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Existen personas
que viven para comer y otras que comen para vivir; unas
lo hacen por placer y otras por salud, pero al final
buscan el mismo objetivo: encontrar los nutrientes necesarios
para obtener la energía indispensable y poder
así desarrollar las actividades diarias. |
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La alimentación
es para unos sólo una cuestión de llenarse el estómago
con cosas deliciosas sin importar qué comen; pero para
otros,es tan importante que lo convierten en todo un ritual de
salud..
Muchos dicen
que ser carnívoro puede ser contraproducente para la salud,
que la dieta sana es aquella que está basada en vegetales,
cereales y frutas. La sociedad puede llegar a tildar a aquellos
que adoptan un régimen de este tipo como de locos, sobre
todo en una ciudad como Bucaramanga, donde a sus platos típicos
no les puede faltar la carne.
Porque...
¿cómo sería un mute sin callo?, ¿una
pepitoria sin sangre? o ¿un tamal sin una buena presa de
pollo? Algo aburrido, dirían algunos.
La decisión
de comer de una forma u otra es de cada uno, pero es conveniente
conocer las ventajas y desventajas de algunos tipos de dietas
que se adoptan para conseguir calmar el hambre o para nutrirse.
Omnívoros
o carnívoros
El ser humano
es considerado por nuestra sociedad como omnívoro, es decir,
que come de todo. Las personas que en forma habitual se alimentan
de toda clase de comestibles sin discriminación alguna
y que además han tenido algún proceso químico
o mecánico, sufren desequilibrios por deficiencia de nutrientes,
por exceso o por la combinación inadecuada de los productos
y los sabores.
Como consecuencia
de la ingestión de estos alimentos que están cargados
de conservantes, emulsificantes, colorantes artificiales y otros
aditivos aparecen en muchos casos dolencias como la diabetes,
el cáncer, el colesterol y toda clase de trastornos cardiovasculares
y del aparato digestivo.
Para Luz Jimena
Martínez Contreras, nutricionista de la Fundación
Cardiovascular, una dieta saludable es la que incluye todos los
nutrientes, carbohidratos, proteínas, grasas y vitaminas,
pero sin descuidar cómo se ingieren y las cantidades adecuadas
(ver recuadro). Si la variedad alimenticia forma parte del régimen,
con seguridad que el organismo recibirá los nutrientes
necesarios para un óptimo funcionamiento.
Solo
vegetales
El vegetarianismo
consiste en consumir únicamente productos naturales y de
origen vegetal. Elimina la carne en cualquier forma y los productos
de origen animal, como los huevos y los lácteos. La mayoría
de personas que consume este tipo de alimentación se caracteriza
por comer vegetales producidos por cultivos biológicos
que prescinden de abonos químicos, insecticidas y aditivos.
Los vegetarianos
explican que hay razones fisiológicas y anatómicas
que demuestran que los humanos son herbívoros y frugívoros
por naturaleza. Las principales son: la dentadura del hombre,
que en cuanto al número de dientes, la disposición,
la estructura y los movimientos maxilares son iguales a la de
animales herbívoros como el orangután y el gorila,
ya que pueden desplazar los molares de manera vertical y horizontal,
adelante y atrás, mientras que los carnívoros sólo
pueden hacerlo de manera vertical; así mismo, poseen caninos
fuertes para desgarrar la carne.
Otro de sus
argumentos es que el intestino del hombre es unas diez veces el
tamaño de su estatura por lo que se demora más la
digestión de la carne, en contraste con los carnívoros
que tienen un intestino muy corto (unas tres veces el tamaño
de su cuerpo) y eliminan rápidamente los desechos de la
carne, entre otras características.
Para la doctora
Martínez, las personas que son vegetarianas tienen deficiencia
en algunos nutrientes como los aminoácidos esenciales,
la vitamina B12 y el hierro, que principalmente se encuentran
en los productos de origen animal como la carne. Luis Antonio
Melón, contador público de la Universidad Santo
Tomás, lacto-vegetariano desde hace 20 años, dice
que la combinación correcta de ciertos alimentos hace que
no sea necesario el consumo de carne.
Asegura que
en la dieta vegetariana existen más de 10 mil recetas diferentes
y deliciosas: "La gente cree que ser vegetariano es aburrido,
pero en realidad es muy rico pues se puede jugar mucho con los
ingredientes y no se limita a uno solo como la carne". A
lo largo de la historia han existido famosos que basan su régimen
alimenticio en el vegetarianismo como Pitágoras, Sócrates,
Platón, Leonardo Da Vinci y Mahatma Gandhi.
Los
macrobióticos
Existe un
grupo de personas que su dieta se sustenta en la búsqueda
del equilibrio físico y emocional a través de la
alimentación. La macrobiótica nació en el
Japón y divide los alimentos en Yin y Yang.
Yang son aquellos
que su energía es caliente como los cereales, legumbres,
sal y verduras de raíz. Yin son los que su energía
es fría, como el azúcar, la miel, los lácteos,
las frutas, sobre todo las tropicales (banano, mango o kiwi),
y verduras como la berenjena, el tomate y la remolacha.
Los macrobióticos
eliminan el consumo de todos los productos refinados como el azúcar
y el pan blanco, los embutidos, las carnes, los dulces industriales,
las bebidas alcohólicas y los refrescos e introducen las
algas marinas no como algo exótico si no como parte del
menú diario.
Al igual que la dieta vegetariana aquellas personas que siguen
con rigor este tipo de alimentación y no hacen una combinación
adecuada de los alimentos, corren el riesgo de sufrir anemia,
deficiencia de vitamina B12 y de hierro, ya que a excepción
de algo de pescado, no se toma nada de proteína animal
ya que, aunque en teoría están en el Tempeh (queso
vegetal), en los fermentos de soja y en el alga Espirulina muchos
de estos productos son insuficientes para algunas personas.
Lo importante
es encontrar una dieta que brinde los nutrientes necesarios y
que además sea divertida y deliciosa para el individuo.
La cuestión está en conocer los ingredientes que
ofrece la naturaleza y saber combinarlos.
Una
dieta balanceada para los omnívoros
Debe
tener:
- 50 al
60 % del valor calórico total proveniente de carbohidratos
simples: azúcar, granos y plátanos.
- 12 al
15 % de proteínas.
- 25 al
30 % de grasas con una distribución de:
- 10% de
grasas saturadas, es decir de tipo animal que han sufrido algún
proceso de industrialización, como la mantequilla.
- 10% de
monosaturadas, como los granos y el aguacate.
- 10% de
polisaturadas como el girasol, la soya, la canola y el maíz.
- Un adecuado
consumo de fibra.
- 6 gramos
de sodio (sal) que de manera preferible se debe remplazar por
condimentos naturales como el orégano, tomillo, laurel,
etcétera.
- 6 a 8 porciones
diarias de frutas.
- Consumir
una o dos veces a la semana carne blanca, una vez roja y el
resto granos.
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