Warning: embed_me.html could not be embedded. Los Alimentos y el Sexo Alimentacion Sana
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Los Alimentos y el Sexo

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Chef Norberto E. Petryk

Subtítulos
Explosiva mezcla de comida y sexo
¿nunca escuchaste decir a alguien te quiero comer?
Receta de Sensualidad
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Seguro te preguntarás que tienen que ver los alimentos y el sexo, a lo largo de esta charla unidireccional te lo voy a explicar

La cocina es toda tuya, comienza a desarrollar toda tu creatividad, yo te puedo guiar con los alimentos más adecuados para el encuentro, elige un buen texto como para romper el hielo y da rienda suelta a tus sentidos…

El alimento como lo comenté en "somos lo que comemos" es parte esencial del hombre y de todo ser viviente, sin él no podríamos subsistir; el sexo representa el elemento que nos permite reproducirnos y continuar como especie en el planeta, más allá del uso que podamos hacer del mismo como elemento de placer; ambos, alimentos (el comer) y sexo pueden presentarse como hechos placenteros y pasatiempo de muchos o como simples actos mecánicos y biológicos, de todas formas en mayor o menor medida nos procuran placer, les guste o no a aquellas personas que por cuestiones religiosas ostentan que no sea así.

Psicoanalisis

Para el psicoanálisis "sexual" no significa sólo genital, puesto que afirma una sexualidad consistente en la capacidad de experimentar placer erótico desde los primeros instantes de la vida acompañando una cantidad de actos destinados a la preservación, el crecimiento y la vinculación con otros seres humanos (por ejemplo el acto de mamar o de recibir caricias de la madre). En un principio la calidad pulsional de hambre coincide con la sexualidad y amor porque el pecho materno, su primer objeto, satisface a ambos. Sucede sin embargo, que el niño no discrimina entre el objeto y su propio ser, por lo cual se satisface a sí mismo (autoerotismo) y se ama a sí mismo (narcisismo primario). Luego frente a la evidencia de la independencia del objeto, su libido lo reconoce como ajeno y lo carga (esto es lo ama, lo necesita, etc.), abandonando al propio yo. La unión libidinosa y el placer concomitante se realiza en el curso del desarrollo de acuerdo a la zona del cuerpo que va cobrando mayor importancia por la predeterminación biológica de sus funciones: primero la boca, luego el ano, luego la uretra, posteriormente el pene o el clítoris y la vagina en la mujer culminan la línea.

Cada una de estas zonas llamadas erógenas, es fuente de placer, aunque todo el cuerpo puede serlo, y el ser humano adulto evolucionado las conserva como tales pero con el predominio de lo genital cuyo ejercicio proporciona la máxima satisfacción libidinal. (Tomado de Más allá del principio del placer de Sigmund Freud).

Bueno, comenzamos bien, a partir de lo que describe Freud nuestra primer experiencia placentera en la vida une alimentos y sexualidad, pero sigamos revisando los comportamientos de la humanidad:
Los antropólogos aceptan que, hace más de dos millones de años, los homínido ya se besaban, así como hoy y siempre se besaron los chimpancés, y que la costumbre deriva de la instintiva necesidad que sentían las mamás homínidas de masticar la comida hasta convertirla en papilla para alimentar a sus bebés.

La hipótesis de que halagaran de la misma manera al macho dominante de la manada, en un primitivo gesto de adulación y sometimiento, no parece exagerada. (tomado de Norberto Firpo, Historia del beso-revista de La Nación 20, sep.1998).

De allí surge la asociación del actual beso con el origen primitivo del mismo, siendo reemplazado el alimento en él contenido por el simple acto de unión de los labios como acto de amor y entrega.
Bueno, seguimos con coincidencia o realidades que asimilan o unen el alimento a la sexualidad; continuando con el beso la bióloga alemana Gisele Dahl, en una nota de la revista Nature, expone que el beso comprende los tres sentidos más directamente emparentados con el deseo sexual: el gusto, el tacto y el olfato, ¿qué podríamos decir a todo esto del acto de comer?, el gusto es uno de sus elementos preponderantes, si no nos gusta algo o proporciona placer no lo tomamos; el tacto, si bien hoy por cuestiones sociales y culturales utilizamos cubiertos para comer, podríamos decir que es una costumbre muy nueva en el trayecto que nos separa de esos 3 a 6 millones de años en que nos incorporamos para dar inicio a nuestra especie; y el olfato, ¿comerías algo que huele mal?.

Paseando por la Literatura

Bueno, encontrando las uniones o puntos de coincidencia entre el alimento y el sexo ¿Qué te parece un paseo por la literatura para ver que dice?

Más que todos los aromas me deleita tu olor
húmedos están siempre tus labios,
miel y leche tienes bajo tu lengua,
el olor de tus vestidos es el del Líbano.
Eres un jardín secreto, hermana mía
cerrado manantial, fuente sellada”
-Cantar de los Cantares-

y el beso no acaba nunca Parece que bajo la lengua de Khrysís hay, no miel y leche como se dice en la Escritura, sino agua viva movible y encantada. A esta misma lengua que, multiforme, se ahueca y enrolla, se estira y se alarga, más acariciadora que la mano, más expresiva que los ojos, flor que se retuerce en forma de pistilo o se adelgaza como pétalo, carne que se hace rígida para vibrar o se ablanda para lamer, le infunde Khrysís toda sus ternura y su apasionada fantasía Siguense las caricias, que ella prolonga y que se repiten. Le basta con la extremidad de sus dedos para tender una red de construcciones espasmódicas que se propagan por los costados sin desvanecerse del todo. Ha dicho ella que no es feliz sino sacudida por el deseo o enervada por el agotamiento.
-Afrodita; Pierre Loüys (1894)-

Los olores tienen la característica de reproducir tiempos pasados j
unto con sonidos y olores nunca igualados en el presente
-Como agua para chocolate;
Laura Esquivel-

De la misma autora (L. Esquivel) es cuando cuenta la historia de lo que ocurrió luego de comer chiles en nogada:
todos los demás, incluyendo los trabajadores del rancho, ya se encontraban en el lugar más alejado al que pudieron llegar, haciendo desenfrenadamente el amor. Algunos bajo el puente de Piedra Negras e Eagle Pass. Los más, donde pudieron. Cualquier sitio era bueno: en el río, en las escaleras, en la tina, en la chimenea, en el horno de la estufa, en el mostrador de la farmacia, en el ropero, en las copas de los árboles. La necesidad es la madre de todos los inventos y todas las posturas. Ese día hubo más creatividad que nunca en la historia de la humanidad.

Y ni que decir de esa explosiva mezcla de comida y sexo que hace Gabriel García Márquez en El otoño del Patriarca:

... no podía concebir el mundo sin el hombre que me había hecho feliz a los doce años como ningún otro lo volvió a conseguir desde las tardes de hacía tanto tiempo en que salíamos de la escuela a las cinco, y él acechaba por las claraboyas del establo a las niñas de uniforme azul de cuello marinero y una sola trenza en la espalda pensando madre mía Bendición Alvarado cómo son de bellas las mujeres a mi edad, nos llamaba, veíamos sus ojos trémulos, la mano con el guante de dedos rotos que trataba de cautivarnos con el cascabel de caramelos del embajador Forbes, todas corrían asustadas, todas menos yo, me quedé sola en la calle de la escuela cuando supe que nadie me estaba viendo y traté de alcanzar el caramelo y entonces él me agarró por las muñecas con un tierno zarpazo de tigre y me levantó sin dolor en el aire y me pasó por la claraboya con tanto cuidado que no me descompuso ni un pliegue del vestido y me acostó en el heno perfumado de orines rancios tratando de decirme algo que no le salía de la boca árida porque estaba más asustado que yo, temblaba, se le veían en la casaca los golpes del corazón, estaba pálido, tenía los ojos llenos de lágrimas como no los tuvo por mí ningún otro hombre en toda mi vida de exilio, me tocaba en silencio, respirando sin prisa, me tentaba con una ternura de hombre que nunca volví a encontrar, me hacía brotar los capullos del pecho, me metía los dedos por el borde de las bragas, se olía los dedos, me los hacía oler, siente, me decía, es tu olor, no volvió a necesitar los caramelos del embajador Baldrich para que yo me metiera por las claraboyas del establo a vivir las horas felices de mi pubertad con aquel hombre de corazón sano y triste que me esperaba sentado en el heno con una bolsa de cosas de comer, enjugaba con pan mis primeras salsas de adolescente, me metía las cosas por allá antes de comérselas, me las daba a comer, me metía los cabos de espárragos para comérselos marinados con la salmuera de mis humores íntimos, sabrosona, me decía, sabes a puerto, soñaba con comerse mis riñones hervidos en sus propios caldos amoniacales, con la sal de tus axilas, soñaba con tu orín tibio, me destazaba de pies a cabeza, me sazonaba con sal de piedra, pimienta picante y hojas de laurel y me dejaba hervir a fuego lento en las malvas incandescentes de los atardeceres efímeros de nuestros amores sin porvenir, me comía de pies a cabeza con unas ansias y una generosidad de viejo que nunca más volví a encontrar en tantos hombres apresurados y mezquinos que trataron de amarme sin conseguirlo en el resto de mi vida sin él,

Bueno, a muchas personas les pareció un poco fuerte y hasta se asquearon, a mí me provocó el más profundo placer, esa unión de alimentos y sexo narrada de forma tan erótica y tierna puede ser el preludio para un encuentro amoroso en medio de una orgía de alimentos afrodisíacos.

Pero veamos un poco más, ¿nunca escuchaste decir a alguien te quiero comer? refiriendose a hacer sexo

En una clase de etnococina que tomé en Asunción con el Prof. Carlos Villagra Marsal, él explicaba la utilización de la barbacoa –carne azada en parrillas de madera-, utilizada por las indios guaraníes; en esa clase me enteré que no se trataba solo de monos, jabalíes o yacarés lo del asunto aquel de la carne asada, sino que fueron a parar allí algunos de los conquistadores españoles que arribaron al Río de la Plata y remontaron el Paraná, también sacerdotes Jesuitas, que se ve, cansados de constituir un alimento para los aborígenes, torcieron sus costumbres para cambiarlas por carnes de animales.

Estos indios no solo se los comían, sino que también los engordaban (como ganado) y, en muchos casos hasta los hacían procrear con indias, para luego comer a los hijos; de allí noté que no se respetaba o reconocía a la propia etnia por la maternidad, sino que había un importante predominio del patriarcado.
Muchas de estas comidas y escenas son descriptas en historias de relatos de sacerdotes Jesuitas de la época. En el otoño del Patriarca hay una descripción de un banquete, en donde se sirve dorado, decorado y en bandeja a un general (hombre del ejercito); también en la película “El ladrón, su mujer, el cocinero y su amante” podemos ver la escena final en donde la esposa despechada sirve en bandeja para que coma a la fuerza su marido, el cuerpo cocinado, dorado y decorado en bandeja, de su amante, al cual su mismo marido mató.

El hecho de comerse a los enemigos o como en muchas tribus el hígado de sus adversarios vencidos, en los sacrificios rituales de humanos se tenía ese concepto ya que además de ofrecerlo a los dioses se consumía su carne como una forma de vencer y tragarse a la muerte superándola, o a modo de incorporar todo aquello extraño a su propia cultura.

El hecho de decir te quiero comer sexualmente- posiblemente implique una parte de esas antiguas costumbres y actos, hoy sociabilizados, posiblemente simbolice un estado de poder sobre la otra persona, algo así como: te quiero incorporar a mi galería de trofeos de caza. ¿Cuántas veces hemos escuchado eso de: que rica/o que estás o que dulce eres...?, te comería a besos, “esta noche te devoro, contigo saciaré toda mi hambre.

Bueno, ¿qué te parece si pasamos a la cocina y vemos como en ella también se relacionan el sexo y los alimentos?.

Receta de Sensualidad

Me resulta divertido y sensual cocinar con todos los sentidos...., Es como apreciar en toda su plenitud las bondades de un/a buen/a amante, sin apuros, despacio, muy lento y suavemente ir descubriendo con la mirada, el tacto, el oído, el sabor y el olfato todos los ingredientes del que está compuesto/a....

Beber un buen vino de un solo trago no es para buenos catadores...., perdería el apreciar su color, su forma, su perfume, sus texturas, el oír el estallido contra las paredes de la copa y, deleitarse sorbo a sorbo apretándolo muy lentamente entre la lengua y el paladar....

Lo mismo ocurre con los alimentos y con los cuerpos..., Podría tragar algo de un solo bocado, pero me perdería de gran parte de sus texturas, de sus colores, de sus formas....

Desvístete muy despacio, lentamente, deja que valla adivinando de a poco todo lo que me vas a ofrecer. Y cuando no quede más ropa que quitar ofrécete a mis manos para que vallan descubriendo lentamente todas tus texturas. Y cuando te hallan descubierto totalmente deja que mi boca te recorra con la lengua para ir arrastrando todos tus sabores y, pueda también ir descubriendo los perfumes de tu piel. Y entrega como una música a mis oídos todas las expresiones que recojas..., ¡Entrégate!, lentamente, dejando que se funda mi piel con tu piel. Ofrécete a mis sentidos como una fruta que ha madurado bajo los rayos del sol y, fresca como los manantiales de agua cristalina....

Sé mi alimento; deja que te moldee como al harina y el agua; toma la sal de mi piel.... Y entrégate para que te posea una y mil veces bajo los rayos de la luna..., Sé mi alimento y quien calme mi sed....
-Norberto E. Petryk-

Leyendo a Eduardo H Grecco, Sexo, Amor y esencias florales: cuando se ve el sexo como sagrado, hacer el amor se transforma en un sacramento y reducirlo a un acto biológico o una contienda, un sacrilegio. el hombre moderno ha perdido el valor de hechizo del sexo y debe aprender a reencantarlo y para esto tiene que poder vivirlo como misterio.

Y yo creo que no es tan solo con el sexo sino también con la vida misma, con el simple hecho de comer, a veces estamos tan apurados, tan ocupados en busca del triunfo en esta sociedad, en la loca carrera por el acopio de valores monetarios y un status de vida más alto, que no nos damos cuenta de las cosas que estamos dejando de lado, cosas simples, de todos los días, pero tan importantes Y así estamos, intentando ser triunfadores y jóvenes eternamente, los medios de comunicación masivos nos venden una imagen a la que debemos responder, y pagamos el precio de ser como queremos ser…, ¿pero es eso realmente lo que queremos?.
¿No sería más placentero tener más tiempo para nosotros y para las personas que amamos, para hacer todas esas cosas que no hacemos por estar ganando dinero?, ¿Qué esperas?, la vida pasa y es una sola tu oportunidad, no la pierdas.

 

 

 

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