este ingrediente es ideal para suplantar al queso rallado y sumar salud y belleza a nuestro organismo. Es que a través de sus cualidades, colabora para que el apetito se reduzca notablemente. Sólo habrá que espolvorear 1 cdta. sobre la sopa o el caldo caliente y consumir. Además de hacer mermar el hambre, es un excelente depurativo.

20) Caldo y sopa de espárragos: Sus efectos diuréticos ayudan a desintoxicar el organismo y a eliminar las posibles retenciones de líquido. Pueden hervirse o ingerirse en caldo bebiendo el agua de cocción de esta verdura 2 veces por semana.

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La Mitad de los Adultos Porteños están Gordos

La mitad de los adultos porteños están gordos, devela un estudio reciente. La culpa es de los mismos de siempre: la pizza, las empanadas, los sandwiches, las pastas bien regadas de salsa o bañadas en manteca y queso parmesano, las montañas de milanesas crocantitas, la aromática carne a la parrilla, los incomparables helados bien cremosos, los mimos con chocolate, los tarros de dulce de leche, los desayunos con galletitas dulces y facturas, la leche entera.

El estudio que hizo la consultora Healthcare sobre hombres y mujeres mayores de 20 años dio como resultado que el 53 por ciento de los encuestados tenía un sobrepeso perjudicial para su salud. Los varones comen desprejuiciadamente y las cifras consignan los resultados: entre ellos, el 58,7 tienen algunos rollitos de más. Entre ellas, el número llega al 46,9.

Consecuentemente, las mujeres demostraron un mayor conocimiento sobre los riesgos del sobrepeso. Según dijeron, a partir de los 50 años su dieta cambia: más frutas y menos masas, dulces y fiambres. Gordura no significa riqueza: según este estudio, en la clase alta hay un 38,5 por ciento de personas excedidas en peso, en la clase media, un 50,2 y en el nivel más bajo, un 55,1.

La edad también influye: los más jóvenes tienen cuerpos delgados, que van engrosando según pasan los años. Así, en la muestra, tenía sobrepeso el 29,7 de las personas de entre 20 y 29 años. De los que estaban entre los 30 y los 49, el 54,8 había pasado el límite de lo saludable. Desde los 50, el número crecía al 68,6 por ciento.

El estudio confirma otra tendencia en contra de la salud de los porteños: el sedentarismo. El control remoto como todo ejercicio ya es un problema. Sumado al tarro de galletitas sobre el brazo del sillón, da un problema de sobrepeso casi seguro.

Los datos dicen que se come pocos cereales y poco pescado. Que se elige la grasa y, justamente, la grasa es lo primero que se almacena y lo último que se quema: cada gramo de grasa aporta 9 calorías contra 4 por cada gramo de proteínas o de hidratos de carbono. Como el mal sabe disfrazarse, los alimentos con alto contenido en grasas suelen ser los más sabrosos y producir poca saciedad, con lo que las cantidades que se ingieren suben.

Los especialistas dicen que, en una dieta sana, las grasas no deberían aportar más de un tercio de las calorías. No es fácil: en la dieta occidental, las grasas representan un 40 por ciento de la composición de los alimentos.

Diario Clarín  31/07/00  Buenos Aires - Argentina

Bibliografía:

- Hill AJ, Williams J. Psychological health in a non-clinical sample of obese women. Int J Obes 1998;22:578-583.

- Foreyt JP, Brunner RL, Goodrick GK, Cutter G, Brownell KD, Jeor ST. Psychological correlates of weight fluctuation. Int J Eat Dis 1995;17(3):263-275.

- Saldaña C. Consecuencias psicopatológicas del seguimiento de dietas. Nutrición y Obesidad 2000;3(2):81-88.

- Sanchez D, Saldaña C, Domènech. Obesity, diet and restrained eating in a Mediterranean population. Int J Obes 1996;20:943-950.

 

 

 

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